sábado 29 de enero de 2011

El clan Fujimori


Haber vencido al terrorismo es el caballito de batalla del clan fujimorista. Utilizan ese artilugio para mitigar los horrores cometidos en su década sangrienta. Tienen jale en las periferias. Están presentes con carteles y pintas por doquier. No sé cómo piensa Keiko que la sombra de su padre no la va a perseguir. Por supuesto que la perseguirá. Su apellido es Fujimori y punto final. Si Keiko gana prepárense para la vuelta de la cruenta dictadura. Adiós, libertad de prensa. Volverá la opresión del otrora emperador de ojos rasgados. Ahora encarnado en su adiposa hija, disfrazada de cordero.

jueves 27 de enero de 2011

Alumno

Todos mis conocidos se sorprenden cuando les cuento que he vuelto a ser alumno de Estudios Generales Letras. Solo será por unas semanas, pero de todas maneras ese retorno inesperado exalta y causa incluso gracia. Soy alumno de dicha unidad porque estoy llevando los dos cursos que me permitirán acceder a la facultad de Comunicaciones. Por ello, debo aprobarlos de todas maneras. Por ello, he dejado de leer literatura por pasatiempo y me estoy concentrando en las ingentes lecturas que están atiborrando mi tiempo y me fatigan sobremanera. Me duermo exhausto, con la mente rellena de términos nuevos. Pernocto entre Platón y Hobbes. Ellos se pelean en mi cabeza sin tregua. Mi cerebro regurgita con los orígenes del lenguaje, con la imprenta, con mi primer trabajo de urdimbre periodística que debo entregar en unas semanas. No me dan las fuerzas para terminar de leer L. A Confidencial ni avanzar con 2666. No me da el cerebrito. Cierro la mirada y duermo al instante. Vivo en la universidad, cada día. Asisto a las dilatadas clases, recorro sus sendas, me da sueño, leo, me encuentro con gente y hablo de mi nueva aventura. Pocos lo harían, lo sé. Pocos lo entienden, lo sé. Sigan chambeando nomás. Yo también lo haré como siempre. Sigan chambeando y comprando libritos nomás. Sigan acumulando plata, cabrones. Yo gastaré la mía en un sueño costoso e inigualable. La belleza es difícil de obtener. Una belleza de sudor, sangre y cemento. Porque yo he nacido para oler la sangre, no para buscar su significado en el diccionario.
Y si no les gusta lo que expreso, si mis frases los enervan, cierren esta página y busquen más dinero.

viernes 21 de enero de 2011

Dímelo, María Elena


Ayer detuvieron en El Agustino a Adelinda Sedelmayer, quien estuvo presa durante diez años por terrorismo. Esta integrante del sanguinario grupo Sendero Luminoso, quien al salir en libertad se integró nuevamente a la banda terrorista y comenzó a participar en Movadef, estuvo presente en la marcha pro senderista en San Marcos, llevada a cabo el 14 de junio de 2010. Se le acusa de realizar acciones de apoyo a Sendero y de estar vinculada con el asesinato de María Elena Moyano. Este último dato me exaltó: ¿sería esta Adelinda Sedelmayer quien le disparó a la Negra? ¿Qué rol habría cumplido esta terruca en ese crimen?

Con esta detención, siento que se le está haciendo justicia a María Elena, la mártir de Villa El Salvador, a quien tanto cariño le tengo. Por algo es uno de los personajes de mi novela sobre el sur de Lima. Me gustaría indagar como un sabueso obsesivo hasta averiguar quiénes participaron de tu asesinato. ¿O es que ya se sabe quiénes fueron y mi ignorancia y flojera e ineptitud como reportero en ciernes me mantiene ciego ante la verdad?

Haré todo lo posible por seguir husmeando. Y juro que te vengaré.

Que en paz descanses en tu noche perpetua, María Elenita. Te confieso que no sé qué hacer. No sé si dejarte flotar en la dimensión celeste o remover tus cenizas para regarlarte la paz definitiva.

