lunes 29 de noviembre de 2010

Artículo de Martín Roldán sobre novelas subte


Martín Roldán, autor de Generación cochebomba y Este amor no es para cobardes, ha publicado un artículo sobre novelas subte peruanas en la revista virtual española La Siega. Las novelas en cuestión son Nuestros años salvajes de Carlos Torres Rotondo, Al final de la calle de Óscar Malca, Incendiar la ciudad de Julio Durand y La ciudad de los culpables de Rafael Inocente.

No sé por qué no puedo colocar links desde esta computadora. Más tarde intento desde otra. Por mientras, para acceder a ese artículo, coloquen Generación Cochebomba en Google. El primer resultado es el blog de Roldán, donde se halla el texto.


domingo 28 de noviembre de 2010

DINERO FÁCIL de Jens Lapidus


Al fin acabé Dinero fácil, primera novela del sueco Jens Lapidus, libro de 616 páginas que es el primer tomo de la Trilogía Negra de Estocolmo. El siguiente tomo se llama Nunca la jodas y todavía no llega al país.


Dinero fácil retrata con minuciosidad los bajos fondos de la capital sueca, penetrando en las rutinas del hampa y los engranajes de la venta de drogas y la prostitución. Llama la atención que casi todos los personajes mafiosos sean extranjeros, mayormente de Europa del Este. Por otro lado, se retrata desde dentro a la clase alta de Estocolmo, enfatizando en su ligazón con las mafias de la droga y el tráfico de mujeres.


Gente poderosa coqueándose y manoseando a putas. Discotecas pitucas llenas de jóvenes lascivos y despreocupados. Mafiosos serbios disparando y amenazando. El poderoso Radovan a la cabeza del submundo. Un chileno y un muchacho sueco de origen plebeyo ascendiendo en la venta de cocaína. Gente en la cárcel. Una puta maltratada. Un hacker. Un Ferrari amarillo como elemento clave para resolver un enigma.


Dinero fácil es un libro lleno de acción, de frases cortas, a veces cortísimas, que no decepcionará a los hinchas de la novela negra.

lunes 22 de noviembre de 2010

Mientras escribía mi novela Lima Sur, entre marzo y agosto de este año, se me venía siempre a la mente una historia que me había contado mi hermana mayor en el año 2002. Una amiga suya tuvo, durante un tiempo, a una empleada del hogar proveniente de Huánuco, a quien le gustaba cantar mientras cocinaba.
Se llamaba Dina Páucar.

domingo 21 de noviembre de 2010

COSECHA ROJA de Dashiell Hammett


Cosecha roja, primera novela del estadounidense Dashiell Hammett, publicada en 1929, es la historia de un adiposo detective de la Agencia Continental que llega a un poblado minero llamado Personville, el cual está infestado de delicuencia y mafias. Por ello, desde el inicio el narrador protagonista la rebautiza como Poisonville. La trama avanza entre regueros de sangre y disparos. Hay muertos por doquier. Y este detective gordo y aguerrido, suerte de antihéroe con el que uno simpatiza desde el arranque, se encarga de limpiar esa urbe de maleantes a punta de tretas, alianzas y balazos. Pura acción. Lo único que molesta es la traducción españolísima que a uno le quita el entusiasmo por ratos.

Buena novela.
No puedo dejar de escribir. Casi siempre gana la ansiedad y eso me induce a ser mediocre. Pero lo que está claro es que no puedo dejar de escribir. Tal vez lo haga mal, regular, jamás bien. Quizá haya mucho por pulir. Diálogos, adjetivos, tamaño de oraciones...Hay tanto por mejorar. Lo bueno es que ya he empezado y no pararé. No me refugiaré en la cobardía. Seguiré aunque a varios les pese. El único tipo de vida que me voy a permitir es la consagración al garabateo de palabras, a la expansión imaginativa por medio de la prosa. Es la única forma de avanzar incólume en los laberintos del mundo adulto, ese que ya comienza a cernirse sobre esta cabeza poblada de objetivos por cumplir. Aunque todos me den la espalda y se olviden de mí, aunque escasee el dinero y el sexo, aunque pierda en todos los concursos literarios, yo seguiré con este oficio como quien lleva una enfermedad incurable. No pararé hasta que mis manos se apaguen y tenga que detenerme.

