lunes 28 de junio de 2010

Tumbas de Lima Sur


En estos días, visitaré el cementerio de Villa María del Triunfo, ubicado en la zona de Nueva Esperanza. Según la información que he leído en Internet, este camposanto es el segundo más grande del mundo. No sé si sea verdad eso, pero un buen amigo me contó, entre vasos de licor, que él tuvo la oportunidad de estar allí. Afirmó que el cementerio es inmenso y que está erigido sobre los cerros.
Muy pronto, me sumaré con sigilo al homenaje de los difuntos de Lima Sur. Me anegaré de cerveza, huaynos con arpa y el aroma de la pachamanca.

Y, en un extraño latido de emoción, me sentiré en casa.

domingo 27 de junio de 2010

Lionel y Dieguito


Ay, platudo Lionelcito,

ataviado con Armani

tratas mal la Jabulani

pues no has hecho ni un golcito.

Y el gordazo del Dieguito

está loco y soñador

por ser el gran ganador

y te va a sacar la mela

y a mostrar su vuvuzela

si no eres goleador.

viernes 25 de junio de 2010

El macabro retorno de SL


Sendero Luminoso aparece constantemente en mi atormentada novelilla Lima Norte, en los capítulos que se ubican en la década de 1980 y 1990. Utilicé como información lo leído en textos sociológicos, lo apreciado en reportajes y mis recuerdos de niñez: el cochebomba en la Embajada de Japón y el Canal Dos, ambos ocurridos en la avenida San Felipe, en mi barrio Jesús María. En una parte de Lima Norte, el protagonista de niño le pregunta a su madre qué es terrorismo y, de súbito, los vidrios se rompen y un trozo filudo desgarra la sien del personaje. Por ello, Gianfranco Caldas lleva una cicatriz en la sien derecha, al igual que yo. Qué coincidencia. Durante mis años de estudiante universitario, Sendero Luminoso fue mi gran obsesión. Leí muchísimo, hablé muchísimo con gente mayor que había vivido de cerca la violencia terrorista. Cómo olvidar a mi amigo Lalo, cuyo padre fue amenazado por Sendero. Sin Lalo no sería el que soy. Él me contó cómo era la vida en La Victoria cuando el terrorismo campeaba en el lugar. Desaparecieron los ladrones y drogadictos. Había ajusticiamientos en La Parada, a la luz del día. Los habitantes del cerro El Pino guardaban armas en los techos de calamina. Las redadas de las fuerzas combinadas. Los profesores terrucos del colegio Pedro Labarthe. Gracias por todo eso, Lalo.

También iba a menudo a San Marcos, la universidad de mis padres, para indagar en posibles manifestaciones senderistas. Solo encontré vivas a Sendero en las puertas de los baños.

Pero, en estos días, Sendero parece estar regresando. Los terroristas salen libres. Amenazan con participar en las elecciones con su fachada electoral Movidef. Han tomado San Marcos. Como antaño, interrumpen clases para gritonear sus consignas de siempre, armados de banderas rojas con la hoz y el martillo. Han regresado. Aunque nunca se fueron. Pero han vuelto al protagonismo. Y eso me da mucho miedo. Miedo y rabia. Ahora que investigo la vida de María Elena Moyano, me da mucha más rabia. ¿Es que toda las capturas han sido en vano? ¿Por qué el pueblo no se indigna más? ¿Por qué tomamos tan a la ligera este peligro? No es posible que los mismos que dinamitaron a la valerosa mártir de Villa El Salvador ahora desfilen con desparpajo por las mismas sendas que, décadas atrás, arenosas e indómitas, cobijaron las marchas anti terroristas comandadas por María Elena.

¿Qué clase de lotería de la ingratitud es el Perú?

jueves 24 de junio de 2010

Una novela


Busco una novela de estilo mesurado que tenga pocos diálogos. Una novela de ciento treinta y cinco páginas a doble espacio. Una novela que sea una historia de verdad. Una historia entendible y emocionante. Una historia importante en la que aparezcan escenarios reales de la ciudad de Lima. Del extremo sur de Lima. San Juan de Miraflores, Villa El Salvador, Villa María del Triunfo. Ah, también Surco Viejo. Que abunden las escenas en microbuses. Que abunden escenas en las discotecas y chinganas de estas zonas bulliciosas. Que aparezcan tucos, huelgas, violaciones, bombas, pintas subversivas. Que haya lisuras de cuando en cuando. Una novela que juegue con la Historia. Que María Elena Moyano sea un personaje secundario, pero inolvidable. Que Fresialinda sea un personaje lejano, pero entrañable. Que el huayno sea protagonista. Que el arpa sea la música del viento en cada página. Una novela con artículos periodísticos, en los que se exprese que Sendero merodea con desparpajo en las mismas zonas donde provocó sangre y muerte. Una marcha de Sendero en Villa El Salvador del año 2010. Un joven mestizo de la Lima moderna indignado con ese cinismo terrorista. Una novela decente que toque temas interesantes, que vaya mucho más allá del jugueteo cultista. Una novela con huevos, sangre, defectos y virtudes. Un libro hecho por un hombre de verdad.