¿ Qué te gustaría que hiciera? Dímelo en un sueño, María Elena. Dímelo, por favor.

Realidad y ficción

María Elena Moyano fue enterrada en el cementerio Cristo Salvador. Sin embargo, yo pensé que la tumba se hallaba detrás de su estatua, en la avenida Mariátegui de Villa El Salvador, y así lo coloqué en mi novela. No me parece oporturno hacer el cambio: pienso que en la ficción se pueden llevar a cabo esas licencias. Sé que igual puede ser juzgada como una grosera negligencia. En un relato sobre María Elena que salió publicado en una revista virtual, aseguré que "nunca se encontraron sus restos", lo cual es una rotunda mentira, como se dan cuenta.
Soy un desastre. ¿Cuándo venceré mis defectos de fabulador holgazán?
Hay varias contradicciones en mis escritos si uno los analiza desde la realidad. Felizmente escribo- o intento escribir- literatura. No hago historia ni crónica ni sociología. Trato de ordenar de la mejor manera las tramas autónomas que diseño en la oscuridad como forma de redención. Deseo salvarme a mí mismo; deseo sanar las llagas de mi país con libros potentes, así me salgan tibios, vacilantes, triviales. Deseo aportar, ayudar. Quiero que mis libros sirvan a la gente. Llámenle literatura comprometida si desean. Si eso es lo que hago, lo acepto. Sé que muchos piensan que una literatura comprometida es mala literatura, infectada por ideologías. Sepan que todo texto tiene ideología.

jueves 20 de enero de 2011

¿Qué les parece este inicio de novela?

La Policía lo encontró seis horas después de que fuera asesinado. Era cerca de la medianoche. El cadáver yacía desnudo en el suelo de la habitación. En el centro de su pecho embadurnado de sangre, destacaba un orificio negro por donde había entrado la bala mortal. Flashes de la prensa, preguntas respondidas al vuelo por los efectivos policiales, la cinta que separaba a la escena del crimen del resto de mortales.
Luego acaeció el rito natural de los difuntos: el traslado del cadáver a la morgue. Se esperaron los días necesarios sin que ningún familiar o conocido reclamara el cuerpo. Se trataba de un tipo sin importancia según los tombos negligentes.
Un muerto más sería echado a la fosa común.
Un día más en la ciudad de Lima.

lunes 17 de enero de 2011

Una sorpresa desde Madrid

Comparto con ustedes un hallazgo inesperado en Google: una casa editora madrileña de nombre Iberoamericana ha publicado un catálogo llamado Nuevos Libros de América Latina, donde figura mi novela Lima Norte. Es extraño. ¿Cómo ha llegado Lima Norte hasta la Madre Patria? ¿Tienen ejemplares allá? No entiendo muy bien.
En esa lista, figuran varios peruanos como Cueto, Alarcón, Galloso, Faverón, Arrieta.. En fin, son un buen puñado de autores peruchos. El catálogo no es solo literario, sino que abarca muchas disciplinas. Justo en tiempos en que me siento angustiado al no saber qué destino tendrán mis novelas nuevas, encuentro algo de naturaleza absurda e inesperada que me provoca una sonrisa extraña. Aquí va el link. Chequeen la página 3.
Hablar de libros no es escribir. Ni crear una editorial, ni una revista, ni entrevistar ni ser amiguito de escritores. Escribir no es ser asiduo de barcitos del Centro y hablar con lenguaje alambicado. Escribir no es comprar un sinfín de libros. Mucho menos enseñar cursos de Literatura. Tampoco enseñar talleres literarios cuando es solo por billete. Ser editor de vocación es una forma de acercarse mucho a lo que es escribir, pero tampoco lo es, pues juzgar y corregir no es crear. La mayoría de personas que dice que pretende escribir algún día, pronto o mañana mismo no está escribiendo. Solo está dando vueltas, temiendo, llenándose de escrúpulos. Escribir no es relajarse en el oficio cuando ya has sido publicado. Escribir debe ser una máquina imparable, una necesidad endemoniada, una actividad constante que ha colonizado tu mente para siempre. Lo demás es hobbie, jueguito refinado, pretextos y más pretextos para no destrozarse el alma en la escritura. Hay un camino infinito entre la afición y la vocación. Las dos son buenas siempre y cuando no se las confunda.
Que sueñen cositas dulces y ricas.

