domingo, 17 de abril de 2011

El triunfo de Kina Malpartida


Tiene brazos largos, mide 1.73, es flaca y no tan joven para ser boxeadora. En cierto momento, anclada en el extranjero, decidió cambiar de vida y cumplir un sueño: el box. Trabajó en oficios múltiples y así fue juntando dinero para pagar su sueño. Se compró unos guantes y comenzó a entrenar, día a día, con imbatible determinación. Cómo no pensar en la película One million dollar, baby del viejo Clint cuando veo pelear a Kina. Me gusta que tenga las agallas de hacer lo que desea.

Kina llegó a ser campeona mundial. Lo sigue siendo. En su más reciente defensa del título, triunfó una vez más. Y es paradójico que le arrebatara el título a la boxeadora que entrenó a la actriz de la película del talentoso Clint. Luego defendió su estatus de reina de su peso ante una flaca y juvenil brasileña. Más adelante, hizo lo mismo con una colombiana achorada. Ayer, volvió a erigirse como una ganadora ante la aguerrida y varonil Rhonda Luna. La norteamericana no fue fácil. Era pequeña, pero maciza y de golpes contundentes. Cada round fue una pugna pareja. Kina ejerció más dominio que Rhonda y por eso ganó por puntos. Rhonda ya le había ganado antes, así que nuestra campeona se cobró la revancha. No hay que pensar que la revancha es mala: nos vitaliza, nos da fuerza. Hay tantas acciones que realizamos por rabia y que nos resultan bien. Y en el box hay que apelar a la rabia, a la revancha, con el fin de bombardear de golpes la cara del oponente. Cuando la pelea ya se ha iniciado, los boxeadores son dos fuerzas, afirmó Norman Mailer, ese gran periodista y escritor. Él tiene razón. Pero no solo en el box: en todo ámbito, somos fuerzas colisionando, perseverando por imponerse.

2 comentarios:

  1. calichín, si supieras cuantas de esas peleas de anoche estuvieron arregladas... el mundo del box es asi..

    ResponderSuprimir
  2. Al menos los golpes parecían reales...y las caras se hinchaban igual.

    ResponderSuprimir