Una novela.

martes 22 de junio de 2010

Cincuenta céntimos


Me lo encontré en el kiosko del colegio. Era verano y ambos llevábamos cursos de vacacional.

- Préstame cincuenta céntimos- me dijo con amabilidad.

Yo, todo un caballero de quince años recién cumplidos, le di la moneda de muy buena gana.

Al día siguiente, lo abordé después de las clases. Le exigí que me pagara los cincuenta céntimos.

- Ándate a la concha tu madre- masculló de forma matonesca.

Acto seguido, me lancé hacia él y le quité su libro de Matemáticas, que él atenazaba con su mano izquierda. Corrí con el libraco, dejándolo perplejo, y atravesé casi todo el colegio para que el imbécil no me alcanzara.

Rato después, se me acercó con actitud conciliadora.

- Devuélveme mi libro, pues- dijo, casi rogando-. Mañana te pago de todas maneras.

Se lo devolví de mala manera y me fui.

Al día siguiente, le exigí que me pagara los cincuenta céntimos.

- Vete a la mierda- dijo con soltura y en son de burla.

En ese momento, una implosión de ira me recorrió. Hui de su presencia con la cara ardiendo de cólera, con apetito de venganza. Horas después, al salir de mi clase, lo vi conversando con unas chicas en el pasillo.

- ¡Págame, misio de mierda!- vociferé-. ¡Bruto de mierda! ¡Misio! ¡Misio!

Él me miró con odio, pues yo le estaba haciendo tremendo roche frente a esas chicas guapas. A ningún chico cuerdo le hace gracia que alguien le diga "misio" cuando pretende impresionar a un par de hembritas picaronas.

- ¡Pobre!- gritaba-. ¡Págame mis cincuenta céntimos, misio de mierda!

Él fingía no oírme y seguía conversando con esas tipas que bien que se estaban ganando con mi refinada performance.

Lo dejé allí y comencé a deambular por el colegio mientras buscaba otro momento para irritarlo.

Media hora después, lo vi jugando básquet. Mala suerte la suya. Me acerqué hasta el borde de la cancha y volví a insultarlo:

- ¡Págame, misio de mierda! ¡Eres pobre!

De súbito, dejó de corretear por la cancha y se me acercó.

- ¿Qué tanto me dices que soy pobre si tú lloras por cincuenta céntimos?

- Todo esto es por joderte nomás- respondí desafiante-. Mi viejo caga monedas de cinco lucas.

Me salió una frase memorable, que hasta ahora me hace reír.

Al día siguiente, el imbécil se me acercó y me dio en silencio una moneda de cincuenta céntimos.

domingo 20 de junio de 2010

Mis desmesuras


Durante estos últimos meses, cuando me encuentro redactando mi nueva novela, viene a mi mente el estilo de lenguaje que utilicé en Lima Norte y recuerdo la vigorosa desmesura de ciertas frases que varios lectores tildaron de pomposas, esa palabra tan arraigada a mi joven literatura. Pienso en ello y admito que fueron producto de mi impericia como narrador, pero también del furioso entusiasmo que me dirigía por aquel entonces. Mis dedos temblaban en cada sesión de escritura. Quería describirlo todo, detallarlo todo. Pugnaba por aprovechar en un cien por ciento mis visitas a Comas, Independencia y Los Olivos. Sentía, además, la obligación de utilizar todos los apuntes que había aglomerado en mis libretas. Lubricantes. Planchado. Pintura... Todo ello estaba en mis libretas. Fui salvajemente feliz durante esos doce meses que duró la escritura de la novelita. Sin oficio, sin esperanzas de publicar, solo escribía porque lo necesitaba, porque de esa forma sentía que mi vida tenía algún sentido, así fuera absurdo e inútil. Fue una terapia y un pasatiempo pleno, del que me siento febrilmente orgulloso. Mi sueño de dieciséis años estaba siendo cumplido al fin. Ese sueño que hasta hoy me dura y, sospecho, jamás será arrancado de mi piel.

