domingo 31 de julio de 2011

EL SIMPLE ARTE DE MATAR, de Raymond Chandler

Contundente y sabio ensayo de mi escritor policial favorito, Raymond Chandler. Aquí unos fragmentos:
"Hemingway dice en alguna parte que el buen escritor compite solo con los muertos. El buen escritor de relatos detectivescos( a fin de cuentas tiene que haber unos pocos) compite no solo con los muertos no enterrados, sino también con todas las multitudes de los vivientes".
"Todos los escritores de relatos de detectives cometen errores, y ninguno sabrá tanto como debería".
"No hay nada nuevo en esos relatos, y nada viejo".
"El mal escritor es deshonesto sin saberlo, y el escritor más o menos bueno puede ser deshonesto porque no sabe en relación con qué ser honesto".
"Siempre es cuestión de quién es el que escribe y de qué tiene adentro para escribir".
"Todo lo que se escribe con vitalidad expresa esa vitalidad; no hay temas vulgares, solo hay mentalidades vulgares".
"Todos los hombres tienen que escapar en ocasiones del mortífero ritmo de sus pensamientos íntimos".
"No tengo una predilección especial por la novela detectivesca como evasión ideal. Simplemente digo que todo lo que se lee por placer es una evasión".
"Dudo que Hammett tuviese algún objetivo artístico deliberado; trataba de ganarse la vida escribiendo algo acerca de lo cual contaba con información de primera mano".
"Hammett extrajo el crimen del jarrón veneciano y lo depositó en el callejón".
"El realismo exige demasiado talento, demasiado conocimiento, demasiada conciencia".
"No es un mundo muy fragante, pero es el mundo en el que vivimos, y ciertos escritores de mente recia y frío espíritu de desapego pueden dibujar en él tramas interesantes y hasta divertidas".
"En todo lo que se puede llamar arte hay algo de redentor".

sábado 30 de julio de 2011

LAS ISLAS, de Carlos Yushimito



Las islas, ópera prima del escritor peruano Carlos Yushimito, es un libro de cuentos escrito con delicioso lenguaje. El virtuosismo de su prosa llama la atención desde las primeras líneas. Las breves historias( algunas no tan breves) acaecen en la tierra brasileña, la cual ha sido diseñada con minuciosidad por el autor. La abundancia de referentes espaciales, culturales en general, dotan a las ficciones de una verosimilitud suficiente. Los cuentos parecieran estar inmersos en una niebla que enrarece los actos y los discursos de los personajes. Es curiosa la elegancia que rezuman las acciones, que se desarrollan mayormente en ámbitos del hampa.

Tal vez, debido a la rareza sosprendente que navega entrelíneas, Las islas no sea un libro tan fácil de digerir, pero hay que resaltar la valentía de Yushimito para arriesgarse y romper con los cánones temáticos de la narrativa peruana actual, aventurándose en la construcción de un texto disidente, valioso y difícil de imitar.

Finalmente, cabe mencionar que acaba de ser publicado el segundo libro de Carlos Yushimito, quien está logrando situarse en el panorama internacional con menciones importantes. Bien por él.

viernes 29 de julio de 2011

Retrato interior



1. Nunca he subido a un avión. Guayaquil es el destino más lejano en el que he estado. Y solo permanecí una veintena de horas. Cuando era alumno universitario( la primera vez), jamás me fui a trabajar a Estados Unidos. Muchos iban a trabajar, pero yo me quedaba, siempre me quedaba. Y me gustaba hacerlo. Quedarme en Lima para conocerla mejor.´


2. Cuando las personas acaban su carrera universitaria y poseen recursos, quieren emigrar. Un buen puñado de conocidos míos quieren hacerlo o ya lo han hecho. Postulan a becas para post grado y enrumban al denominado Primer Mundo, sea Europa o Estados Unidos. Parece ser ya un lugar común en los egresados. Tener tu post grado en el extranjero por medio de una beca. Me han contado que, en las becas, se le otorga al estudiante una cantidad de dinero suficiente para vivir bien. Es decir, la vida de estudiante se prolonga, continúa entre algodones y rutinas amables, de espaldas al vértigo del mundo, ese que yo quiero conocer. Quiero que el mundo me maree con sus movimientos frenéticos. Quiero vivir así. Viviendo de verdad.