domingo 16 de enero de 2011

Segundo tiempo

Me siento extraño. Mañana volveré a ser un estudiante universitario. La nueva travesía, esta segunda oportunidad que me estoy dando, durará como mínimo cuatro años. Será complicado trabajar y estudiar, pero cuando la vocación llama no hay pretextos que logren hundirte. Los motivos por los cuales he decidido iniciar una nueva vida los explico con detalle en Lima Este, un pequeño tratado de la vocación periodística.

La supuesta ingenuidad

Un libro ha sido terminado. Entonces, la preocupación comienza: ¿cómo publicarlo? Uno busca alternativas, sopesa posibilidades, cavila, calcula. Ser paciente es difícil. Esperar una respuesta, ¿por cuánto tiempo? Debes untarte de paciencia: esto demora: una publicación es difícil de conseguir.
Pero saben cuál es la diferencia entre publicar el primer y el segundo libro? La pérdida de la inocencia. Con el primer libro uno cumple un sueño; con el segundo, continúas un sueño que ya comenzó. La racionalidad se impone y con ella la medición de posibilidades. Ya no eres el ingenio ilusionado de la primera vez, pero haz creer que lo sigues siendo. Si te quieren endulzar, endulza tú también. Coquetea con dosis bien medidas. Y espera todo el tiempo que aguantes.
Y si de alguna forma te meten una zancadilla y frustran una publicación, si de alguna forma alguien te perjudica, no olvides que el libro- los libros- ya está escrito, que te gusta mucho, que estás orgulloso de él a sabiendas de que es un texto mediocre, pero tan amado, como un hijo defectuoso.
Te encantaría publicar un libro al año, pero la vida no se rige por tus ansiosos deseos. Si hay que esperar, lo harás. Y si vienen años sin publicaciones, años de sombras e incertidumbre, sé paciente como las tarántulas. Espera, espera. Ya llegará la oportunidad. Ya no eres el ingenuo de hace unos años. Ya no más.
Y no olvides que, de alguna sigilosa forma, ya existes.

sábado 15 de enero de 2011

Frases hechas en literatura y periodismo


En el año 2007, pertenecí, por un breve periodo, al grupo de redactores de un periódico universitario. Recuerdo muy bien cuando uno de mis colegas me contó lo que un estudiante de Literatura- como nosotros- había dicho acerca de mi artículo periodístico sobre la clasificación de los jotitas al mundial de Corea. "Hay muchos lugares comunes", fue la frase. De inmediato, yo respondí que el periodismo era " el reino de los lugares comunes". Eso es verdad. El lenguaje periodístico se basa en un glosario poblado de frases hechas y palabras baúles que son totalmente válidas, pues son parte del oficio. "Liarse a golpes", " dar luz verde ", vejámenes", "facinerosos"... Estas expresiones son válidas porque lo importante en el periodismo es informar de manera clara y objetiva. El regusto estético pasa a un segundo plano. Basta con expresar de forma nítida la noticia.
Por su parte, en la literatura, que es el reino del lenguaje creativo, toda frase hecha o lugar común se convierte en un defecto de estilo, tan grave como el abuso de los advervios terminados en mente, el uso excesivo de superlativos o la tendencia a usar la Y como inicio de oración. Sin embargo, ¿hasta que punto una frase que nos suena familiar es una frase hecha? Hace un tiempo, hablaba sobre esto con mi amigo Mariano. Él dijo que había niveles en las frases hechas. Unas eran más graves que otras. Unas eran lugares comunes de manera irrefutable.

