Un libro ha sido terminado. Entonces, la preocupación comienza: ¿cómo publicarlo? Uno busca alternativas, sopesa posibilidades, cavila, calcula. Ser paciente es difícil. Esperar una respuesta, ¿por cuánto tiempo? Debes untarte de paciencia: esto demora: una publicación es difícil de conseguir.
Pero saben cuál es la diferencia entre publicar el primer y el segundo libro? La pérdida de la inocencia. Con el primer libro uno cumple un sueño; con el segundo, continúas un sueño que ya comenzó. La racionalidad se impone y con ella la medición de posibilidades. Ya no eres el ingenio ilusionado de la primera vez, pero haz creer que lo sigues siendo. Si te quieren endulzar, endulza tú también. Coquetea con dosis bien medidas. Y espera todo el tiempo que aguantes.
Y si de alguna forma te meten una zancadilla y frustran una publicación, si de alguna forma alguien te perjudica, no olvides que el libro- los libros- ya está escrito, que te gusta mucho, que estás orgulloso de él a sabiendas de que es un texto mediocre, pero tan amado, como un hijo defectuoso.
Te encantaría publicar un libro al año, pero la vida no se rige por tus ansiosos deseos. Si hay que esperar, lo harás. Y si vienen años sin publicaciones, años de sombras e incertidumbre, sé paciente como las tarántulas. Espera, espera. Ya llegará la oportunidad. Ya no eres el ingenuo de hace unos años. Ya no más.
Y no olvides que, de alguna sigilosa forma, ya existes.
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