
El Estado, vertebrado en múltiples instituciones de nombres comprimidos en siglas, es una gran fuente para el periodismo. Todos los días, el Estado brinda y oculta información. Nótese la reciente promulgación del informe del Municipio de Lima sobre la gestión edil de Luis Castañeda Lossio, uno de los candidatos con más acogida en esta campaña presidencial que se halla en sus puntos más álgidos. Casos como este aparecen todos los días en los medios de prensa. Por supuesto, la información que proporcionan los entes estatales está filtrada por los intereses. En este punto, es necesario no satanizar al Gobierno y sus satélites diversos. La lucha por los intereses, como bien dijo mi profesor Santiago Pedraglio, es una pugna natural en toda actividad humana, no solo en el manejo de la información. Por lo tanto, el juego de develamientos y ocultamientos es parte de la actividad periodística en su búsqueda de la noticia.
Un ejemplo claro de cómo el Estado sirve como fuente de información se encuentra en una crónica del célebre periodista de investigación Ricardo Uceda, llamada "La enfermedad de los precios", la cual salió publicada en la revista Poder de febrero pasado.
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