
Me gusta la tonalidad rojiza sangrienta que lustra los planos nocturnos de Lost highway, filme de 1997, dirigido por David Lynch. Mientras escrutaba la película, pensaba en cómo podría crearse esa sensación tonal en la literatura. ¿Cómo se podría volcar esa coloración a una historia construida únicamente con palabras? ¿Bastaría con nombrar rojo, rojez, rojizo, colorado, rubor, sangre?
La luz de la lámpara proyectaba un manto rojizo en las paredes de la habitación.
Una túnica de luz de color sangriento dibujaba figuras ambiguas en las paredes de la habitación.
No sé. Solo estoy probando a vuelvo de pájaro. La idea sería evitar la obviedad y camuflar la presencia sangrienta. Creo que voy a adoptar esto para un próximo proyecto. Además, me gustaría que toda la historia estuviera situada en ámbitos nocturnos. Todo de noche. Rostros apenas iluminados por luces rojas. Elaborar, como lo hizo David Lynch con Lost highway, una nueva forma de cine negro.
En mi caso, optaría por una novela negra de tinte psicológico donde impere el rojo sangriento, la oscuridad nocturna y los abismos mentales de perturbados personajes.
Solo falta dejarse llevar por un fragmento de la realidad- la frase de un libro, un letrero en la calle, una sensación distinta- para comenzar a unir las piezas y a pulirlas. Una vez más.
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