martes, 13 de julio de 2010

En busca de María Elena


Escribo desde una cabina de Villa El Salvador. Me encuentro a media cuadra de la avenida César Vallejo. La visita de hoy la he realizado con el fin de visitar el monumento a María Elena Moyano. Desde hace una hora y pico, estoy deambulando por aquí. Al llegar, me asaltó la duda: ¿dónde quedaba el monumento? Había leído en Internet que se ubicaba en el cruce de Los Álamos y ¿Bolívar? ¿Vallejo? No lo pude recordar. Estuve por esas avenidas, pero nada de nada. Por eso he entrado a Internet para ver la ubicación: Los Álamos con Mariátegui.
Llegué a Villa a la una de la tarde. Bajé en el óvalo, donde se ubica el Monumento a la Mujer, avancé por Revolución y bajé por Vallejo cuadras y más cuadras. No encontré a María Elena.
Almorcé una ensalada de palta y un arroz con pollo- menú de seis lucas- y retorné a Revolución hasta voltear por Bolívar, la cual era desolada, silenciosa, arenosa. De rato en rato, pasaban mototaxis rojos como ráfagas.
Luego de bajar por Bolívar y llegar hasta el cruce con Los Alamos, me di cuenta de que me había equivocado. Entonces, di media vuelta y caminé unos metros hasta virar por una calleja terrosa, orillada de casas a medio construir. Desemboqué en un parque poblado de madres y niños. Ni sombra de María Elena. Seguí avanzando hasta llegar a este Internet. Al frente, se ubica un comedor popular y un gallo chilla de rato en rato.

Cuando se acabe mi media hora, saldré a la avenida Vallejo, subiré hasta Revolución y caminaré rumbo a Mariátegui. Acto seguido, caminaré hasta llegar al cruce con Los Álamos y, finalmente, saludaré a María Elena:" Mira, Negra, qué hermosa está tu ciudad, tu Villa inmortal".

Descansa en paz.

Mi pluma te hará justicia. Confía en mí. Ya falta poco.

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