
Cualquier miércoles soy tuya es una novela de la puertorriqueña Mayra Santos-Febres que ha sido lanzada por Estruendomudo para el Perú. Digo esto porque el libro no es reciente, pues se trata de la segunda novela publicada por la narradora y poeta caribeña.
La novela en cuestión posee claras marcas de novela negra, envuelta en una atmósfera centroamericana diseñada con eficiencia. El uso de las palabras coloquiales y la manera en que se ha configurado cada escena se encarga de crear esta sensación tan novedosa para un lector como yo, que ha leído poca literatura de esa parte del continente americano. La prosa es muy eficiente, excepto por el exceso de anáforas, recurso que termina siendo obvio.
Julián, un aspirante a escritor que trabaja como corrector de estilo en un periódico, se queda sin trabajo y, por ello, acepta la propuesta del haitiano Tadeo de trabajar junto a él en el motel Tulán. En ese lugar, se desarrollará principalmente la trama, una historia emocionante que tocará temas como la mafia, los inmigrantes, las drogas, el periodismo, el poder, la infidelidad, el sexo.
El primer tercio de la novela me parece excelente. Santos-Febres logra sorprender con su lírico lenguaje que no peca de excesivo, sino que enriquece las acciones narradas y los pensamientos retratados. Creo que, en el segundo tercio, la novela pierde un poco de nervio con la aparición de microhistorias que, si bien sirven para robustecer la trama base, al ocupar más páginas de las necesarias, le restan vértigo al discurrir de la acción. No obstante, el último tercio mejora notablemente y el lector puede terminar la lectura arropado por la calidez humana de las últimas líneas.
Por último, Cualquier miércoles soy tuya tiene como una línea temática relevante el camino de un aspirante a escritor hacia la consecución de sus temas y el vigor necesario para lanzarse a la escritura, consciente de que las imperfecciones aparecerán tal vez como prueba de espontaneidad y pasión.
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