
Hoy, hace unas horas, cual sabueso de libros, fui a Crisol del Jockey y comencé a husmear en la sección de literatura universal. Al no hallar obra alguna de James Ellroy, tuve que acercarme a uno de los vendedores y le pregunté si es que había algún libro de dicho autor. El muchacho se desplazó hasta una computadora y digitó ELLROY. Acto seguido, me informó que había El asesino de la carretera( que ya tengo) y Ola de crímenes. Entusiasmado, le dije que me mostrata Ola de crímenes. Lo hizo al instante: el libro estaba ubicado en el escaparate que estaba junto a mí. El volumen poseía tapa dura. Tenía buena pinta.
- ¿Cuánto está?- pregunté emocionado.
- Diecisiete con cincuenta-respondió con frialdad el vendedor.
Quedé alelado: el libro estaba baratísimo. Mientras me dirigía a la caja para pagar, leí con rapidez el contenido de la contratapa: se trataba de una recopilación de artículos y cuentos de Ellroy, que habían sido publicados previamente en una revista. Yo quería una novela, pero no importaba. Ya tenía otro libro de Ellroy, mi nueva obsesión.
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