3. Sopeso tipos de vida y veo la diferencia. Hubiera podido seguir el mismo derrotero y pugnar por conseguir una beca o semibeca para ir al extranjero. Si no hubiera invertido dinero en mis publicaciones y en el ciclo que pasó, tendría una suma considerable. Es decir, sería un negocio redondo. Incluso si hubiera estudiado una maestría en la universidad a la que le estoy entregando casi una década de mi vida, mi condición de asistente de docencia me otorgaba el derecho a un descuento y a la mantención de mi puesto laboral. Esas dos posibilidades antes mencionadas eran mucho más cómodas a nivel económico. Solo en ese nivel. Y yo no estoy dispuesto a vivir a merced del dinero. Tal vez mi vida familiar me permita expresarme con ese desparpajo de ribetes casi adolescentes, pero lo siento así.


4. Sé que pocos invertirían dinero para publicaciones. El mundo prefiere comprarse televisores, nuevos celulares, artefactos. Prefieren atiborrar sus bibliotecas, comprarle cositas bonitas a su pareja de turno, irse de viaje, siempre irse de viaje. Prefieren invertir en el mundo de los sentidos para saciar su voluntad de poder. Pero yo estoy en la otra orilla. Yo solo quiero construir una vida de creatividad y experiencias importantes. Quiero un línea de vida que me lleve por mil vericuetos. No quiero tener una fórmula consabida: posgrado en el extranjero, volver para ser docente principal y morirse. Morirse. Antes de eso, quiero penetrar en el mundo del crimen, visitar los recovecos urbanos que nadie visita, conocer a distintos tipos de personas. Oler la sangre.


5. El dinero va y viene, se va y regresa. Se pierde, se recupera. Pero una necesidad interior no se puede postergar. Si no cumplo mis deseos, estos se irán pudriendo dentro de mí y producirán la más áspera infelicidad. Prefiero el gasto salvaje a una mueca amarga y perentoria estampada en la cara de mi desgracia.

jueves 28 de julio de 2011

LIMA SUR en Caretas

Hoy, en Caretas, apareció la portada de mi novela Lima Sur en la página 85, en una sección llamada "Avalancha libresca", a propósito de las publicaciones recientes que se están vendiendo en la Feria Internacional del Libro.

Esta es la primera aparición en medios de mi segundo libro, a ocho días de haber salido de imprenta.

martes 26 de julio de 2011

Escala 5




Luego del éxito de la selección peruana en la Copa América y la aparición de mi nuevo monstruo literario, la realidad me ha asestado una bofetada. Mientras leía el correo electrónico de la Secretaría General, sentí que una mano invisible me descerrajaba un tiro en la mitad del pecho. El asunto es que me indican que, por ser yo egresado de una carrera, me ubicarán en la escala 5 de pensiones. Una hecatombe. Una tragedia. ¿Podré pagar? Todo se pone cuesta arriba. Todo se solucionaría si el próximo año me llamasen para ser profesor, pues ahí sí que me alcanzaría. Pero está difícil. Lo peor es que ni siquiera hay concurso para obtener una plaza, sino que te llaman nomás. Igual, trataré. Parece que uno es licenciado y saca novelas por las puras.


El dinero, el sucio dinero.

CUALQUIER MIÉRCOLES SOY TUYA, de Mayra Santos-Febres





Cualquier miércoles soy tuya es una novela de la puertorriqueña Mayra Santos-Febres que ha sido lanzada por Estruendomudo para el Perú. Digo esto porque el libro no es reciente, pues se trata de la segunda novela publicada por la narradora y poeta caribeña.


