viernes 31 de julio de 2009

Ayer acabé El guardián entre el centeno

La obra me gustó mucho. Es inevitable que me sienta identificado con Holden Caulfield. Él lo único que quiere es autenticidad, rehuir a la hipocresía y comenzar a edificar algo sincero. Y yo creo que busco lo mismo. Expresarme, darme a conocer con sinceridad.
Me dejó pensando la recomendación que el narrador suelta a los lectores en el último párrafo de la novela. Decía que no hay que decirle nada a nadie porque uno comienza a extrañar. Algo así. Me dejó pensando.
Y mientras toda la gente sale a trabajar temprano y cumple con su horario de oficina, mientras ellos viven su micromundo laboral de coqueterías y desvelos, mientras buscan la máxima ganancia, mientras forjan ahorros para comprarse un auto seductor y una laptop mejor y un celular mejor, habemos otros que solo queremos regocijarnos con el arte y tratamos de no crecer, de no volvernos adultos. Habemos un puñado- no pequeño- que seríamos plenamente felices si solo nos dedicáramos a cuidar a los niños que juegan en los parques de la ciudad. A ser sus guardianes.

miércoles 29 de julio de 2009

La fecha postergada

Cometí la chapucería de anunciar fechas de aparición de mi novela cuando aún perdura el proceso de impresión. Por ello es que varios amigos y conocidos han ido al stand de la Alianza Peruana de Editores y se toparon con la ausencia de mi libro.
El libro aún no está ahí y ya estamos 29 de julio. Todavía está en imprenta. Faltan imprimir las portadas. Confío en que todos alcancemos a ver el libro aunque sea en los últimos días de la feria. Luego, lo podrán encontrar en librerías. Pero, como aún no tengo los libros en las manos, mejor no doy fechas. No debo asegurar nada sin tener los ejemplares.
Fue un error dar fechas que más tenían que ver con mi ansioso entusiasmo que con la morosa flecha del tiempo.

domingo 26 de julio de 2009

La historia de mi nombre


¿Qué significa el nombre en la vida de un ser humano? ¿ Un nombre puede condicionar los actos, esculpir la personalidad? No lo sé. Solo deseo contarles mi caso, la historia de mi nombre.

- Mi mayor deseo es tener un hijo varón que se llame Giovanni y que sea escritor- dijo mi padre, años antes de que yo naciera.
Mi madre siempre recuerda esa frase. Me la repite cada cierto tiempo como para afirmar que mi padre ha visto su anhelo hecho carne en mí. ¿Y por qué "Giovanni"?, se preguntará el lector. "Giovanni" es el nombre de un escritor formidable-el cual desde hace unas décadas ha sido dejado de lado- que se apellida Papini. Un escritor italiano. Giovanni Papini. Es uno de los escritores preferidos de mi padre, tal vez el predilecto. No he leído mucho de él. Solo trozos de su novela El libro negro y un texto de ribetes autobiográficos titulado El hombre acabado. Es un escritor profundo, inteligentísimo. Son de esos que se vuelven inolvidables. Su prosa rebulle de ideas originales, intensas. Creo que un motivo por el que no se le lee es que su estilo no es convencional. Su estilo no es estrictamente narrativo. Posee digresiones, reflexiones... Creo que aquello se debe a que Papini también es teólogo. Posee libros sobre San Agustín, Santo Tomás... Recuerdo que leí unas páginas de su libro Historia de Cristo y quedé impresionado con sus ideas. De haber sido un escéptico, se torna un implacable defensor de Cristo. Pero aquello no es contradictorio. En su libro El hombre acabado, texto furibundo de su juventud, ya esgrimía una frase que siempre llevaré en la memoria: "El escepticismo es el comienzo de la fe".
Es un artista excelente. Estoy orgulloso de llevar su nombre, pese a que jamás lo igualaré. Nunca seré Giovanni Papini, pero seré el mejor Giovanni Anticona que pueda. Antes de que existiera, mi tarea de escritor ya se me había encomendado.

sábado 25 de julio de 2009

viernes 24 de julio de 2009

Dos best sellers en mi mesa de noche


Estoy leyendo El guardián entre el centeno, famosa novela de Salinger. Voy por la mitad. Pese a que me irrita la traducción española, atiborrada de una jerga abrasante y entorpecedora de la lectura, la historia es divertida y tierna. Este personaje Holden se hace querer.

