
Al fin he zafado de la avalancha de obligaciones. Acabó el inglés, el maldito avanzado cinco que tanto tiempo me quitó y me obligó a levantarme temprano de lunes a viernes. Adiós, compañeros queridos. Vayan con Dios y sigan con sus grititos pueriles, con sus risitas arrechas de chibolos vírgenes. Eran todos tan jóvenes que me daba vergüenza decir que yo ya había acabado mi carrera, que tenía un libraco a cuestas y que, encima, ya era licenciado. Dije que era alumno de Literatura, que estaba en último ciclo. Un chico del aula me preguntó si planeaba publicar algún libro en el futuro. Le dije que tal vez, que no estaba seguro. Si decía la verdad me hubieran mirado con cara de taradazos, segurito. Por lo tanto, me volví a convertir en un alumnito universitario. Retrocedí en el tiempo y me sumergí en la chacota inocente del uuuuuh y en el jajaja ante cualquier cojudecita digna de los teletubis.
Luego del mundial- ya compré mi muñeco Zakumi-, retornaré al inglés. Estaré ya en avanzado 6.
Falta poco para acabar mis estudios de inglés, falta poco. Sin embargo, esta recta final me sabe a un largo adiós. Quiero despedirme de una vez del inglés. Pero aún no se ha inventado una forma de decirle adiós definitivamente.
Si tienes figuritas de Panini, cambiamos. Tengo repetida la 000 y la de Puyol.
ResponderSuprimirja, de hecho. Pucha, no voy a poder ver los partidos del segundo día del mundial porque tengo que dictar clases. Y ese día juega Argentina creo. Más piña...
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