martes, 10 de mayo de 2011

Industria cultural




La clase media aspira subir a las alturas del poder adinerado y jamás rozar el descenso de clase hacia el mal llamado pueblo, hacia todo lo que rezume choledad, misiedad, peruanidad. La industria cultural nos dicta los gustos que debemos tener.
Si estudias en una universidad particular debes escuchar música de determinado tipo: rock, pop. Solo occidente, por favor. Si quieres acercarte a lo popular, pues consume Bareto, La Sarita, Barrio Calavera, Sabor y Control. Todos estos grupos están conformados por gente como tú que utiliza estilos del mal llamado pueblo. Es decir, vacílate en una onda antropológica nomás. Nunca te involucres realmente. Anda a La Noche de Barranco y escucha cómo toca La Sarita algunos minutos de huayno, de chicha, de festejo, de música selvática. Anda a las discotecas y bares del Centro donde ponen la musiquita que escuchas en tu Ipod o adminículo que penetra tus orejas y se desprende de los parlantes de tu computadora, ojalá laptop. Anda a Barranco: al Sargento, al Dragón, al Tizón. Balancéate al ritmo de tu música, de la música que te corresponde escuchar como clase. Si quieres alucinarte sabedor de salsa dura, oye a Lavoe, solo a Lavoe, y apréndete la letra de Periódico de ayer o de Juanito Alimaña si te quieres hacer el achorado durante los sábados con tus amiguitos progresistas como tú y uno que otro pituco en desgracia.
Eso parecería sugerirnos la industria cultural.


Cuando comas no consumas vísceras. No hables de cuy, pachamanca ni todo lo que rezume Perú. Habla de postres, no consumas cebolla ni ají, nada de vísceras, ojo, te lo repito una vez más. Habla de comida italiana, comida internacional. Pero tampoco cometas la huachafería de ensalzar a KFC o cualquiera de esas transnacionales para que puedas votar por Ollanta como si se tratase de un seco y volteado intelectual y no consumista como la gente que, según tú, es tan distinta a ti...No notas que son la misma miasma que se produce por montones en serie. Humanos producidos en serie.
Eso nos machaca la industria cultural.


Regresando a la música, si quieres hacerte el democrático escucha una que otra de Juaneco, una que otra de Chacalón. Para matizar el asunto cómprate tu polo de Sarita Colonia sin saber quién mierda es ella. Debes conocer aunque sea una canción de Dina Páucar: aprovecha que ya no está tan mal vista.


Y, por favor, escucha a Tongo y ríete de él. Pero solo debes escuchar La pituca, Sufre peruano sufre, El clic, Jaime pa presidente, Lu-lurdes y una que otra que sirva para cagarse de la risa.


Pero no escuches Tu retrato ni Linda tarmeñita porque puedes descubrir que el huancaíno Tongo es un compositor emotivo, un artista muy querido por la mayoría de Lima, esa mayoría que jamás has visto( o finges no ver). Tongo ha tenido que disfrazarse de payaso para que tú lo conozcas, para que sepas que existe, para que sepas que hay peruanos tan distintos a ti y que tienen tanto que decir.

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