Estoy también leyendo El perfume. Me lo prestó mi hermana menor. Es una historia fluida e interesante. Voy en las primeras páginas.

Ambas, tan distintas, me han tocado un poquito el corazón.


Daniel Alarcón




Ayer, mientras deambulaba por la feria, vi a Daniel Alarcón caminando con semblante ceñudo.


- Mira, él es escritor- le dije a mi hermana cuando el susodicho ya había pasado.


Cruzarme con él motivó que recordara aquellos cuentos que había leído de su libro Guerra a la luz de las velas. Recordé que tengo pendiente leer su primera novela, titulada Radio Ciudad Perdida( Alfaguara, 2007). Este joven de 32 años escribe con fluidez y un buen estilo. Me gusta cómo escribe, pese a que he leído poco de él. Sé que le gusta viajar mucho y que vivió un buen tiempo en la zona de San Juan de Lurigancho para escribir. Es peruano, pero culturalmente norteamericano. Escribe en inglés originalmente. Sus textos deben ser traducidos. Creo que se dedica a la Antropología. Vive desde muy pequeño en los Estados Unidos.


Pero ayer solo fue un sujeto más que se cruza con uno en el camino.

jueves 23 de julio de 2009

Quino en la Feria del Libro

Y comenzó la 14 Feria del Libro. Hoy acudí con mi hermana menor. Había largas colas en las afueras. Aquello me sorprendió, pues era un fenómeno inédito. Nunca hubo tal conglomerado en años anteriores. En el auditorio Ricardo Palma, estuvo Quino, el creador de Mafalda. Mi hermana es admiradora de la historieta. Por eso fuimos. El gentío era abundante y rebasaba la capacidad del ámbito. Regueros de personas se apertrecharon en los bordes, absortas frente a la pantalla gigante que registraba lo que acaecía en el estrado. Allí, Federico Salazar fue el encargado de efectuar una suerte de entrevista al dibujante rioplatense. Mucha gente. Demasiada gente. Imposible pedirle un autógrafo. Qué sorpresa me embriagó al ver las riadas de gente atiborrando el espacio. Un clima de entusiasmo revoloteó en torno al gran Quino.
Buenas noches.

miércoles 22 de julio de 2009

Aforismos combinautas

Ese pata es un afanador monse.
No se tira ni al abandono.
No se levanta ni a la moral.
No se tira ni la pera.
No levanta ni sospechas.
Es tan gordillo que si lo secuestran, el secuestrador no es secuestrador, sino abigeo.
Es tan gordillo que no hace la pose del misionero, sino de toda la congregación.
Es tan gordillo que cuando va a tener sexo con una flaca, la susodicha debe llevar carnet de seguro.
Por ello, pal sexo no tiene pareja: tiene víctima.
Y no come: pasta.

El blog de mi hermana

Mi hermana menor cuenta con dieciocho años y unos días. Desde niña ha tocado instrumentos: piano, guitarra, flauta dulce, algo de charango. Ahora está aprendiendo flauta traversa, instrumento muy complicado, tanto como mi querida trompeta. Ha compuesto varias melodías en piano, a manera de sonatinas clásicas. Estudió unos meses piano en el Conservatorio. Como a mí, le aburre el pentagrama y, posiblemente, ya haya olvidado sus leyes. Por otro lado, desde muy pequeña se ha dedicado a inventar palabras. Sus juguetes poseían nombres diseñados por ella. Ahora lo sigue haciendo.
Hace unos meses, ha descubierto una nueva afición: la literatura. Desea leer mucho y constantemente me pide libros. Ahora está entusiasmada con la idea de escribir y ha abierto un blog. Este se llama La guarida de Hascalana. Solo ha colocado dos posts. Mediante este blog pretende aprender el tortuoso pero mágico oficio de escribir. Está dando sus primeros pasos y hay que apoyarla.
Aquí adjunto la dirección. Den una vuelta por ahí si tienen tiempo. Recuerden: hay que apoyar. Juzgar todavía no. La escritura es un largo aprendizaje y solo los valientes se atreven a mostrar lo producido desde la etapa germinal de su pluma.

martes 21 de julio de 2009

Fe de erratas luego de la furia

Mis frases pueden sonar rijosas, pero están escritas con mucho amor. Si hago daño, no es a propósito. La inmediatez me reviste de torpeza y excesiva pasión. Perdón. Aunque es inútil perdir perdón cuando un puñal ya ha rasgado una garganta, perdón a todos los que he agredido en algún momento. Cada agresión rebota y se incrusta en el boscaje de mis silencios. Y es terrible.

