Hoy he visto a mi trompeta luego de más de quince días. Mi viaje y ciertos incovenientes familiares me impidieron estar con ella. Cuando la tuve de nuevo entre mis manos, la examiné con entusiasmo y noté que los pistones estaban durísimos. Con urgencia les eché el aceite Yamaha para que se soltaran. Lo conseguí, pero uno de los pistones siguió indócil. Es el pistón que siempre se estanca y me impide practicar. Me da cólera. Toco algo y por culpa de ese pistón no sale bien. Incluso, hoy, después de usar la trompeta un rato, la cabecita del pistón, algo marmoleada, se despegó y cayó al suelo. Algo pasa con ese pistón. Este problema ha surgido porque soy autodidacta. Nadie me está enseñando a tocar la trompeta. Pensaba que Internet y mi experiencia como músico bastaba. Pero no. La trompeta necesita muchos cuidados. Debo acudir a algún lugar para que vean qué le pasa a mi dorada amiga. En verdad ya puedo tocar un poco, pero ese inconveniente del pistón defectuoso sofrena todo y me estanca.
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