La novela en cuestión posee claras marcas de novela negra, envuelta en una atmósfera centroamericana diseñada con eficiencia. El uso de las palabras coloquiales y la manera en que se ha configurado cada escena se encarga de crear esta sensación tan novedosa para un lector como yo, que ha leído poca literatura de esa parte del continente americano. La prosa es muy eficiente, excepto por el exceso de anáforas, recurso que termina siendo obvio.


Julián, un aspirante a escritor que trabaja como corrector de estilo en un periódico, se queda sin trabajo y, por ello, acepta la propuesta del haitiano Tadeo de trabajar junto a él en el motel Tulán. En ese lugar, se desarrollará principalmente la trama, una historia emocionante que tocará temas como la mafia, los inmigrantes, las drogas, el periodismo, el poder, la infidelidad, el sexo.


El primer tercio de la novela me parece excelente. Santos-Febres logra sorprender con su lírico lenguaje que no peca de excesivo, sino que enriquece las acciones narradas y los pensamientos retratados. Creo que, en el segundo tercio, la novela pierde un poco de nervio con la aparición de microhistorias que, si bien sirven para robustecer la trama base, al ocupar más páginas de las necesarias, le restan vértigo al discurrir de la acción. No obstante, el último tercio mejora notablemente y el lector puede terminar la lectura arropado por la calidez humana de las últimas líneas.


Por último, Cualquier miércoles soy tuya tiene como una línea temática relevante el camino de un aspirante a escritor hacia la consecución de sus temas y el vigor necesario para lanzarse a la escritura, consciente de que las imperfecciones aparecerán tal vez como prueba de espontaneidad y pasión.

viernes 22 de julio de 2011

Reflexión post- parto

Se dice que, en la literatura, uno puede estar feliz, pero nunca safisfecho. Eso es verdad. Aunque, lo que yo siento ahora no es felicidad, sino tranquilidad. Tranquilidad de haber alcanzando la segunda etapa de mi juvenil Trilogía de Lima. Aparte de la aparición del mismo verbo en dos oraciones consecutivas y de una palabrita fallida que se me(nos) escapó, Lima Sur ha quedado bastante bien y por eso estoy tranquilo. Agradezco a Estruendomudo por la eficiencia y el cumplimiento en las fechas.
Ahora debo derrumbar mi tendencia a releer con tenacidad y ojo aterrado mis obras ya publicadas. Llevaré el libro por doquier y le haré justicia a mi esfuerzo. Debo superar esa tara de buscar errores en mis novelas para atormentarme. Está mal que el peor enemigo de mis creaciones sea yo mismo. La novela ya salió y que pase lo que tenga que pasar.

A seguir escribiendo. Esta aventura mía en el arte de la palabra recién está comenzando, por más que tenga dos novelas publicadas. No estoy satisfecho. Nunca lo estaré.

miércoles 20 de julio de 2011

EL ÁLBUM NEGRO, de Hanif Kureishi

Junto con las novelas de Coetzee, El álbum negro de Hanif Kureishi es de lo mejor que voy leyendo en el año. Shahid es un inglés de sangre paquistaní que vive aquejado por la doble marginalidad. La historia despega cuando un muchacho como él lo invita a pertenecer a un grupo fundamentalista de "paquis". Mientras se sumerge en el mundo de los inmigrantes de Londres, en el que no se siente tan compenetrado, se enzarza en una relación más sexual que sentimental con Deede, una profesora suya de la universidad. De su mano, se adentrará en ámbitos para blancos donde impera el frenesí, el alcohol y las drogas. En esos lugares, Shahid también se siente un extraño.

El álbum negro posee una escena formidable: Shahid bajo los efectos de una droga sintética. Pese a que he leído una traducción, se nota una textura muy especial en ese logradísimo tramo de la narración.

