martes, 5 de julio de 2011

La búsqueda estética



Escampó mi rutina. La tempestad de mis horas es un inmediato recuerdo que quiero derrotar con silencio y lecturas. Lima y su garúa obcecada nos inducen a la reclusión, a arrebujarse en colchas tibias que nos resguarden de la inclemencia invernal. Hay que aprovechar la grisura y la invasión de agua chispeante para leer y triscar nuevas palabras dignas de ser usadas en el texto literario que estemos pergeñando en soledad, en trances de placer puro. Qué delicia la buena lectura, aquella que nos ayudará a entrar en el estado de gracia idóneo para escribir con impecable pasión, exentos de todo rescoldo de duda e inseguridad.


A modo de preludio para mi nuevo alumbramiento novelístico, compré hace varias semanas el volumen número 45 de la serie Cuadernos Esenciales de la editorial Estruendomudo, de la cual formará parte mi Lima Sur. El libro en cuestión se llama Desde el valle de las esmeraldas, novela escrita por Carlos Enrique Freyre. La he estado leyendo de a pocos, en los intersticios de mi proceloso horario al fin extinto. La temática es bélica, de la guerra interna que nos aquejó y que tantos libros ha inspirado. El subteniente Leoncio Goicochea recorre la selva peruana junto a un destacamento militar a la caza de huestes senderistas. Las escenas de sangre y hermandad entre milicos campea por sus páginas de letras apretujadas que se cierne sobre el papel bond fondeado. He acopiado una lista de palabras y frases que guardaré en mi arsenal léxico. Unísono, sonrisa somera, desviscerado, inexpugnable, enquistado, lucecilla, destacamento, ablución, aciagos. Varias de estas palabras ya las conozco, pero las utilizo poco. Hay también algunos pasajes que me han impactado por su belleza exacta:


"...la ansiedad irascible que viene con el deterioro de la soledad".


" ..los aspavientos del follaje".


La novela y sus altibajos: se yergue por ratos con soberbios brochazos de lirismo, con escenas descarnadas que impactan; posee tal cantidad de personajes que a veces me digo ¿quién era este? Las situaciones bélicas son tantas que parece que la novela fuera laberíntica y estuviera, como su historia, sumergida en el verdor infernal de una selva escarnecida por la violencia que hasta hoy nos salpica.


Qué cristalino manantial es la búsqueda de palabras hermosas. Esta noche, me dispongo a terminar de leer Desde el valle de las esmeraldas y comenzar la más reciente novela de Paul Auster, llamada Sunset Park. Ya he saboreado al vuelo un par de páginas y me he topado con una expresión que quiero usar :"se siente impelido a tomar esas fotografías". Impelido: me gusta como suena; la usaré.


Es felicidad en el silencio la búsqueda de belleza en nuestra lengua sabia.

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