El asunto es que no podemos llegar a escrúpulos excesivos, sobre todo si hablamos de autores jóvenes. El reto de todo narrador es conseguir su propia voz. Pero llegar a eso es muy difícil. Al comienzo, en las primeras obras, el autor joven usará el vocabulario endeble que ha acopiado en su corta experiencia vital, amparándose muchas veces en frases ya leídas o escuchadas. Por ejemplo, nadie está libre de que se cuele en su texto un borgeano "unánime noche" , un garcía marquesiano "prima noche", un vargasllosiano "sin amor".

Una prosa salpicada de algunos lugares comunes evidencia un estilo en formación, camino a una posible independencia. Un prosa plagada de lugares comunes rezuma carencia de originalidad y/o facilismo.

En todo caso, tomemos al toro por las astas, escribamos a calzón quitado y sigamos al pie del cañón.

viernes 14 de enero de 2011



Se acabó. Ahora sí. Salieron 114 páginas.



LIMA ESTE


Trilogía de Lima vol. 3








miércoles 12 de enero de 2011

James Ellroy, un narrador sangriento


Soy hincha de James Ellroy. Leer El asesino de la carretera y algunos relatos de Ola de crímenes bastó para que me hiciera seguidor de este poderoso escritor estadounidense de novelas negras. Detrás de su imagen de perro rabioso de pasado oscuro y conductas escandalosas, se halla un gran narrador, un fabulador con garra, de raza. Ahora estoy leyendo L. A. Confidencial, una novela plagada de corrupción que ha sido escrita con frases cortas, como navajazos. Degusten un poco de su fuerza envenenada:


Su padre llegó a casa; debía haber creído en la advertencia del hijo; tocas de nuevo a mamá y te mato. Bud dormía cuando su padre le esposó las muñecas y los tobillos; una vez despierto vio cómo el bastardo mataba a su madre a golpes con una barra de metal. Gritó hasta quedar ronco; se quedó esposado en el cuarto, con el cadáver: una semana sin agua, delirando, vio cómo se pudría su madre.

lunes 10 de enero de 2011

Desde José Carlos Mariátegui, SJL


Tal vez sea hoy el último día en que realizo una pesquisa urbana para mi Trilogìa de Lima. Les escribo desde el portal de entrada a José Carlos Mariátegui en San Juan de Lurigancho. Mi idea era avanzar lo más posible hacia el Este. Decidí bajar aquí porque sospeché que sería inseguro seguir reptando con el micro hacia los cerros del fondo. Fui un tonto tal vez, pero me amilané. Por primera vez, he recorrido toda la avenida Wiese y puedo afirmar que este distrito- San Juan de Lurigancho- es descomunal. Ante la ausencia de letreros en los cruces de avenidas, no pude identificar con exactitud dónde estaba Canto Grande, Canto Rey, Bayovar, pero el asunto es que los he registrado visualmente. Para el regreso pienso tomar otra ruta que no pase por Wiese. Una que de preferencia pase por Canto Grande y Las Flores de Primavera.

Estoy pasando días de dudas editoriales y eso me incomoda. Pero, felizmente, la literatura no está en las editoriales: la literatura, para mí, está en las calles. Ahora mismo, mientras indago por esta zona ignota que desde hoy será mía, estoy haciendo literatura. Lo demás es extraliterario, pura bulla, molestia, amarillismo burdo que solo entretiene a los tipejos de corazón mediocre.

