Una buena posibilidad me está desgarrando el pecho de desasosiego. Pero, pese a mi corta edad, siento que ya estoy viejo-y canoso- y no debo entusiasmarme con nada. Igual con las chicas: al menos que vea ese irrefutable brillo de ojos que te invita a besarla y tocar su cuerpo no moveré un dedo. La cautela es una sana dirección. Incluso cuando un cineasta nacional me planteó con mucho entusiasmo la posibilidad de llevar Lima Norte a la pantalla grande, frené la algarabía y me inserté en la prudencia. Meses después, cuando este cineasta y su hermano ganaron un premio en Cannes, se vieron obligados a viajar por el mundo para promocionar Octubre. Y lo mío quedó congelado, al parecer. Ahora este talentoso dúo está trabajando un nuevo guión. Así que el salto al cine tendrá que esperar. Para la próxima será.
De todas maneras, millones de gracias a Diego por el interés. Y gracias también por recomendarme la trilogía Millenium y las novelas policiales de Vásquez Montalván.
Y ahora a almorzar y a corregir exámenes como un poseso. A dejar de soñar. A trabajar se ha dicho.
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