Algunos comentarios de buen calibre

Cuando no hay talento en uno, se tiende a teorizar todo. De esa forma se escuda la carencia de originalidad. La teoría siempre se dedica a analizar "algo". A mí solo me llena inventar ese "algo" que otros analizarán. Analizar lo que ya ha sido creado me parece aburrido, salvo que admire en demasía al objeto, como las obras de Juan Carlos Onetti. Me gusta leer novelas para aprender nuevas palabras, para vivir otras vidas y aprender más de los mecanismos de narración para poder aplicarlas a mis propias creaciones. Cada lectura discurre en función a mis propias creaciones. Si no fuera así, mi vida no tendría brújula y solo sería un lector errabundo, uno de esos que me dan espesa risa. Fantoches.
Y el sexo, eso es simple, pero la gente no quiere admitirlo. Uno se da cuenta cuando le gusta a alguien. Es un asunto instintivo. Uno lo sabe. Uno sabe de arranque a quién le gusta y a quién no. Lo gradual es mediocre. El convencimiento es insincero. La seducción solo refuerza la atracción, pero no crea nada. La realidad es chata. Los más guapos tienen más oportunidad de ser requeridos- ojo, no amados-. Podrán no ser felices, pero pueden tirar más. Ya decía Woody Allen que el sexo sin amor es una experiencia vacía, pero como experiencia vacía es una de las mejores. En fin, cojudeces.
La cosa es que si uno sabe que no es atractivo para una persona, no debería estar negándolo diciendo que la chica está confundida, que poco a poco, que aprenderá a quererme, no, no, no. Eso sería mediocre. Sería una mentira. El gusto por alguien es una explosión mágica, un choque emocional que remueve las membranas de la excitación. Lo demás es freudismo, raya en lo traumático.
Podría decir más y más, pero tal vez sea suficiente por hoy.

lunes 20 de julio de 2009

Los artistas del Mercado Central.

Hoy me paseé por el Mercado Central y vi lindas obras de arte: piñatas de cumpleaños, figuras de dibujos animados, recuerdos, libretitas, vasitos. En suma, todos los enseres necesarios para una fiesta infantil. Y digo obras de arte porque lo son, al igual que una novela o un poemario. ¿Están de acuerdo? Ojalá.

Garúa

Hoy impera la garúa. A través de la ventana de mi cuarto, hace unas horas, contemplé la caída de la llovizna. El vidrio estaba empañado y acogía gotitas resbaladizas. Un rumor persistente se fusionaba con el vocerío de los autos y los peatones. Los edificios bancarios de Rivera Navarrete se hallaban desdibujados por la morosidad de la niebla. Y yo, que solo espero el sábado para ver y palpar mis ejemplares impresos, sigo y sigo con mi obsesión de extraer frases melodiosas de los vericuetos de mi memoria.
Que venga la congratulación, la zafia envidia, la mala leche, la crítica destructiva, el halago auténtico y el insincero, que venga la sonrisa oportunista, la nitidez de sentimientos y la sempiterna preponderancia de la cáscara. Mi novela y yo nos amamos con pureza y al fin juntaremos nuestros lomos para acorazarnos de la vida real.
Este sábado.

sábado 18 de julio de 2009

"LIMA NORTE" EN LA FERIA DEL LIBRO


Acabo de estar en casa de mi editor. Le entregué mi versión final. Hoy la llevará a imprenta. Hemos quedado en que lo más conveniente es exhibir la novela en la Feria del Libro( del 23 de julio al 5 de agosto, Vértice del Museo de la Nación) y, en la primera quincena de agosto, realizar la presentación. Por lo tanto, el primer lugar donde podrán ver y comprar la novela será en la feria. La obra estará en los escaparates del stand de la Alianza Peruana de Editores. No estará desde el 23, sino desde el 25 o 26, apenas salga de los hornos de la imprenta.

jueves 16 de julio de 2009

GRADUADOS

En mis años de alumno en la universidad, hice más amigos en Derecho que en cualquier otra facultad, incluso la mía. He andado más con estudiantes de Derecho que con los de Literatura. Será porque son muchos, no lo sé, o será porque son unos buenos patas. Yo creo que por esto último.
Bueno, hoy se gradúan mis compinches de Derecho de la PUCP. Dentro de un rato me bañaré y me pondré terno para ir a la ceremonia. Es curioso, yo que no fui a mi propia graduación( porque tenía que trabajar y, además, no me nació ir) estaré presente en el rito del fin de la carrera de ellos.
Felicidades.
Ahora debo dejar de escribir para reunirme con ustedes.