Novela ágil, juvenil, profunda, irónica y de un final soberbio.

lunes 18 de julio de 2011

LEER Y ESCRIBIR, de V. S. Naipaul





He consumido Leer y escribir en una sola sentada. Libro pequeñito, con apenas 108 páginas de letra grande. En este ensayo, V. S. Naipaul, Premio Nobel 2001, narra el inicio de su relación con la literatura, especialmente con la novela y la narrativa de viajes. No tengo dudas de que este texto enriquecerá a quienes desean forjarse como escritores y a los que perseveran en el duro oficio de contar como si se tratara de una misión que se debe cumplir a muerte.


" No me consideré lector competente hasta que cumplí los veinticinco años". (39)


"Hasta entonces había leído a ciegas, sin criterio, sin saber realmente cómo había que enjuiciar los relatos inventados". ( 40)


"En mis fantasías de ser escritor no había idea alguna de cómo empezar realmente a escribir un libro". ( 53)


"A pesar de sus defectos, el libro, como los anteriores de narrativa, supuso para mí una ampliación de conocimientos y sensaciones". ( 59)


" Lo bueno olvida cualesquiera modelos que haya podido tener, y es inesperado; hay que cogerlo al vuelo. La escritura de esta calidad no se puede enseñar en un curso de escritura".( 104)


" Es una vanidad de los tiempos( y de la promoción comercial) que la novela siga siendo la expresión literaria más adecuada, la definitiva". ( 106)

viernes 15 de julio de 2011

Mi método de vida




Ayer escudriñé más de lo debido mi ópera prima. Tanto así que caer en cuenta de sus abundantes falencias me amargó la madrugada. Una que otra errata, problemas con los diálogos, muchos adjetivos en ciertos tramos. Mis reparos giraban en torno al estilo, el cual, creo, he ido mejorando de a pocos. El estilo. Ese es el reto para un fabulador. El cómo contar la historia es la batalla que sigo librando. El uso de las palabras, el tamaño de las oraciones, la cantidad de líneas dedicada a determinada acción o cavilación. El yo que escribió Lima Norte era un joven universitario que le robaba tiempo al estudio y la juerga para abocarse al trabajo de la creación. Un yo de veintidós años tan inexperto con las palabras, imbuido de vehemencia, enfermo por alcanzar la grandeza como artista. Un yo carente de estrategias literarias; un yo pomposo, irreflexivo, ansioso por terminar lo antes posible su novelita. Pecado mortal el apuro. Sigo siendo ansioso, pero cada vez menos.


Lima Sur la escribí a los veinticinco años, entre marzo y octubre de 2010. Soy un yo todavía joven e inexperto, pero he aprendido muchas lecciones literarias que he tomado en cuenta para mi nuevo libro. Sé que aparecerán otros errores, los cuales me desvelarán, me amargarán y me harán sentir el peor novelista del mundo. Sé que leeré mi nueva publicación cada noche, con ojo obsesivo, urgido de encontrar errores que me avinagren el silencio.


Ese es mi oscuro método de vida.

jueves 14 de julio de 2011

Sunset Park, de Paul Auster





Cumplidora. La novela Sunset Park( Anagrama, 2010) de Paul Auster cumple con entretener al lector por medio de una narración estructurada sobre la base de múltiples perspectivas. Cada sección del libro está encabezada por el personaje que servirá como foco en ese tramo de la narración. La historia gira en torno a Miles Heller, un muchacho veinteañero que ha huido de su casa debido a una conversación entre su padre y su madrastra que escuchó a escondidas. La acción despega cuando Miles conoce a Pilar Sánchez en una azarosa situación, bastante austeriana. En adelante, la novela se expande hacia las historias personales de los personajes que circundan al protagonista, dejando en claro el vínculo que poseen con este.


