El sábado pasado conocí el Complejo Santa Rosa de Santa Anita, famoso recinto donde se organizan conciertos folclóricos y cumbiamberos. El micro surcó la Javier Prado de manera convulsionada, zigzagueando entre carriles, pugnando por avanzar en medio de una marabunta infernal. Bajé en el cruce con Los Frutales, donde tomé una combi rumbo al óvalo de Santa Anita a cambio de una grasosa moneda de cincuenta céntimos. Bajé en el óvalo, cruce la pista de Los Frutales y avancé por la Carretera Central. A la izquierda, se extendía un muro plagado de afiches multicolores. Avancé por el suelo de tierra, flanqueado por una hilera de cantinas de espíritu sórdido. El bullicio era la música del peligro. Al hallarme perdido, me acerqué a una anticuchera y le pregunté dónde quedaba el complejo. Me indicó que siguiera de frente. Obedecí. El local se ubicaba a media cuadra. El gentío se arremolinaba. Una orquesta conformada por vientos metálicos y timbales interpretaba un famoso huayno de la sierra central. Las carretillas de golosinas y comidas se alineaban al borde de la carretera. Hice una pequeña cola y me planté frente a la ventanilla para pagar los veinte soles que costaba el ingreso. Atenacé mi boleto y me coloqué frente a uno de los guachimanes de la puerta, quien me revisó con rapidez y me dejó entrar.
Una vez dentro, me dirigí al baño( costaba 30 céntimos la meada) y compré una chela Cristal( 8 soles). La gente estaba diseminada por varios lados: frente al escenario, en unas largas bancas pegadas a las paredes laterales, en sillas blancas que, como me enteraría rato después, se alquilaban por cinco lucas.
Sobre el estrado, un grupo interpretaba famosos huaynos. Luego, para sorpresa mía, hizo su aparición Tony Rosado y su Internacional Pacífico. Me encantó su música. Tocó todos sus hits y cantó dos veces: Y hoy soy quien no te quiere más...tu amor ya lo eché al olvido...
Excelente.
Luego fue el turno de Margarita Turpo, cantante folclórica arequipeña. Recuerdo que cantó Gitanita, tema que ha popularizado Marisol, pero que también interpreta Pascualillo, el Rey de la Carretera Central.
Después cantó Raúl Arquínigo. Por ratos, Anita Santibáñez, quien esa noche celebraba su aniversario número dieciocho, irrumpía en el escenario de la mano de su pequeña hija.
Cuando Raúl Arquínigo culminó su presentación, salí del local y tomé un taxi rumbo a Los Frutales con Javier Prado.
El retorno a lo conocido.