martes 14 de julio de 2009

No se vayan..y si se van, solo hacia Lima Norte


La presentación de mi novela Lima Norte acaecerá antes de los feriados de Fiestas Patrias. No falta nada, amigos. Por eso les pido desde lo más hondo de mi hígado que no fuguen hacia otros sitios. Quédense en Limonta y vayan a mi presentación. En pocos días, les diré dónde y cuándo será. Pero no abandonen al Combinauta. Ustedes mejor que nadie saben todo lo que he sufrido para llegar a esto. Este derrotero intrincado fue casi una película hindú. Ustedes lo saben bien. Por lo tanto, no me fallen. El milagro de la publicación es inminente. No hay marcha atrás. Deben ir y comprarme un ejemplar. Calculo que va a costar veinte lucrecias, no más. APÓYENME. Si no compran la novela en la presentación, cómprenla en la FERIA DEL LIBRO o también, en su librería favorita.

(Ninguna de estas carátulas corresponde exactamente a la definitiva. Los colores han sido cambiados. La carátula firme la verán recién el día de la presentación)

Cinco notas

La trompeta es muy difícil. Apenas me han salido cinco notas. Según lo que sé, he avanzado muchísimo. Este es mi tercer día con la trompeta. Es un instrumento de sonido poderoso, soberbio, hermoso. Falta mucho para llegar a la decencia. Tendré que practicar, con calma, confiando en un futuro poblado de jazz, soul, funk, salsa...

domingo 12 de julio de 2009

YA TOCO LA TROMPETA

Hoy enloquecí, profané mis ahorros y me compré una trompeta. Fui a Dos de Mayo y, en una tienda confiable y con garantía, hice la compra. Mientras escribo esto, miro a mi nueva compañera musical. Es dorada, abrillantada, preciosa. La amo.No ha sido tan chúcara conmigo, pues, tras intentar toda la tarde arrancarle un sonido decente, pude alcanzar la nota do, la cual suena sin presionar ningún émbolo. La nota re y la nota mi aún se oyen brumosas, roncas. Mañana tal vez.
No saben cómo he sufrido para aprender a soplar. Es dífícil, muy difícil. Con la práctica ya iré sacando melodías. Tengo un arreglo de una canción mía- una salsa dura- que pretendo materializar en la trompeta. Dice: mi-do- re/ do-re-re-mi-mi-la(grave)- do
Esa tonadita será el intro.
Lo malo es que la trompeta es muy bulliciosa. Ni siquiera la tengo cinco horas y ya mis familiares lucen fastidiados por el estruendo.
Hoy cumplí mi sueño postergado, aquel que cobijaba desde los once años.