Desde mi óptica, los puntos a favor de esta novela son la audacia estilística de usar, a veces, oraciones largas que confieren un ritmo especial; el tratamiento de algunas circunstancias de la actualidad( la guerra de Irak y los inmigrantes en Estados Unidos entre ellas); y el paralelismo entre la vida y el béisbol, pese a que sé muy poco de este deporte. Además, Auster no ha perdido la capacidad de sorprender al lector con datos que se revelan en momentos álgidos. Asimismo, la estructura de la novela es acertada, aunque estanca por momentos la fluidez que el lector podría esperar.


Sin embargo, también hay algunos puntos en contra, que tal vez sean demasiado rebuscados o exquisitos. Uno de ellos es el uso excesivo de cursivas. Si bien se nota que se trata de una apuesta estilística, creo que su abundancia le quita brillor al recurso. Otro punto flaco para mí es la costumbre de ampararse en filmes que el lector quizá ni conozca, como en mi caso. Cabe resaltar que Auster otorga la información necesaria para que la película se entienda y funcione en el andamiaje narrativo, pero carece de la resonancia necesaria para despertar la atención del lector o mantenerla. Por otro lado, la resolución de la novela es bastante rápida. El ritmo se acelera de manera brusca. Empero, este cambio de velocidad también ayuda a que el lector se vea atrapado en ese frenesí y se lleve, al final, una mejor impresión del libro.


Por último, cabe mencionar que las primeras páginas son muy buenas y que es en la segunda mitad donde Sunset Park presenta altibajos. No obstante, estos leves deslices son eclipsados por pasajes estupendos que nos muestran los destellos del mejor Auster, ese que nos fascinó en la Trilogía de Nueva York y La música del azar.

lunes 11 de julio de 2011

El mundo de Auster





Soy hincha de Paul Auster desde hace casi cinco años. Todo comenzó cuando un compinche me prestó Ciudad de cristal, una de las tres nouvelles que conforman la formidable Trilogía de Nueva York. Me gustó tanto que decidí leer más novelas del neoyorkino. No obstante, las lecturas que debía consumir en mis cursos de Literatura me restaban tiempo y mi viaje por el mundo austeriano no fue tumultuoso, sino pausado, esporádico. Un año después de ese primer acercamiento, me compré La música del azar y quedé muy satisfecho. Luego, en 2009, me devoré La invención de la soledad, su autobiografía. El año pasado terminé de leer la Trilogía de Nueva York, me animé a enfrentar The Brooklyn Follies en inglés, y buceé con fruición en El libro de las ilusiones, Jugada de presión e Invisible.

El corpus austeriano es ingente y, por ello, aún falta mucho por leer.

En estos días, aprovechando el tiempo calmoso de las vacaciones, estoy leyendo Sunset Park, su más reciente entrega. Voy por la mitad. Confieso que Invisible me entusiasmó mucho más, pero la historia es interesante y la prosa rezuma, por ratos, una cauta sabiduría.

domingo 10 de julio de 2011

Un mundo extraño: Terciopelo azul


1

Cuando era un niño pequeño, tenía la costumbre de olisquear una manta celeste que trataba de llevar siempre conmigo. "Terciopelo azul", decía mi madre cada vez que me sorprendía oliendo mi mantita. Yo no sabía por qué decía eso. Tiempo después, me enteré de que se trataba de una película en la que había un personaje que hacía lo mismo que yo.

2
A los veintitantos años, una noche solitaria en mi cuarto, me puse a ver televisión. En uno de los canales de cable especializados en filmes, una escena atrapante paró mi zapping: Isabella Rossellini se desnudaba mientras un muchacho, agazapado en un armario, la acechaba con nerviosismo. Me quedé pegado a la película. No me moví siquiera. Cuando apareció el personaje Frank y lo vi respirar de manera enfermiza, acompañado de su terciopelo azul, recordé la voz de mi madre y me estremecí.

