C es alto, fornido, lleva boina. C posee un semblante autosuficiente, sutilmente despreciativo. Ha estudiado Filosofía en ... . Ha egresado el año pasado. Es burlón, cree estar por encima de los demás. Cada frase suya tiene siempre doble sentido. Da la impresión de ser soberbio. Conozco bien a esa clase de personas. Es un perfil que revolotea en los estudiantes y egresados jóvenes de las carreras de Humanidades. Se cree que estudiar Literatura, Filosofía o Historia- por poner tres ejemplos muy ilustrativos- es MEJOR que estudiar alguna carrera más conocida, como Derecho, Medicina... La gente tiende a endiosar a las personas que estudian Filosofía o Literatura. Mucho más en el caso de Filosofía. Cuando alguien les pregunta qué carrera estudian o han estudiado y escuchan decir FILOSOFIA, todos caen rendidos.
Ayer, sin querer, hice un experimento con C. Nunca antes habíamos conversado. Yo sabía que el había estudiado Filosofía, pero él no sabía nada de mí. Lo abordé con las mejores intenciones, con el deseo de conversar algo, pasar el rato, nada trascendental.
- sería chévere que conocieras a un amigo mío de la Católica que ha estudiado Filosofía- dije, inocente-. Sería bacán que conversen un día, con unas chelas.
él me miró cejijunto, como perplejo, pero trasluciendo un tinte de burla, de soterrada ironía.
- Primero- dijo, con voz segura-, yo no soy un payaso....
Y comenzó a soltar el barato floro de que un filósofo no está hablando de libros todo el día, no está pensando en Platón todo el rato... quería ilustrar al ignorante que le hablaba, a otro tipejo dispuesto a sobonearlo porque él ha estudiado Filosofía y los demás no. Me comenzó a ilustrar, porque, claro, yo no sé nada de nada. ¿Quién soy yo? Una bazofia más que estaba dispuesto a idolatrar. Siguió brollando su bodrio altamente predecible, sus contenidos trillados, que, según él, lo veía en sus ojos, eran una esencia sabia. Yo solo oía, esperando el momento preciso para disparar.
En un momento, me di cuenta de que él creía que yo estudiaba Derecho. Yo le dije que no, que había estudiado Literatura. Entonces, su semblante cambió un poco, pero solo un poquito. La soberbia se diluyó unas pocas onzas en el territorio de sus gestos. En fin, fue un cambio casi imperceptible. Ahora, mientras escribo esto, recuerdo que el profesor Hopkins dijo en una clase de Teoría Literaria Moderna que es notoria la diferencia de actitudes de un interlocutor antes y después de enterarse de que uno se dedica a la Literatura. Hubo solo un poquito de eso en el filosofastro C.
Seguimos conversando, pero su estilo socarrón no palidecía. Me pidió mi número, porque yo le dije que de todas maneras le iba a pasar la voz para una reunión con mi amigo de Filosofía. Para ser sincero, me importa poco hablar temas filosóficos. Soy bruto, pues. Es más, odio conversar cojudeces teóricas. Simplemente dije lo de mi amigo y lo de la reunión porque no se me ocurrió otra cosa que decir, y , como se darán cuenta, yo hablo hasta por las puras.
Medio irritado por el alcohol y tanto derroche de mala leche, decidí disparar.
- Haber estudiado Filosofía no te hace mejor que nadie- dije.
Así es, queridos lectores de este rijoso blogger, haber estudiado una carrera no es un talento, no es un don, solo es haber aprobado cursos. El talento, lo excepcional,está fuera de las aulas, del bullicio de cantina erudita y café cultural.