He vuelto a entusiasmarme con una publicación sin fundamentos sólidos que me protejan. Volví a cometer el mismo error de la primera vez. Y me siento desolado. Ahora caigo en cuenta de la película endeble que recubre mi entusiasmo, mi amor desmedido por la literatura. La realidad colisiona con mis buenos deseos de compartir historias de mi ciudad. La dureza de la vida real arremete contra mis ideales de una Lima representada totalmente en un puñado de novelas.
No sé lo que vaya a pasar con Lima Sur y Lima Este, pero tengo fe. Tengo fe en lo que hago así a muchos les incomode o lean visos de altanería en mi conducta. Es solo la determinación- casi orgullo- de saber que hago lo correcto, ya sea estudiando una carrera que el mundo literario desprecia, ya sea publicando novelas que van ganando corazones. Me tengo mucha fe. Sé que con la ayuda de Dios, a quien consagro cada frase de mi vida, este ímpetu literario será captado por las personas adecuadas para que, finalmente, se haga justicia y la literatura triunfe al fin con total pureza y claridad.
No sé lo que vaya a pasar con Lima Sur y Lima Este, pero tengo fe. Tengo fe en lo que hago así a muchos les incomode o lean visos de altanería en mi conducta. Es solo la determinación- casi orgullo- de saber que hago lo correcto, ya sea estudiando una carrera que el mundo literario desprecia, ya sea publicando novelas que van ganando corazones. Me tengo mucha fe. Sé que con la ayuda de Dios, a quien consagro cada frase de mi vida, este ímpetu literario será captado por las personas adecuadas para que, finalmente, se haga justicia y la literatura triunfe al fin con total pureza y claridad.
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