sábado, 16 de abril de 2011

De borrada de caset y otros demonios

Acaecen como cuentagotas. Son deslices esporádicos que maculan tu disciplina. Beber en demasía, borrar caset, desoír la voz familiar que te despierta, llegar tarde al trabajo. Brollar vaharadas de alcohol en cada discurseo. La incomodidad, el sentimiento de culpa, el no saber cómo llegaste a casa. Amanecer con la ropa del día anterior, medio desorientado. Encender el televisor en canal N, ver la hora y empaparse de urgencia. Y el vértigo del taxi, la ansiedad por llegar lo antes posible. Solo te ha pasado dos veces en más de tres años. Odias cometer errores. Te sientes mal contigo mismo; piensas que todo lo haces mal. ¿A quién habrás insultado en el frenesí de la crápula? No lo sabes. Pero de seguro has acribillado con frases groseras a alguien. En fin.


Tu principal miedo es haber soltado la información que atesoras en tu fuero íntimo y que ha reinventado tu vida. ¿Les habrás dicho eso?


Esperas que no. Esperas no haberles contado nada.


Ojalá no hayas dicho que, en dos meses y pico, publicarás Lima Sur.

0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada