miércoles, 2 de marzo de 2011

Desde Enrique Montenegro, San Juan de Lurigancho


Escribo desde el asentamiento humano Enrique Montenegro, San Juan de Lurigancho, Lima Este. Escribiré en pasado para poder utilizar este texto en mi novela...


¿Por qué se seguían llamando "asentamientos humanos" lugares como este, que poseían bancos, restaurantes vistosos, locutorios, locales de internet? Montenegro era un oasis comercial enclavado sobre una superficie de piedras y tierra calcinada, flanqueado por una cadena de cerros que hormigueaban de casuchas. Apenas bajé del micro, me topé con un chifa- pollo a la brasa de frontis de mayólicas rojas. Cerca de la puerta de ingreso, relucía una refrigeradora atiborrada de botellas de gaseosa y agua mineral. El aspecto de ese establecimiento no difería en mucho de un restaurante de Jesús María o Pueblo Libre.


En la siguiente cuadra se ubicaba el complejo deportivo Monteverde. Divisé una cancha artificial de fulbito, un campo de fútbol, bancas pintadas de amarillo y azul. Del otro lado, franjas de grass y un grupo de bancas ocupaban la berma central, donde destacaba un letrero: Alameda Monteverde.

Seguí caminando. Los negocios automotrices comenzaron a monopolizar la zona. En las puertas de estos locales, se arracimaban hombres de torsos desnudos, tostados por la intemperie. Las decenas de micros estacionados que se desperdigaban en ambas orillas de la avenida daban a entender que me hallaba en el último paradero de esas rutas. No obstante, había buses que continuaban su camino rumbo a los cerros del fondo. Turbonadas de aire terroso bailoteaban sobre el suelo y se iban elevando hasta formar pequeños tornados que se perdían rápidamente en la velocidad del viento.


Mi caminata se volvía cada vez más tortuosa a causa de la agresividad del Sol y la irregularidad del terreno. Sentía que ascendía lentamente, rumbo a la agonía de la ciudad. Según el plano de calles, me hallaba a menos de diez cuadras del final de Lima por el este. Sin embargo, presentía que, detrás de esa muralla de cerros de cimas renegridas, se hallaban más asentamientos humanos, tal vez menos prósperos que Montenegro, pero igual de abundantes en pobladores. Lima jamás terminaba.


***

Apéndice. Apuntes de libreta

Academia prepolicial Mariano Santos- papa yungay -camote- pirca- tomé vaso de chicha. Asociación de mototaxistas Los Cipre(s)ces. Color rojo y verde. Cabina oscura.

2 comentarios:

  1. soy de montenegro y tienes mucha razón pero aun no conoces todo montenegro

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  2. Hola, Iván. En verdad solo estuve poco más de una hora en Montenegro. Solo conozco lo que vi durante ese rato. Te agradecería si me pudieras contar sobre tu zona. Sería muy importante para mí. Mi correo es ggiovanni000@hotmail.com

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