C, el filosofastro

C es alto, fornido, lleva boina. C posee un semblante autosuficiente, sutilmente despreciativo. Ha estudiado Filosofía en ... . Ha egresado el año pasado. Es burlón, cree estar por encima de los demás. Cada frase suya tiene siempre doble sentido. Da la impresión de ser soberbio. Conozco bien a esa clase de personas. Es un perfil que revolotea en los estudiantes y egresados jóvenes de las carreras de Humanidades. Se cree que estudiar Literatura, Filosofía o Historia- por poner tres ejemplos muy ilustrativos- es MEJOR que estudiar alguna carrera más conocida, como Derecho, Medicina... La gente tiende a endiosar a las personas que estudian Filosofía o Literatura. Mucho más en el caso de Filosofía. Cuando alguien les pregunta qué carrera estudian o han estudiado y escuchan decir FILOSOFIA, todos caen rendidos.
Ayer, sin querer, hice un experimento con C. Nunca antes habíamos conversado. Yo sabía que el había estudiado Filosofía, pero él no sabía nada de mí. Lo abordé con las mejores intenciones, con el deseo de conversar algo, pasar el rato, nada trascendental.
- sería chévere que conocieras a un amigo mío de la Católica que ha estudiado Filosofía- dije, inocente-. Sería bacán que conversen un día, con unas chelas.
él me miró cejijunto, como perplejo, pero trasluciendo un tinte de burla, de soterrada ironía.
- Primero- dijo, con voz segura-, yo no soy un payaso....
Y comenzó a soltar el barato floro de que un filósofo no está hablando de libros todo el día, no está pensando en Platón todo el rato... quería ilustrar al ignorante que le hablaba, a otro tipejo dispuesto a sobonearlo porque él ha estudiado Filosofía y los demás no. Me comenzó a ilustrar, porque, claro, yo no sé nada de nada. ¿Quién soy yo? Una bazofia más que estaba dispuesto a idolatrar. Siguió brollando su bodrio altamente predecible, sus contenidos trillados, que, según él, lo veía en sus ojos, eran una esencia sabia. Yo solo oía, esperando el momento preciso para disparar.
En un momento, me di cuenta de que él creía que yo estudiaba Derecho. Yo le dije que no, que había estudiado Literatura. Entonces, su semblante cambió un poco, pero solo un poquito. La soberbia se diluyó unas pocas onzas en el territorio de sus gestos. En fin, fue un cambio casi imperceptible. Ahora, mientras escribo esto, recuerdo que el profesor Hopkins dijo en una clase de Teoría Literaria Moderna que es notoria la diferencia de actitudes de un interlocutor antes y después de enterarse de que uno se dedica a la Literatura. Hubo solo un poquito de eso en el filosofastro C.
Seguimos conversando, pero su estilo socarrón no palidecía. Me pidió mi número, porque yo le dije que de todas maneras le iba a pasar la voz para una reunión con mi amigo de Filosofía. Para ser sincero, me importa poco hablar temas filosóficos. Soy bruto, pues. Es más, odio conversar cojudeces teóricas. Simplemente dije lo de mi amigo y lo de la reunión porque no se me ocurrió otra cosa que decir, y , como se darán cuenta, yo hablo hasta por las puras.
Medio irritado por el alcohol y tanto derroche de mala leche, decidí disparar.
- Haber estudiado Filosofía no te hace mejor que nadie- dije.
Así es, queridos lectores de este rijoso blogger, haber estudiado una carrera no es un talento, no es un don, solo es haber aprobado cursos. El talento, lo excepcional,está fuera de las aulas, del bullicio de cantina erudita y café cultural.

sábado 11 de julio de 2009

Novela/ tesis/ disco

Este será mi año más productivo. Lo de la novela ya está encaminado. Falta sustentar la tesis. Y, también, intentaré sacar un disco. Uno bien trabajado. Cinco canciones bastarán. De acá a unos meses tendré novedades. Los estilos fluctuarán entre la salsa, el son cubano, el hip hop y el reguetón. Es en serio. Ya tengo algo trabajado. Este disco será en serio. Mis canciones de myspace son solo demos. Lo que se viene es de a de veras. Antes de fin de año estará listo.
Se ve que no he madurado. En vez de preocuparme en conseguir trabajos y mejorar mis fondos, solo pienso en invertir lo poco ganado en arte, como siempre lo hice. Antes juntaba monedas, ahora billetes. Pero es lo mismo. La misma vaina de siempre.
Buen fin de semana.

viernes 10 de julio de 2009

Portada

En estos días, mi editor y yo estamos barajando posibilidades de portadas para el libro. La próxima semana ya entramos a imprenta. Falta muy poco. Estén atentos.

miércoles 8 de julio de 2009

El hombre mediocre


Hoy tuve que despertarme a las seis y media para ir a cuidar un examen en la Católica. Me había acostado recién a las cuatro de la mañana. Al despertar, un desgano imbatible se mezcló con la sensación de frío. Debido al paro, fui a la universidad en taxi, ojeroso, sin bañarme, odiando todo. Cuidé el examen con dos colegas que me entretuvieron y pude olvidar un poco la fatiga. Volví a casa en micro, almorcé por ahí y me metí a mi cama. Desperté como a las cinco de la tarde, aquejado por un severo dolor de cabeza. Había tenido una pesadilla ominosa: unos sujetos se metían a la casa por el techo y secuestraban a mi familia. Fue horrible. Me desperté con pavor. Además, al despertar me envenenó una sensación de mediocridad: me sentí un ser muy imperfecto, chapucero, mediocrísimo. Pensé en la novela que he acabado hace unos días y la consideré mediocre, estúpida, obra del apuro, de la mediocridad. La consideré una bazofia, un objeto seudoartístico, un magma inútil, destinado a perder en todos los concursos literarios en los que se presente.