sábado 20 de noviembre de 2010

Visita al Complejo Santa Rosa

El sábado pasado conocí el Complejo Santa Rosa de Santa Anita, famoso recinto donde se organizan conciertos folclóricos y cumbiamberos. El micro surcó la Javier Prado de manera convulsionada, zigzagueando entre carriles, pugnando por avanzar en medio de una marabunta infernal. Bajé en el cruce con Los Frutales, donde tomé una combi rumbo al óvalo de Santa Anita a cambio de una grasosa moneda de cincuenta céntimos. Bajé en el óvalo, cruce la pista de Los Frutales y avancé por la Carretera Central. A la izquierda, se extendía un muro plagado de afiches multicolores. Avancé por el suelo de tierra, flanqueado por una hilera de cantinas de espíritu sórdido. El bullicio era la música del peligro. Al hallarme perdido, me acerqué a una anticuchera y le pregunté dónde quedaba el complejo. Me indicó que siguiera de frente. Obedecí. El local se ubicaba a media cuadra. El gentío se arremolinaba. Una orquesta conformada por vientos metálicos y timbales interpretaba un famoso huayno de la sierra central. Las carretillas de golosinas y comidas se alineaban al borde de la carretera. Hice una pequeña cola y me planté frente a la ventanilla para pagar los veinte soles que costaba el ingreso. Atenacé mi boleto y me coloqué frente a uno de los guachimanes de la puerta, quien me revisó con rapidez y me dejó entrar.
Una vez dentro, me dirigí al baño( costaba 30 céntimos la meada) y compré una chela Cristal( 8 soles). La gente estaba diseminada por varios lados: frente al escenario, en unas largas bancas pegadas a las paredes laterales, en sillas blancas que, como me enteraría rato después, se alquilaban por cinco lucas.
Sobre el estrado, un grupo interpretaba famosos huaynos. Luego, para sorpresa mía, hizo su aparición Tony Rosado y su Internacional Pacífico. Me encantó su música. Tocó todos sus hits y cantó dos veces: Y hoy soy quien no te quiere más...tu amor ya lo eché al olvido...
Excelente.
Luego fue el turno de Margarita Turpo, cantante folclórica arequipeña. Recuerdo que cantó Gitanita, tema que ha popularizado Marisol, pero que también interpreta Pascualillo, el Rey de la Carretera Central.
Después cantó Raúl Arquínigo. Por ratos, Anita Santibáñez, quien esa noche celebraba su aniversario número dieciocho, irrumpía en el escenario de la mano de su pequeña hija.
Cuando Raúl Arquínigo culminó su presentación, salí del local y tomé un taxi rumbo a Los Frutales con Javier Prado.
El retorno a lo conocido.

martes 16 de noviembre de 2010

El animal moribundo de PHILIP ROTH


El animal moribundo de Philip Roth es una novela breve de sustancia erótica. David Kepesh, figura mediática del mundo cultural, un anciano profesor universitario de un curso llamado Crítica Práctica, es un seductor empedernido de sus alumnas más apetecibles. Posee una estrategia minuciosa de seducción, la cual, muchas veces, le ha funcionado.


Pero la trama va más allá de lo meramente carnal, pues, detrás de esa consagración al sexo, se insinúa una incapacidad de asumir compromisos, un malestar espitirual que le impide comunicarse de manera saludable con las personas, especialmente con las mujeres, a las que no les puede perdornar sus pasados.


La primera mitad de la novela me parece mucho mejor que la segunda. Comienza mejor de lo acaba, pienso yo. La prosa es limpia, de frases cortas. Sentí por partes que la historia caía en leves digresiones que no resaltan tanto debido a la pequeñez del libro.

domingo 14 de noviembre de 2010

Tan cerca de la vida de Santiago Roncagliolo


Tan cerca de la vida, la novela más reciente de Santiago Roncagliolo, narra la historia de un puñado de individuos subyugados por la tecnología que revolotean en un evento organizado por una empresa peligrosamente innovadora en el campo de la inteligencia artificial, que acontece en una demencial ciudad de Tokio. Max y Mai, los protagonistas, se enzarzan poco a poco en una relación extraña e irregular, signada por el silencio de ella( Mai). Paulatinamente, Max se sumergirá en situaciones inexplicables que lo anegarán de confusión. Aquejado por visiones y ruidos que parecen arrancados de pesadillas, avanzará casi a tientas por las rutas de Tokio hasta que, al final, caerá en cuenta de la clase de empresa en la cual trabaja.