En Lima Norte hay escenas bélicas que me costaron muchísimo. Quise reinventar la historia peruana y dotarle matices particulares. Por eso en la novela los terrucos eran una hueste visible cuando en la realidad, según lo que se dice, eran escurridizos entes de la muerte. Por eso diseñé un asentamiento humano ficticio como Villa Retamas, un asentamiento que es a la vez todos los asentamientos. Pero un asentamiento que no existe en la realidad. Jugué con la historia en mi librillo. Tuve la conchudez de escribir en primera persona sobre eventos que jamás he vivido. Fui un líder de Defensa Civil. Fui una prostituta de Lima Norte. Fui un estudiante de Arqueología asediado por tormentos sociales y sexuales. Fui un ex soldado que manejaba un Tico alquilado cuando jamás he manejado un auto, menos un Tico amarillo de taxista. Serví al país en la guerra del Cenepa y trabajé manejando una mototaxi en Carabayllo. Asalté y violé siendo mototaxista junto a mi compiche bélico Eugenio Llacza. Perseguí a una psiquiatra que fue mi médico en el hospital militar. Fui el hijo de un señor que fue asesinado por los terrucos. Me vestí de mujer y besé a hombres disfrazados de putas. Bailé con una gorda llamada Alicia en la discoteca Karamba. Ella trabajaba haciendo gigantografías en una tienda de Angélica Gamarra, cerquita de ahí nomás...

En medio de esa aventura esquizofrénica, acribillado por muchas voces, muchas vidas y muchos adjetivos, llegué a convertirme en este joven novelista casi desconocido, autofinanciado, pero deseoso de seguir y seguir con esta exquisita condena.

Ya dejé atrás el lenguaje de la desmesura.

Y ahora una responsable cautela estilística ocupa su lugar.

Pero no olviden que detrás de la simpleza se anidan los sentimientos más intensos, como saurios voraces ocultos bajo las arenas hirvientes de Lima Sur.

La literatura está en las calles


A veces siento que se considera al intimismo- una suerte de refinamiento cosmopolita- como la forma auténtica de hacer arte. Como si sentir tristeza en una habitación fuera más profundo que sentirla en la calle, rodeado de combis y microbuses. Se enarbola la experiencia individual como lo artístico por excelencia cuando día a día salimos a la calle a formar parte de una manada multiracial que pugna por ir al trabajo sin ser asaltada. Se habla de oceánicas verdades internas cuando todos podemos morir arrollados, acuchillados, horadados por alguna bala perdida. Sentir rechazo por lo que mal se conoce como "social" es una tontería, me parece. Lo humano está en todas partes. Y todo lo humano es importante y puede ser plasmado en el arte. Tenerle asco a las palabras "revolución" y "política" es tonto. ¿Acaso no son también palabras que encarnan aspectos importantes de la vida?

La literatura está en la soledad de nuestra habitación, en nuestras lecturas.

Y también está en la calle.

Vayamos a buscarla.

miércoles 16 de junio de 2010

EL ASESINO DE LA CARRETERA- James Ellroy


Hace tiempo que quería postear sobre James Ellroy y al fin lo haré. Hace dos semanas, terminé de leer una intensa novela llamada El asesino de la carretera, cuyo autor es el mencionado norteamericano. He estado leyendo bastante sobre él y la información habla de un tipo de personalidad poderosa que escribe diez horas al día. Además, esta el plus sórdidamente marketero: el asesinato de su madre cuando él era un niño.

Hablando ya de El asesino de la carretera, puedo afirmar que se trata de una novela negra muy despiadada. Posee escenas muy fuertes que a mí me encantaron. De cuando en cuando, Ellroy coloca textos de diversa naturaleza como informes policiales, artículos de prensa y diarios. La narración en primera persona del asesino Plunkett es bastante persuasiva.

Ellroy es, sin duda, una pluma mayor en el mundo de la novela negra. Sus frases furiosas superan a a las de cualquier otro autor vivo( de los que he leído) que se dedique a la temática criminal. Aquí un breve ejemplo de su fuerza:



Construye montañas de elipses y bastiones de lógica de la verdad que te he dado. Y si he ganado tu credibilidad retratándome abiertamente, con fragilidades incluidas, créeme si te digo lo siguiente: he alcanzado puntos de poder y lucidez que no pueden medirse por ningún parámetro lógico, místico o humano. Tal era la santidad de mi locura.