El final me conmovió tanto que mis ojos se humedecieron. La atormentada cantante Doroty Vallens( la hermosa Isabella Rossellini) salía en una banca abrazando a su recuperado hijito, quien portaba el gorrito infantil que había aparecido antes en el departamento de la artista.


3

No sé si en los créditos me enteré de que el director era David Lynch o fue después.


4

Hace unas semanas, vi Terciopelo azul completa vía Youtube. La considero una de mis películas favoritas. La palabra "arte" es su esencia. La música, la historia, el ritmo, los personajes, los recursos, la fotografía: todo me gusta. Mientras veía la película, mi corazón bombeaba con fuerza: Lynch conseguía estremecerme como pocas veces algún artista lo ha hecho.


5

La trama de Terciopelo azul es simple. En el tranquilo poblado de Lumbertown, el joven Jeffrey encuentra una oreja entre unos arbustos. Este hallazgo marca el inicio de la inmersión en un terreno ignoto, nocturno y bizarro. Jeffrey conoce a Sandy, la hija de un policía y, con su ayuda, logra entrar al departamento de Doroty Vallens, presunta involucrada en el crimen de la oreja.

Este filme es una clase de cómo narrar bien. El punto de partida es claro: debe haber un cambio brusco para que comience una historia. Por otro lado, el deseo de Jeffrey por penetrar el lado oscuro del ser humano es el mismo que se apodera de mí cuando voy a pergeñar mis ficciones. Y no solo en mis ficciones: en la vida misma.


6

Hay una frase de la película que recuerdo todos los días : "Es un mundo extraño". Suena simple, pero retrata con precisión la esencia de esta maravillosa obra mayor del genio David Lynch.


Y yo todavía puedo ver
terciopelo azul
a través
de mis
lágrimas


Planos nocturnos



Me gusta la tonalidad rojiza sangrienta que lustra los planos nocturnos de Lost highway, filme de 1997, dirigido por David Lynch. Mientras escrutaba la película, pensaba en cómo podría crearse esa sensación tonal en la literatura. ¿Cómo se podría volcar esa coloración a una historia construida únicamente con palabras? ¿Bastaría con nombrar rojo, rojez, rojizo, colorado, rubor, sangre?


La luz de la lámpara proyectaba un manto rojizo en las paredes de la habitación.


Una túnica de luz de color sangriento dibujaba figuras ambiguas en las paredes de la habitación.


No sé. Solo estoy probando a vuelvo de pájaro. La idea sería evitar la obviedad y camuflar la presencia sangrienta. Creo que voy a adoptar esto para un próximo proyecto. Además, me gustaría que toda la historia estuviera situada en ámbitos nocturnos. Todo de noche. Rostros apenas iluminados por luces rojas. Elaborar, como lo hizo David Lynch con Lost highway, una nueva forma de cine negro.

En mi caso, optaría por una novela negra de tinte psicológico donde impere el rojo sangriento, la oscuridad nocturna y los abismos mentales de perturbados personajes.

Solo falta dejarse llevar por un fragmento de la realidad- la frase de un libro, un letrero en la calle, una sensación distinta- para comenzar a unir las piezas y a pulirlas. Una vez más.

sábado 9 de julio de 2011

LA CASA MUDA





Hace una semana, fui al cine a ver La casa muda, película uruguaya dirigida por Gustavo Hernández. Debo admitir que me gustó por varias razones. En primer lugar, el recurso de la cámara en mano y la apuesta por grabar sin cortes siempre atraen mi atención. No sé por qué. La historia es sencilla, a lo serie B. Un padre y una hija llegan a una casa en medio del campo. Misteriosamente, la hija comienza a oír ruidos de pasos en el segundo piso. El padre sube a mirar si hay alguien y...Ahí la dejo. La trama se entreteje entre explosiones de sangre, avances a hurtadillas, irrupciones de tinte fantasmal que quizá sean apariciones de un ser vivo, huidas, retornos. Y oscuridad, angustiante oscuridad solo horadada por un lamparín de luz láctea que enfoca a medias los retazos más cercanos de los espacios donde se interna la aterrada protagonista.