Se trata de una novela a caballo entre la ciencia ficción y el suspense, dotada de lánguidas dosis de lirismo, rasgo que manifiesta una tenue evolución en el estilo siempre escueto y efectista, no exento de breves deslices, del peruano Roncagliolo.


El tramo final del libro me parece encomiable por su vértigo y su capacidad de asombrar al lector.

viernes 12 de noviembre de 2010

Borrador

Avanzo mi nueva historia. Y, a falta de mi USB donde se halla el archivo, utilizo esta trinchera como cuaderno de apuntes. Disculparán la desfachatez, pero no tengo otro soporte en el cual escribir en este momento, pues no puedo grabar nada en esta computadora ajena.
Conocer a dos, tres o veinte prostitutas no es conocer la calle. Hace falta recorrer la lujuria en rutas aviesas, discontinuas, violentas. El frenesí en el camino es necesario para adentrarse en la miasma y acostumbrarse a ella. La pesquisa callejera debe ser una maquinaria imparable. Una actividad cínica de visión filuda.
Hasta este momento, yo no conozco realmente la calle. Durante mucho tiempo, pensé que tener en mi agenda telefónica el número de una que otra mereca de Lince me convertía en un macho urbano a prueba de balas, rateros y combis asesinas. Qué idiota. Cualquier inepto puede ser un putañero. Así que hay que comenzar de cero. En el mundo periodístico, aún soy un pichoncito bien abrigado en su cascarón. Pero ese cascarón ya se está rompiendo de a pocos. Cuando emerja totalmente de él, desplegaré mis alas de ave carroñera, dispuesto a destripar a la ciudad completa.

domingo 7 de noviembre de 2010

Y la posibilidad retorna. El desamparo languidece. Pero no hay que entusiasmarse todavía. Nada está dicho aún.
Ayer, compré La violencia del tiempo de Miguel Gutiérrez, edición definitiva publicada por Punto de Lectura. Voy en la página 50. 50 de 1042. Durante el verano del 2006, leí el primer tomo( edición de Milla Batres) y me fascinó. Tiempo después leí un puñado de páginas del segundo tomo. Es decir, he leído solo el cuarenta por ciento de esta gran novela total. Su estilo voluptuoso me gusta mucho. Sé que mucha gente se aburriría con esa torrentada de frases incandescentes.
Ý yo sigo en un limbo tibio que zangolotea mis silencios.

viernes 5 de noviembre de 2010

Publicación gratuita


Voy a hacer todo lo posible por buscar una publicación gratuita para mi segunda novela. No pienso volver a juntar dinero. Sé que va a ser muy difícil este camino, pero lo intentaré. Si fracaso, no quedará más opción que archivar el texto y continuar escribiendo sin importar lo externo. Acopiaré novelas sin importar la ausencia editorial, así pasen muchos años de silencio.


Hay algunos escritores amigos que han tenido y tienen más suerte que yo en ese aspecto. Yo estoy en cero. Hasta fui estafado. No tengo ningún editor que me respalde.

jueves 4 de noviembre de 2010

OLER LA SANGRE


Ya me he cansado de vivir rodeado de comentaristas culturales, de teóricos, de académicos de vidas circulares. Siempre he sentido que mi destino es oler la sangre, no buscar su significado en el diccionario. Por ello, el próximo año, comenzaré una doble vida: continuaré siendo asistente de docencia y, al mismo tiempo, durante horas crudas, envuelto en el hálito violento de las calles de la gran ciudad, me forjaré como periodista. Levantaré los periódicos que tapan a los muertos y miraré sus rostros. Recorreré zonas ignotas con la mirada inyectada de pasión y curiosidad. Preguntaré de todo a todos. Descubriré culpables. Me haré amigo de policías, cafichos y prostitutas. Ellos me contarán la vida, toda esa vida que no conozco por haber estado enclaustrado entre libros y gente finamente inútil durante tantos años en que no fui realmente yo.

