
Siempre he oído que el escritor debe escribir de lo que más conoce. Debe escribir de su mundo, se escucha a menudo. Yo creo que esa visión es cerrada y simplista, pues frena la posibilidad de investigar contextos desconocidos y escribir sobre ellos. Es verdad que existen grandes libros que son exitosos y grandiosos debido a que las plumas creadoras conocen bien el mundo que retratan. Pero restringirse a ello es asociar literatura con autobiografía. No necesariamente el personaje principal de una historia es el álter ego del autor. Uno puede escribir acerca del año 3000 y no hay nada que nos impida hacerlo. Puedo escribir sobre la Noruega de 1959 sin haber estado ahí, por el simple hecho de que deseo hacerlo. Obviamente, daríamos un salto al vacío al realizar tal hazaña si es que no hemos investigado absolutamente nada, pues caeríamos en la inverosimilitud total, a menos que se encuentren mecanismos que ocasionen que el escenario donde se desarrolla la historia pase a un plano muy secundario y se enarbole lo subjetivo.
Pienso en mi caso y me parece muy interesante. Mi mundo vendría a ser Jesús María, Pueblo Libre, Breña, San Miguel y Magdalena, distritos que conozco muy bien, y en los cuales he pasado la mayor parte de mi vida. Pero una fuerza extraña me obligó, en el año 2007, a fijarme en Lima Norte y a recorrer sus noches de juerga, con el fin de escribrir una novela sobre aquellas ignotas zonas. No quise escribir sobre lo que conocía, sino sobre lo que no conocía. Realicé una sigilosa investigación para perpetrar mi primer delito literario y fui muy feliz. Desde entonces, mi vida ha estado abocada a escribir sobre lo que no conozco. El detalle es que, tras finalizar de escribir cada novela, aquello que me era ajeno ya se ha vuelto parte de mi vida. Una vida cada vez más amplia y plural, con hedores de huayno, salsa y rock and roll. Una vida que nace en las playas de mis distritos de infancia y se desplaza hacia los cerros de roca madre que amurallan mi hermosa ciudad hacia el este, rumbo a la sierra, rumbo a la selva, hasta el fin del mundo.
en mi opinion lo geografico no tiene que ver, sino las experiencias, lo que sientes, tu vision sobre el mundo. eso lo puedes plasmar en cualquier parte del mundo y en cualquier epoca. el personaje, sea hombre o mujer, siempre va a tener tu esencia.
ResponderSuprimirsigo tu blog hace algun tiempo =)
saludos
Gracias por el apoyo.
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