lunes, 20 de septiembre de 2010

Agraviado

Hace una semana, un familiar bramó que "hiciera algo" y declaró con desparpajo que yo era un "vago de mierda". Sus palabras me parecieron totalmente injustas, puesto que yo habìa regresado a casa de dictar cuatro horas de clase y tenía entre manos una veintena de pruebas que corregir esa misma noche. Y eso no es ser un vago de mierda, creo yo. No llego a entender por qué hay gente como él que cree que porque uno trabaja en el mismo lugar en el cual estudió no es un trabajo de verdad, o es un hueveo. Da la impresión de que la mayoría de gente necesita ver que los jóvenes van a una oficina vestidos formalmente para recién creer que están trabajando. Yo creo que, al fin y al cabo, todo surge de la perplejidad que causa un egresado de una carrera inusual como Literatura en la vida real. Nadie entiende exactamente para qué sirve estudiar literatura. Ni yo sé.
Pero a lo que va este texto es a otro asunto. Les cuento esto para que entiendan el porqué de mis deseos constantes de revancha. A menudo, recibo insultos y agresiones que me parecen injustas, pues me hacen sentir como si yo estuviera en falta cuando lo que en verdad hago es luchar por ser mejor en todo lo que hago. No seré una luminaria, pero hago el esfuerzo por aprender de cada experiencia.
He sufrido también innumerables agravios por parte de este individuo acerca de mi primera novela publicada, Lima Norte. Lo curioso es que solo ha leído tres hojas, pero dice que NO LE GUSTA, con gesto adusto, pues dice que cuando otro familiar acabó de leerla y le dijo que había sexo y mariconada él se indignó. Yo creo que eso en parte es verdad, pero no totalmente, pues el otro gran detalle es su falta de costumbre de leer libros contemporáneos. Por lo tanto, más y más agravios hacia mi libro.
Pero, por alguna misteriosa razón, me muero de ganas por publicar otro libro, que ya está acabado, listo para aprovechar cualquier posibilidad de publicación transparente, bien intencionada.
Mientras tanto, sigamos con las novelas serie B. Ya estoy preparando LIMA CONFIDENCIAL, la tercera novelita de la saga del detective Caramelo.

3 comentarios:

  1. hola giovanni,
    pues yo leí tu novela "lima norte" desde la primera hasta la última página y fue para mí una verdadera sorpresa y como dice la canción: no hagas caso de la gente... y sigue escribiendo para el bien de las letras, de la literatura, de la cultura, y para la vida, pues escribir es vivir y vivir la vida es como escribir una novela, pura aventura y fantasía...
    saludos
    walter lingan

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  2. carlo franco
    salcedo
    lo saluda

    él es un hombre como pocos
    de medidas palabras y piel ardua
    educado en universidades oficiales
    y en la esquina de su calle
    pero bebe gustoso con usted hasta altas horas de la madrugada

    carlofranco penetra en los supermercados
    pensando siempre en lo que habrá más acá del horizonte
    sonriendo a la vendedora de pescado
    y al pederasta hurtando
    peras podridas para lanzar a los ancianos
    que alimentan a las palomas en los parques

    subiéndose a las básculas para ver si conserva su locura
    para ver si ya es la hora del yogurt
    o la cerveza
    sube por la puerta de atrás de los autobuses
    y pasea durante diferentes minutos
    por desconocidos parajes del distrito
    husmeando por las ventanas de las habitaciones
    mirando meter goles en las canchas de fútbol
    sintiendo que la lluvia le corona de espinas
    pero sobre todo camina por las aceras
    desperdiciando el éxtasis de la velocidad
    extraviado en el tiempo
    con la mirada fija en sus anteojos
    con dos cartas de amor en el bolsillo de atrás de sus bluejeans
    donde le comunican que ha crecido la hierba sobre el lecho
    que un recuerdo de carne está esperando
    con los brazos asados de impaciencia
    y carlofranco tuerce por una transversal larga como una espera
    y se precipita por ella dándole la espalda a este poema.

    (version libre de un poema de Jotamario)

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