Ya es de noche y aún me duele la cabeza. Ahora pienso en la novela que voy a publicar. Deseo cambiarla toda, deseo corregir tantos errores que me olvidé de anotarle al editor. Tengo miedo de que la obra salga con otro nombre, con otro título y llena de erratas. Temo que existan muchos errores editoriales. Necesito ahora mismo tener la versión editada y comenzar a juzgar, línea a línea, los cambios perpetrados por el editor. Estoy seguro de que estaré en desacuerdo en muchas partes. Estoy seguro de que defenderé cada frase como una parcela de territorio acosado por bárbaros premunidos de rifles de tinta, dispuestos a balear la esencia que destila mi texto. Debo luchar contra las punzadas del tiempo, contra mi editor, contra la indiferencia. Debo luchar contra el miedo. Todo me da miedo y cólera. Aún estoy cansado, aún me siento mediocre. La ansiedad me vuelve un ser mediocre. La ansiedad me obliga a efectuar cada tarea con frenética rapidez. Y todo sale mal: cada frase literaria, cada palabra, cada acto. Hoy solo deseo volverme a cobijar en el sueño y amanecer despejado, de buen humor, dispuesto a seguir batallando contra mi propia ansiedad.

Quiero leerlo todo, escribirlo todo, vivirlo todo. Pero quiero todo eso ahora mismo, en simultáneo, con claridad y perfecta pasión.

No se puede.

martes 7 de julio de 2009

CARNE DE PRESIDIO


Ayer compré y leí la más reciente publicación de Estruendomudo: la novela corta Carne de presidio de Jesús Alzamora Llosa, un muchacho de veinticuatro años recién egresado de Derecho de la Universidad de Lima. La novela consta de setenta páginas fluidas y entretenidas. Es una novela cumplidora. La trama es sencilla, lineal, entendible. Eso ya es un mérito. El estilo es llano, el cual, pese a no conectar con mi gusto, es adecuado para la narración.

La historia versa sobre un boxeador de 41 años llamado Pablo Colunga, a quien lo contratan para una pelea: le pagarán 900 dólares con la condición de que se deje caer en el séptimo round. La tensión radica en si el viejo pugilista cumple aquello o no. Con personajes entrañables y una sencillez precisa, esta obra es, creo, la novela más novela que ha publicado la editorial nacida en los predios de Pando.

lunes 6 de julio de 2009

G.

G. se levanta tarde. Se cambia, almuerza cerca de su casa y retorna a bañarse y a ponerse ropa limpia. Luego, ve televisión un rato, lee y escribe si es que tiene ganas. Ya le falta poco para acabar su nueva novela. Un par de páginas y termina. Pero no definitivamente. Va a hacer otro final. Cuando acabe ambos finales verá cuál es el que resulta mejor.
A veces, cuando anda vacío de ideas, sale de casa y recorre las librerías, siente el aroma de la tarde y disfruta de su propio silencio.

domingo 5 de julio de 2009

Una prosa iluminada

Hoy salí de casa rumbo a las librerías de Plaza San Miguel. Deseaba comprar dos libros: Carne de presidio de Jesús Alzamora y Que la tierra te sea leve, galardonada novela de Ricardo Sumalavia. Dos novelas breves. Me interné en Crisol y en Zeta Bookstore, pero no hallé ninguna. Desalentado, admití que buscarlas en librerías era muy pronto. Aún las distribuidoras no las habían llevado. Medio ofuscado, retorné a Crisol y comencé a hurgar en el escaparate de literatura peruana. Los libros tantas veces examinados cuando aún deambulaba por el limbo de joven autor inédito. Recorrí los títulos hasta que me topé con uno que me detuvo: La iluminación de Katzuo Nakamatsu de Augusto Higa Oshiro. Había leído que esta novela estaba considerada como la mejor del año 2008 en el Perú. Sin dilaciones, cogí un ejemplar y lo llevé a la caja registradora. Pagué los diez soles requeridos y salí del local. Apenas retorné a la calle, rompí el plástico que lo envolvía y comencé a leerlo:
Un atardecer de agosto, en el sendero de piedrecillas del Parque de la Exposición, Katzuo Nakamatsu observó los brotes de sakuras....
Al instante, la prosa me encandiló. Excelente. En estos momentos, mientras la tarde se desvanece bajo un velo púrpura, voy en la página 46. Detuve mi lectura para contarles este hallazgo: la prosa de Higa. Siempre quise leerlo. Este niséi formó parte del grupo Narración, entre cuyas figuras están Oswaldo Reynoso, Gregorio Martínez y Miguel Gutiérrez, quien se encargó de escribir en la contratapa del libro.
Absorto en sus pensamientos, Nakamatsu rondaba las edificaciones...

