miércoles, 2 de febrero de 2011

El discípulo de Hobbes


Anoche soñé con Hobbes, el filósofo que afirmó que el hombre es el lobo del hombre. ¿ Lo recuerdas? Lo enseñé en el curso de Ética. A ver, dime: ¿cómo se llama su obra principal? ¿No lo recuerdas? Eres una alumna muy mala, aunque hermosa. Pero no te puedo perdonar ese olvido. ¿Acaso mis clases son una pérdida de tiempo? En fin, te haré un resumen del pensamiento hobbesiano. Él escribió que los hombres son iguales por naturaleza y que en esta se encuentra enquistada la desconfianza. Sí, el hombre es desconfiado por naturaleza. ¿Lo dudas? ¿Acaso no te asaltó una pizca de desconfianza cuando te invité a venir a mi departamento? ¿No pensaste de inmediato que mis intereses eran de índole sexual? ¿Se te ocurrió, por casualidad, sospechar mis intenciones asesinas? Sigamos. Hobbes afirma que cada hombre piensa que vale más y que es más sabio que el resto de hombres. Yo estoy totalmente de acuerdo, pues estoy convencido de que soy el mejor filósofo de nuestro tiempo. ¿Alguna vez has sentido que tu inteligencia no tiene parangón? ¿Jamás? No te creo. Bueno, no me importa. El asunto es que el clima de desconfianza que envuelve al hombre desemboca en un estado de guerra constante. Lo repito: el estado natural de la vida humana es el estado de guerra.

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