A continuar.

domingo 9 de enero de 2011

HIP HOP MADE IN PERU


La movida hip hop peruana es inmensa, pero, lamentablemente, no está presente en los círculos sociales a los que me ha tocado pertenecer. Sin embargo, fiel a mi estilo de tratar de hacer de lo extraño algo mío, estoy escuchando, cada vez que tengo un tiempito libre, una que otra canción de hip hop peruano. Soy un completo ignorante aún. Ocho octavos, Radical People, Akela Costanzo y Callao Cartel son los primeros exponentes que conozco. Hay muchísimos más. He decidido ir a conciertos de hip hop o, mejor aun, a las batallas. Va a haber un concierto en Pueblo Libre la próxima semana. Ahí estaré. Lo que me encantaría es asistir a un concierto de hip hop en Lima Este.

Estoy afanado por conocer más de este mundo que se basta a sí mismo y que pulula con rutilante éxito en nuestros Conos.

jueves 6 de enero de 2011

Mi romance con el dato escondido





El ‘dato escondido’ o narrar por omisión no puede ser gratuito y arbitrario. Es preciso que el silencio del narrador sea significativo, que ejerza una influencia inequívoca sobre la parte explícita de la historia, que esa ausencia se haga sentir y active la curiosidad, la expectativa y la fantasía del lector.


Mario Vargas Llosa



Desde siempre, he asociado a la creación narrativa con el dato escondido. No concibo el diseño de una trama novelesca sin su presencia. Creo que esto me ocurre porque mi noción de novela está muy ligada al thriller.

Considero al dato escondido como una prueba de fuego para todo novelista. Ceñirse a una fórmula como esta ayudará a forjarnos como narradores de oficio.

Yo sembré de datos escondidos Lima Norte, aunque no estoy seguro de la eficiencia en todos los casos. Eso lo dirán ustedes.


1) Jenny, una voz femenina en primera persona, es develada hacia el final de la historia como un travesti.


2) La doctora de Lorenzo Huanqui era la madre de Gianfranco Caldas.


3) La voz torturada y masculina del segundo capítulo era el padre de Lorenzo Huanqui.


4) El ñino que aparece en dos capítulos narrados en tiempo presente es Gianfranco Caldas.


Como ven, en mi caso, he utilizado voces que, en un primer momento, no se sabe a qué personaje pertenecen para luego ser descubiertas por el lector.


Yo creo que el placer que despierta la presencia de un dato escondido va a existir siempre en el lector. Resolver enigmas es un pasatiempo perpetuo, un reto a la inteligencia. Todos lo hemos experimentado.

miércoles 5 de enero de 2011

En defensa del estereotipo


Pasé poco más de una hora escribiendo la novela por la mañana. Ya voy en 103 páginas. Bueno, 93 completas y 10 esbozadas o incompletas, pero 103 al fin y al cabo. Hay ciertos eventos que me parecen medio forzados, pero no hay que olvidar que la novela negra es un mundo de guiños precisos que son parte de su tradición, así que no creo que haya problema en eso. El error de muchos lectores quisquillosos es escandalizarse cada vez que se topan con un cliché, que es en realidad el sello del género. Seguir una fórmula no está mal. Lo que estaría mal sería seguirla de manera que se note rígida y sin gracia. Pero el uso en sí no creo que sea condenable.

Debido a esta postura de condenar el estereotipo en cualquier circunstancia, los best sellers son mal vistos por los eruditos de culos adormecidos. El autor de un best seller es, en primer lugar, un tipo que conoce bien su oficio, pues sabe escribir de tal forma que se reconozca un sello de estilo. Si nos quedamos en la originalidad extrema, aislada, no hay cómo juzgar a ese producto, más allá de aspectos comunicativos y referenciales. El autor de género lleva el reto de seguir pautas precisas con su historia nueva, original. Los sellos del género deben notarse. La fluidez narrativa debe aparecer de todas maneras. En ese sentido, el supuesto cliché o estereotipo pasa a ser parte del estilo de ese género. En fin, esta es mi opinión. La cosa es que estoy escribiendo una novelilla negra, así que estoy haciendo uso de esta certeza. Aunque, pensándolo bien, cuando uno está tan metido en su historia, ¿acaso se pone a pensar en esos aspectos paridos de la crítica inmóvil?

