viernes, 11 de febrero de 2011

Transformaciones conceptuales de Hobbes


Las transformaciones conceptuales de Hobbes con respecto a la filosofía práctica griega antigua son muy relevantes por su grado de radicalismo.

En primer término, Hobbes separa tajantemente la política de la ética. Su propuesta no se preocupa por el correcto desenvolvimiento del individuo en la polis( como los griegos antiguos), sino por su sobrevivencia, a causa del estado de guerra, medio en que el hombre vive cuando no hay un poder autoritario que lo subyugue.

En segundo lugar, Hobbes sigue la línea de Bacon y le inserta la "techné" a su propuesta, al considerarla básica para el éxito del Estado, el Leviatán. Esta idea de insertar la técnica con un fin prometeico-crear avance, progreso- estaba ausente en la filosofía práctica griega antigua, cuyo exponente mayor podría ser Aristóteles. En este punto, es claro observar que la otrora filosofía práctica se ha transformado en una disciplina de cariz científico. Ello queda en evidencia al notar que, en la actualidad, la especialidad que estudia la política se halla en la facultad de Ciencias Sociales, como bien apunta Habermas. Es decir, Hobbes le confiere a su propuesta de ordenamiento estatal un carácter científico gracias a la "techné".

En tercer lugar, Hobbes rompe con los roles del individuo en el espacio público y el privado que se difundieron en la polis griega. En el mundo hobbesiano, el hombre está sometido en el espacio público y libre en el ámbito privado. En el caso griego, ocurría a la inversa. Hobbes afirma esto porque, en la vida pública, el soberano sometía a los demás, quienes le habían transferido sus derechos mediante un contrato. Como se puede apreciar con nitidez, el plan de Hobbes es artificial, impuesto. En contraste, en la polis griega el líder surgía de manera espontánea, sin necesidad de elaborar un contrato.

Finalmente, existe una clara contraposición en cuanto a cómo se considera al hombre. Mientras Aristóteles considera que el individuo es político, pues no lo concibe fuera de la polis, Hobbes cree que el hombre es apolítico, debido a que el lenguaje es el medio de caos que lleva a la guerra.

En conclusión, el germen de estos cambios propuestos por Hobbes estriba en su perspectiva nominalista, donde se descree en las esencias, en los fines últimos, como sí lo hacían los griegos antiguos. Asimismo, el protagonismo que cobró el subjetivismo en la óptica hobbesiana influyó sobremanera en su certeza de que el caos de guerra imperaría ante la ausencia de un poder tremebundo, pues cada individuo impondría su postura, subyugado por sus pasiones, el deseo de satisfacer sus necesidades y su irremediable tendencia a la vanagloria.

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