
La tendencia perdura hasta la actualidad. La palabra "novela" siempre fue mágica. En los Estados Unidos, durante la primera mitad del siglo pasado, mucha gente vivía con el deseo de marcharse a una cabaña para escribir una novela capaz de sacarte del anonimato y erigirte como divinidad literaria. La novela estaba destinada a los tocados por Dios. Solo la novela era capaz de retratar sentimientos, personalidades...la vida misma.
En ese contexto, cuantiosos periodistas estadounidenses trabajan en los medios escritos mientras sus imaginaciones viajaban hacia los parajes de la Novela. El periodismo era un medio de vida; la novela era el ideal. Muchos periodistas se quedaban a medio camino. Mucha gente no lo lograba. La frustración, el abandono, el odio a quien lo lograba.
Sin embargo, un grupo de talentosos periodistas se encargaron de tumbarse a la novela por un tiempo. Uno de ellos era el gran Gay Talese; otro era Breslin; otrito era Tom Wolfe. Era gente de prensa que, recogiendo elementos de la novela, comenzó a escribir textos periodísticos que causaron perplejidad y rechazo de la gente literaria. ¿Cómo era posible que se utilizaran las herramientas de la sagrada Novela para redactar simples reportajes? A base de talento y perseverancia, estos periodistas ganaron tal relevancia que los novelistas se sintieron destronados y el encono comenzó a regurgitar.
Llegó a tanto el éxito de este Nuevo Periodismo que escritores de renombre como Norman Mailer decidieron incursionar en el mundo del reportaje. Mailer lo hizo tan bien que es más conocido por sus libros periodísticos como Los ejércitos de la noche y América que por sus novelas.
Truman Capote fue otro. Con A sangre fría, publicado por entregas, esta nueva especie de periodismo llegó a las cumbres de la popularidad. Gente de toda clase se emocionó con la historia cruenta del asesinato de la familia Clutter, perpetrado por los tan célebres Dick y Perry.
Había ocurrido algo impensado: el periodismo se había comido a la literatura.
El Nuevo Periodismo destronó a la novela. ¿Cómo lo hizo? Con talento, garra y buenas historias triscadas de la realidad.
(La historia de este fenómeno está narrada en El nuevo periodismo de Tom Wolfe, cuya portada ilustra este texto. Es un clásico.)
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