James Ellroy

esencia nuestra

Cuando era niño y me acostaba para propiciar un plácido sueño, siempre me daban ganas de orinar. Entonces, imaginaba el tenebroso camino a oscuras que debía recorrer para llegar al baño y decidía aguantarme los orines. Eran madrugadas tortuosas en que los dolores de vejiga impedían alcanzar el descanso de la mente. Luego, opté por una radical alternativa: orinar en el espacio que había entre mi cama y la pared. Soltaba mis chorros sonoros con delicia y me dormía aliviado al instante. Poco tiempo después, mi madre se dio cuenta de mi enfermiza costumbre y se molestó conmigo.
Años después, al miedo se le sumó la flojera. Ir hasta el baño en plena madrugada no es una acción tan amena para aquel que solo desea deshacerse de ese chorro de orines rápidamente para continuar con el sueño. Allí fue donde nació la costumbre de orinar en botellas de gaseosas. Percibir cómo se iban llenando de un siseante líquido amarillento, hijo de nuestro interior, onzas de esencia nuestra. Orinar en botellas durante negras madrugadas, en secreto, en silencio, mientras la gente descansa de sus diurnas maldades.

domingo 13 de junio de 2010

Concurso en Lima Norte, Sur y Este

Chequeen esta noticia de la empresa promotora Amor Amor:


La Municipalidad Metropolitana de Lima, a través de la División de Folclore y Promoción Cultural de la Subgerencia de Cultura, convoca al I Concurso Nacional “La Nueva Voz del Folclore Andino”, el cual se realizará de manera descentralizada en Lima Norte, Lima Sur y Lima Este.
El Concurso busca incentivar entre la población, la difusión del canto popular, promoviendo la calidad artística de los jóvenes de la música andina y tiene como objetivo reconocer a los nuevos valores del canto andino que son los que mantienen vivas nuestras raíces y darles así la oportunidad de mostrar su talento frente a la comunidad en un gran espectáculo.
El concurso constará de tres fechas en la etapa eliminatoria: el 30 de mayo en el Parque Zonal Huáscar de Villa El Salvador, el domingo 27 de junio en el Parque Zonal Sinchi Roca de Comas y el domingo 25 de julio en San Juan de Lurigancho; mientras que la semifinal y la final se realizarán el domingo 29 de agosto a las en el Anfiteatro Malecón del Río del Parque de la Muralla.
Entre los artistas invitados y jurado se encuentran los reconocidos Raul Arquinigo, Anita Santivañez, Willian Luna e Inka América, quienes calificarán a los concursantes en las dos categorías en modalidad mujer y hombre: Categoría Juvenil (De los 14 a 20 años) y Categoría Adulto (De 21 a 45 años).
Los premios ganadores van desde los mil nuevos soles para los terceros puestos, hasta los siete mil nuevos soles para los primeros puestos.
Las inscripciones son GRATUITAS y para ello las personas interesadas deberán acercarse a la División de Folclore y Promoción Cultural de la Subgerencia de Cultura, ubicada en Teatro Segura (Jr. Huancavelica 265 – Lima 2do. piso), teléfonos 3151300 anexo
Anímense los cantantes!

sábado 5 de junio de 2010

PRESENTACIÓN DE "LIMA NORTE" EN LA CASA DE LA LITERATURA


Fecha: sábado 12 de junio

Hora: seis de la tarde

Lugar: CASA DE LA LITERATURA PERUANA( espaldas de Palacio de Gobierno, ex Desamparados)

Comentarista: Giancarlo Poma Linares( ganador del premio de novela corta del Banco Central de Reserva 2010)

Moderadora: Ana María Molina



COSTO DEL LIBRO: VEINTE LUCAS

PARQUE INDUSTRIAL


Los muebles de la casa de mis padres fueron comprados en Lima Sur, en el famoso Parque Industrial de Villa El Salvador. El día en que fueron a comprarlos, yo no pude acompañarlos porque me quedé dormido. La noche anterior había estado en una fiesta y estaba destrozado por la resaca. Así que no fui y me perdí de la aventura. Ahora, me parece irónico no haber ido aquella vez, pues la semana que viene iré a conocer. Necesito ir porque una importante escena de la novela que estoy trabajando actualmente ocurre en ese escenario.

INVISIBLE de Paul Auster


La novela Invisible ( Anagrama, 2009) está catalogada como una de las mejores de Paul Auster. Y, aunque titularla como la mejor de todas es una exageración( pues para mí La trilogía de Nueva York es, hasta ahora, la más brillante de las que he leído), Invisible encandila, entretiene, invita a reflexionar. Adam Walker, un joven aspirante a poeta que estudia en Columbia, conoce al enigmático Born, un profesor de Relaciones Internacionales, quien le propone al muchacho dirigir una revista literaria. Este es el punto de partida de una historia de múltiples voces, narrada en primera, segunda y tercera persona. La presencia metaliteraria es fuerte, rasgo paradigmático de la narrativa austeriana, a propósito de la inserción de manuscritos, diarios y abundantes reflexiones sobre el oficio de escribir.