sábado 4 de julio de 2009

Los no-novelistas

Desde que tengo veinte años, me ha interesado leer novelas de autores menores de treinta años. Cada obra de este tipo que es publicada merece toda mi atención. Aquello me ocurrió con varias obras. Una tarde, semanas antes de pasar a facultad a estudiar Literatura, mientras deambulaba por la universidad, un chico me dio una invitación en papel amarillento: se anunciaba la publicación de dos libros. Casa de Islandia y Parque de las Leyendas. Era la época de los albores de la editorial Estruendomudo.
Al año siguiente, me enteré de que Casa de Islandia era una novela. En la feria del libro de la Pucp, me interné en el stand de Estruendomudo y escruté el libro: el autor se llamaba Luis Hernán Castañeda y tenía tan solo veintidós años cuando publicó su obra. Entusiasmado, compré el libro. En casa comencé a leerlo. A las pocas páginas, llegó a mí el desencanto: la prosa era muy virtuosa, pero, en realidad, no se trataba de una "novela". Simplemente se intercalaban partes reflexivas, metaliterarias, con un puñado de cuentos. El tipo de historia tradicional que yo esperaba encontrar no existía en esas páginas.
Entre el 2008 y el 2009 leí algunas más. Cuando me enteré de que mi amigo Mariano Vargas iba a publicar una NOVELA, ardí en entusiasmo y esperé con interés la publicación de la obra. Apenas estuvo en librerías, la compré. Al leerla, si bien la prosa era fluida y amena, me topé con otro artefacto artístico que me dejó perplejo. Había algo en esas páginas que me decía que aquello no era una novela. No sé bien qué, pero esa sensación me invadió durante todas las horas que duró mi lectura. ( Pese a esto, Los mutantes, que así se llama el libro, era mucho más "novela" que casa de Islandia, eso sí)
Este año, cuando mi deseo era publicar con Borrador Editores, compré una novela llamada El círculo Blum, escrita por uno de los editores de dicho sello. Otra vez una no-novela. Se intercalaban cuentos con diálogos, e incluso se adjuntaba una cronología de ciertos personajes. Una no- novela.
Algo similar me pasó con Un talismán para Liu. Si bien era el texto que más se acercaba a la novela que yo tenía en la cabeza, algo me decía que no lo era. Esta sensación se acrecentó cuando el editor de dicho libro, el cual también es el mío, me dijo que el texto el había gustado porque se trataba de una "rareza", un artefacto artístico especial y distinto.
En cambio, al leer Un duro despertar de Aldo Pancorbo, cien por ciento una novela negra, mis expectativas se colmaron. Eso sí era una novela. Al fin.
El tiempo que le sigue a este relato mío es el hoy. Hace unos días vi en la televisión, en el programa de Chema Salcedo, a un chico llamado Jesús Alzamora Llosa que ha publicado una novela corta, con Estruendomudo, llamada Carne de presidio, la cual es la historia de un boxeador. El tema mismo me es muy atractivo. Ojalá sea un buen relato. Intentaré comprarlo lo antes posible. Hasta lo que sé, este muchacho Alzamora es el único joven peruano que ha publicado una novela en lo que va del año. Si es que no hay otro agazapado por ahí, el segundo será este servidor. Pronto, muy pronto.

viernes 3 de julio de 2009

Mi hermana menor es blogger

Mi hermana menor gusta de la fotografìa, la música y, ahora, la literatura. Sabe tocar piano, melódica, guitarra, flauta dulce y un poco de charango. Compuso hace unos años un buen puñado de sonatinas para piano, al estilo mozartiano. Desde hace unos meses, lee novelas. Se parece mucho a mí: le gusta estar sola, en silencio. Pero es similar a mí, sobre todo, en que le gusta inventar. Inventa nombres, inventa canciones... Toda su vida es inventar. No le gusta lo que ya está hecho, al igual que a mí. Y la gente le aburre, igual que a mí. Prefiere estar encerrada en su cuarto fantaseando. Para ambos la fama, el status, todo eso, no existe. Son jugarretas del mundo supino. Solo existe el arte y sus manifestaciones solitarias.
Ahora ha abierto un blog. Pronto les daré la dirección. Estoy en cabina y me botan.