Para poder convertirme en reportero, me he zafado de la inmovilidad del amor de pareja, y ahora ya no tengo frenos para investigar los cuerpos femeninos que me prodigue el azar. Me empaparé de cinismo y prometeré falsedades con tal de develar alguna arista del alma humana. Husmearé en todo lugar y viviré de verdad. Desataré ese frenesí negro que siempre estuvo rebullendo dentro de mí. Finalmente, estoy comenzando a ser realmente yo.
Desde hace buen tiempo, me parece ridícula la levitación almibarada del prestigio intelectual-artístico. Acopiaré historias en mi memoria, poblaré libretas de frases apresuradas y contaré la vida, día a día, para que me lea la gente del pueblo y ya no una gavilla de teóricos tímidos atrapados en el mundo de los comentarios inactivos. A ese mundo yo no pertenezco. Porque yo he nacido para oler la sangre, no para buscar su significado en el diccionario.

lunes 1 de noviembre de 2010

Ahorrar para publicar un libro propio es como ahorrar para comprar una entrada a la final de un mundial de fútbol. Es como ahorrar para el viaje de tu vida. Es como ahorrar para casarte con la mujer que amas. Es como ahorrar para tirarte a la mejor puta del mundo. Con ese cariño uno ahorra.Y, creo yo, lo importante no es la suma final que has ahorrado, sino las experiencias que viviste gracias a esa certeza irrompible que muy pocos tienen.

La narrativa vacía


Desde que me interné en el mundillo literario, escucho pregonar el fin de la narrativa en su sentido más clásico, el fin de la historia convencional, el nacimiento del lenguaje como protagonista. ¿Es válido basarse solo en la virtud del lenguaje para llevar a buen puerto un texto narrativo? ¿No se supone que la narrativa debe "narrar" algo? Sé que mis cuestionamientos suenan anquilosados, vetustos, tal vez ingenuos. Cualquier estudiante literario saltaría y bramaría las nuevas consignas( ni tan nuevas)con voz de aspirante a señorón honoris causa.

Y no crean que no entiendo todo esto. Lo comprendo perfectamente. Pero, tras inmuscuirme en esos vericuetos de aliento intelectual, me queda cierto amargor, cierta sensación de vacío. Algo falta para sentirme feliz con ese tipo de concepción literaria. Falta la historia, creo yo.

Mayormente, las jóvenes plumas esporádicas que han estudiado o estudian Literatura-hablo de las que tienen al oficio literario como un hobbie, como un caprichito quincenal que les da un pretexto para autoproclamarse en su fuero íntimo un artista sigiloso- escriben, en esencia, basándose en sus gustos como lectores y cinéfilos, y como cerecita decorativa sueltan alguna obsesión personal. Pero, de seguro, no hay una historia clara. Lo que hay son ganas de regodearse en sus referentes artísticos más queridos, jugar con las formas, parodiar, erigir pastiches, reformular, juzgar. Y todo ello depende de productos artísticos ajenos. ¿Y dónde queda la historia? ¿Hay algo realmente propio que sostenga el aparato narrativo? ¿Cuál es la médula? ¿Una referencia a una película querida? ¿El juego intertextual con algún verso hermético? ¿Y cómo es el lector competente para esta clase de lecturas? ¿Aquel que captó esa referencia? La literatura queda al final como una jugarreta entre gente lectora y cinéfila y melómana. Queda como un vano juego en clave. ¿A ver quién notó la referencia entre mi texto y tal película de Crjsdasdasivsky? Y para mí eso es narrativa vacía. Una narrativa que nos induce a jugar, pero que no queda en el corazón.

La solución que yo veo es mirar hacia la calle y empaparse de vivencias. Prestarle atención a aquello que ocurre tras el vidrio de la ventana de la combi. Olerlo todo, tocarlo todo, probarlo todo. Verán que de esa forma los libros, los discos y las películas siguen siendo parte importante de nosotros, pero no lo único que llevamos dentro.


Ahora es turno de recibir los ataques.Que sean breves, por favor.

LA VEREDA MÁS LARGA DEL MUNDO de Javier Pizarro


La vereda más larga del mundo es la obra que resultó ganadora en el rubro de novela del Premio Nacional PUCP 2009. Cuando comencé a leerla, sospeché que se trataría de una historia juvenil infestada de amoríos, secuencias discotequeras y sesiones de drogas. Pero, paulatinamente, caí en cuenta de que se trataba de un libro con ínfulas de novela total, pues la narración se cimentaba en la minuciosa descripción del contexto social: la ominosa época del terrorismo, salpicada de apagones, atentados, redadas y caos general. Tratándose de un autor joven, es meritoria esa tendencia abarcadora que, ojalá, comience a campear en las nuevas plumas peruanas.