martes, 11 de mayo de 2010

La música


Hay un puñado de grupos y solistas que la gente de mi mundo erige como lo mejor de lo mejor: Led Zepellin, Stones, The Doors, Nirvana, Metallica... También Joaquín Sabina, Silvio Rodríguez... Si hablamos de salsa, solo está Lavoe, solo Lavoe.

Y me sorprende la falta de interés por otros estilos: son cubano, bossa nova, tango, música negra peruana y, sobre todo, huayno.

Pese a la constante figuración del huayno en los medios, la gente de mi mundo sigue considerándolo un ritmo exótico que despierta las risillas, la chacota. Nadie de mi mundo escucha cantantes de huayno y, mucho menos, tiene un disco, un dividí. Soy consciente de que este estilo se desarrolla, mayormente, en los extremos de la metrópoli, donde las pancartas multicolores pululan por las calles. Pero sí condeno la falta total de interés. Es un estilo que, simplemente, no existe para ellos. El prejuicio provoca que lo anulemos, que lo consideremos signo de atraso.

Cuando uno vive la música de corazón, todo el prejuicio queda de lado.

Durante mi pubertad, me aficioné por la zampoña y el charango. Siempre oía música andina, aunque solo instrumental. Lo hacía en paralelo con mi pasión por el rock y los otros estilos.
Todo es música, amigos.

Ahora, me estoy dedicando a escuchar cantantes actuales de huayno. He comenzado por Fresialinda y Raúl Arquínigo. La gente siempre acusa al huayno de monotonía. Eso es mentira. Estos cantantes difieren bastante en sus estilos. Fresialinda- conocida como la Dulzura del Amor- usa solo bajo, teclado, arpa y percusión. Raúl Arquínigo le agrega vientos. Fresia canta versos de amor sufrido. Arquínigo, por ratos, va salpicando cierto humor a la melancolía de sus letras.
Cada vez me enferma más la gente intoxicada desde siempre por MTV. Siguen oyendo lo mismo mientras que, al sur de nuestra ciudad,una mujer tacneña como Fresialinda es capaz de hacer delirar a quince mil personas en conciertos que construyen, nota a nota, el nuevo rostro del Perú.

2 comentarios:

  1. Hace más o menos un par de años, empecé a escuchar huayno. Sonia Morales fue un descubrimiento grato para mí. Y si hablamos de ritmos marginales, creo que habría que incluir a la chicha entre ellos. Ojo, no hay que confundir chicha con cumbia. La cumbia es lo que suena todo el día en todas partes. La chicha es mucho más marginal: de presencia lumpenesca dentro del escenario musical peruano. Un chichero que me ha llamado mucho la atención últimamente es Pascualillo. Sí, así se llama; al menos, así es su nombre artístico. Cualquiera pensaría que es un animador de fiestas infantiles, pero no. Pascualillo es uno de aquellos cantantes de voz fiera que toca temas del mundo que nosotros (los que no vivimos en los conos o en zonas marginales)ignoramos. Pascualillo toca chicha con chaveta...

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  2. Es verdad. Pascualillo es uno de los cantantes que más suenan en Lima. Por algo le dicen el rey de la carretera Central, o algo así.

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