¿Cómo es la prosa de un hombre desengañado del engranaje editorial de la literatura? Tal vez una prosa seca, llana, miedosa, que se cuestiona cada palabra y avanza dando tumbos por culpa de la inseguridad. Un estilo arisco, con desvaídas piruetas líricas que son una triste mirada a su pasado de infame pirotecnia. Una prosa que duda de su valor casi todo el tiempo.
La prosa del desengaño.
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