Durante la tarde, consagré un par de horas a leer La reina en el palacio de las corrientes de aire, último tomo de la trilogía Millennium. Gocé como un cerdo. Me dejé llevar por la prosa y me embutí cerca de 150 páginas de emoción apasionante. En lo leído, me topé con un tipo reprimido que le mandaba anónimos a su jefa, a quien admiraba de manera retorcida y que, coincidentemente ,había sido la alumna estrella de su colegio y de quién había estado siempre obsesionado. ¿Cliché? Luego, se descubre que el sujeto tenía fotos de la mujer en su casa... ¿Cliché? Y ni hablar de la heroína de la historia, Lisbeth Salander, de quien estoy profundamente enamorado. Ella es capaz de meterse a cualquier computadora, de sobrevivir a un balazo en el cráneo( debido a que, oh sorpresa, la pistola con la que le apuntaron era calibre 22) y de someter a dos grandullones con su agilidad y una pistola eléctrica, pese a ser una muchachita esquelética. Y así podría seguir. Puede sonar a cliché todo ello. ¿Y solo por eso ya sería una obra de segundo orden, algo "popular" o "masivo"? Siempre he reprobado a quienes separan a la literatura en dos: cultura de masas y élite. Los libros de género no son inferiores a los textos "artísticos". Cada uno de estos lóbulos literarios tiene su encanto.

Defendamos al cliché siempre y cuando no peque de demasiado artificial. ¿Por qué la palabra "estereotipo" está prohibida en el mundo del arte? ¿Por qué no aceptarl un lindo cliché si su inclusión está justificada por la trama?

Piensen lo que quieran, pero una saga como Millennium me ha hecho replantear muchas ideas-sentencias recolectadas de mis años como estudiante literario.

¿Cómo no amar a un libro que ocasiona que me olvide del tiempo y me sumerja con tanta profundidad en su historia de sangre y periodismo?

martes 4 de enero de 2011

¿Cómo acabar una historia de sangre?


Miré mi obrita acabada : 83 páginas times 12 a doble espacio. Me pareció muy poco. No estaba contento. ¿Se podía estirar la trama un poco más? Era evidente que sí. ¿Pero cómo reenganchar la historia? Quitándole algunos párrafos del epílogo en donde se dejaba en claro que la obra estaba llegando a su fin, y borrar, por supuesto, la palabra EPÍLOGO y reemplazarla por 15 DÍAS DESPUÉS. Lo que fue el epílogo se transformaría en un minicapítulo bisagra entre la primera y segunda parte de la novela. La segunda parte es lo nuevo. Estoy escribiéndola ahora. Van 97 páginas. Calculo que al final saldrán unas 120. Voy a incluir unos reportajes con letra courier que vendrán a ser los capítulos 2 y 4. La prosa es directa, seca, sin adornos. Por lo visto, me resisto a culminar mi trilogía. NO quiero separarme de ella y quedar en orfandad literaria.

sábado 1 de enero de 2011

Después de 10 años, volví a celebrar un Año Nuevo con mi familia. Luego de ello, mientras el cielo esplendía de júbilo y los cuetes atronaban incesantes, escribí a mano un par de páginas de una novela que hoy finalizaré. Hoy se acaba la redacción de mi trilogía de Lima. Lo que se viene son días de ardua corrección. Me siento muy apenado de haber llegado al final de esta aventura literaria tan querida: tres novelas cortas sobre los conos de Lima.
¿Qué viene después? Un proyecto de largo aliento de tinte político- histórico en el que me centraré en revoluciones importantes que han remecido al país a lo largo del tiempo. Saltaré al pasado continuamente para repasar escenas claves de nuestra historia como las pugnas bélicas entre españoles y aborígenes en el territorio limeño, la Reforma Agraria, atentados terroristas... Siento que será todo un reto. Ya veremos qué tal sale.