jueves 2 de julio de 2009

Derrotero novelístico

Si hay algo que me gusta en la literatura, esto son las novelas. Desde siempre he vivido enamorado de ellas. Una suerte de fascinación me ha subyugado cada vez que abría una y comenzaba a leerla. El cuento nunca me ha despertado entusiasmo. La poesía tampoco. Es decir, sí me gustan, pero no me vuelven loco. La novela me obsesiona como lector y creador. Nunca me ha nacido realmente escribir un cuento o un poema. No me motivan. La novela sí. Desde los dieciséis años he tratado de escribir alguna que valga la pena. Después de tanto intentar, llegué a escribir Lima Norte, novela que muy pronto saldrá a la luz, la cual me parece digna y bastante decente. Mucho mejor que las cuatro anteriores, de las cuales solo una llegué a terminar. Mi primera novela es impresentable. Se llama Rasgos violentos de un introvertido. La escribí entre los dieciséis y los dieciocho años. Quedó inconclusa. La redacción es deficiente, aunque desde ahí ya se nota cierta habilidad por estructurar una historia dilatada. Ya se nota mi interés por usar distintos tipos de narrador y el estilo de la novela policial. La historia era una estampa de la educación sentimental de unos muchachos de un colegio limeño. Como les dije, aún un texto embrionario, imberbe, un simple borrador, pero tal vez la creación literaria que más amo por motivos absolutamente sentimentales.
Luego, llegó la infección metaliteraria. Durante dos años, me dediqué a escribir una copiosa novela llamada Horda de luciérnagas. Esta poseía mayor madurez, pero estaba contaminada por todas las lecturas que realizaba. Si leía a Vargas Llosa quería imitar su estilo; si leía a Borges quería imitarlo también. Y así me sucedía con todos. La historia versaba sobre un padre y su hijo. El progenitor volcaba todas sus frustraciones en su hijo, diseñando su vida en base a sus tormentosos deseos. El padre obliga al hijo a estudiar la carrera de Literatura, cuando este deseaba estudiar Filosofía. En un momento de clímax narrativo, el padre llega a rubricarle un tajo en la sien derecha con un cuchillo. Con este estigma el atormentado sujeto marca a su vástago para siempre, rumbo al fracaso y la infelicidad.
A los veinte años, decidí parar con esa historia extensa y comenzar una novela más corta, a la que inicialmente bauticé con el huachafoso nombre de Ojos indomables( luego le puse Las pieles peregrinas) . Esta obra fue la primera que terminé. La escribí con apuro, algunas partes a la volada. Pecaba de excesiva adjetivación, pero, de todas formas, era una historia ingeniosa. Este texto fue el primero que mostré al exterior. Era aún muy inmaduro, pero al menos ya era una novela completa. Desde ese momento ya me sentía encaminado. Tuve la intención de publicarla, pero luego desistí pues la consideré defectuosa. Todavía faltaba mejorar.
Todo el año 2007 me dediqué a escribir una nueva: Lima Norte, inicialmente llamada Rugido de huesos. Esta historia la redacté y diseñé con calma. Durante todo un año. Ahora sentía que mi prosa fluía más cómoda. El oficio al fin se estaba asentando. La escribí en tiempos frenéticos, remecido por la inmediatez de mis visitas a Comas, Independencia y Los Olivos. Era hermoso ir a los lugares con mi libreta, apuntando todo lo que veía. Fue una gran época.

Edición

Es imposible evadir la ansiedad. Reviso mi correo todo el tiempo para ver si mi editor ya me mandó alguna otra parte corregida de mi novela. De a pocos se va realizando la edición. Cuan más cerca se hace el momento final, la ansiedad redobla su vigor, el miedo, el pesimismo. Pero las dudas se ciernen sobre la inminencia entusiasta de la publicación y al poco rato se pulverizan.
En algún momento les narraré paso a paso cómo es que llegué a firmar contrato con Lustra Editores. Por ahora, respiro la ansiedad y, aunque suene extraño, así soy feliz.

miércoles 1 de julio de 2009

Cambio de formato

Para no aburrir a los lectores de este querido blog, G. decidió cambiar el formato. Ojalá les guste el nuevo. La textura del fondo se asemeja a la coloración amarillenta de las hojas de los libros viejos. Nunca le han gustado las hojas bond blancas. Cuando de creación escrita se trata, G. prefiere leer en un papel amarillento. Este tipo se llama "marfileño". Cada frase de su novela se estampará sobre él.