Tengo un cúmulo de ideas fijas en mi cabeza. No sé por qué pienso así, pero estas máximas personales me acompañan siempre.
1) La gente que simpatiza con la lucha armada me parece poco perspicaz.
2) Ser de izquierda me suena a lugar común; más original me parecería alguien que se autodenominase ultraderechista o neoliberal. Moda, todo es moda. Hasta para ser rebelde.
3) Cuando lo más resaltante de una novela es la prosa, es muy probable que la trama sea débil o poco interesante.
4) Hay un paquete cultural que los muchachos ilustrados están obligados a conocer y aceptar. Si uno no lo hace, está jodido.
5) El primer paso para que un libro tenga cierto éxito es que sea fluido y claro. Después viene lo demás.
6) Es fácil echarle la culpa a las injusticias del mundo cuando fracasamos en algo. Si un libro no pegó y pasó desapercibido, qué culpa tienen Obama, Ollanta, Osama.
7) Para la población el periodismo está asociado férreamente a las figuras del mundo televisivo que conducen programas periodísticos, quienes no necesariamente son duchos en periodismo.
8) A diferencia de Óscar Wilde, yo creo que todo arte es completamente útil. Útil para los bolsillos de esos refinados mercenarios, los editores.
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