
En 1994, el fotógrafo sudafricano Kevin Carter ganó el premio Pulitzer con esta foto tan famosa. La imagen irradia con crudeza el rostro de la muerte. Una niña esquelética de Sudán agoniza, al tiempo que un buitre acecha por detrás, en espera de devorar el inminente cadáver. Esa fue la interpretación que se le dio en su momento. Sin embargo, tiempo después se develaron las verdaderas circunstancias: la niña estaba defecando y la zona era comúnmente visitada por buitres.
Kevin Carter se suicidó un año y pico después. En su nota de despedida, escribió que se sentía "perseguido por recuerdos vívidos de muertos, de cadáveres, rabia y dolor…”. La autoeliminación vigorizó el cariz trágico de la foto. En este punto, hay que acotar que el reportero gráfico abusaba de las drogas y era neúrótico. Por ello, no hay que pensar que el sentimiento de culpa que le causó vivir a fondo la miseria africana fue el principal impulso para acabar con su propia vida. Al final quién sabe.
Por otro lado, hubo un dato más sobre la foto que se dio a conocer al mundo: la supuesta niña era, en realidad, un niño. Kong Nyong era su nombre. Cuatro años después de tomada la foto, el cuerpo de Kong descansaba bajo tierra. Unas terribles fiebres provocaron su deceso.
Que paja que hayas escrito sobre esto... yo siempre recordaba que alguna vez me hablaron de esta foto con la referencia de la 1era historia: el periodista en lugar de ir a "salvar" al niño, tomó la fotografía que mostraba como el buitre esperaba a que este muera para comérselo.
ResponderSuprimirIncluso me dijeron que el suicidio fue producto de esto, de la culpa. Sin embargo, me parecía raro. Gracias por completar-me la info.
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