El uso de la música me parece un acierto del filme. La musiquilla inicial, entre infantil y siniestra, calmosa, sirve como preludio para lo que vendrá en el desenlace. La canción que suena en la radio, cuando la protagonista se encuentra rodeada de las pavorosas tinieblas del destartalado inmueble, también posee un efecto certero. Por otro lado, la decisión de que la protagonista tome fotografías con una instantánea para descubrir las presencias fantasmales me parece muy ingeniosa.



Hacia el final, se resuelve rápidamente el embrollo de la historia, y se recurre al plano psiquiátrico para explicar lo ocurrido. Este recurso- la locura- siempre me ha parecido un vale todo ambiguo que relativiza más de lo que debería los hechos de un relato y, muchas veces, cae en lo manido. Sin embargo, la escena final de la película trata de paliar un poco la brusquedad de la resolución y nos sumerge en una sensación rotunda: no hubo espectros ni seres diabólicos, sino una mente retorcida, enzarzada en el deseo sangriento de vengarse.



El guion de La casa muda ha sido vendido a Hollywood. El año pasado, el filme participó en importantes festivales. Y hasta hay una página en Facebook salpicada de comentarios mala leche por parte de los propios uruguayos. Esa es una muy buena señal: la avalancha de detractores es una impronta del éxito.

viernes 8 de julio de 2011

Espera y lecturas

Lima Sur ya está en imprenta. Solo queda esperar unos días-¿una semana?, ¿un poco más?- y organizar la presentación.


Escribo y leo. Leo a Paul Auster y un libro editado y prologado por Gonzalo Portocarrero, Los nuevos limeños( sueños, fervores y caminos en el mundo popular). Devoro con mucho interés los derroteros vitales de los entrevistados y caigo en cuenta de lo poco que conozco el país. Entiendo que recién estoy saliendo del cascarón en el plano literario y periodístico. Si deseo retratar como se debe al país, necesito conocer a fondo múltiples historias y no ampararme en la holgazanería de solo imaginar. Quiero que mi obra esté cimentada en el trabajo de campo literario, en el acopio de información de la realidad.

martes 5 de julio de 2011

La búsqueda estética



Escampó mi rutina. La tempestad de mis horas es un inmediato recuerdo que quiero derrotar con silencio y lecturas. Lima y su garúa obcecada nos inducen a la reclusión, a arrebujarse en colchas tibias que nos resguarden de la inclemencia invernal. Hay que aprovechar la grisura y la invasión de agua chispeante para leer y triscar nuevas palabras dignas de ser usadas en el texto literario que estemos pergeñando en soledad, en trances de placer puro. Qué delicia la buena lectura, aquella que nos ayudará a entrar en el estado de gracia idóneo para escribir con impecable pasión, exentos de todo rescoldo de duda e inseguridad.


A modo de preludio para mi nuevo alumbramiento novelístico, compré hace varias semanas el volumen número 45 de la serie Cuadernos Esenciales de la editorial Estruendomudo, de la cual formará parte mi Lima Sur. El libro en cuestión se llama Desde el valle de las esmeraldas, novela escrita por Carlos Enrique Freyre. La he estado leyendo de a pocos, en los intersticios de mi proceloso horario al fin extinto. La temática es bélica, de la guerra interna que nos aquejó y que tantos libros ha inspirado. El subteniente Leoncio Goicochea recorre la selva peruana junto a un destacamento militar a la caza de huestes senderistas. Las escenas de sangre y hermandad entre milicos campea por sus páginas de letras apretujadas que se cierne sobre el papel bond fondeado. He acopiado una lista de palabras y frases que guardaré en mi arsenal léxico. Unísono, sonrisa somera, desviscerado, inexpugnable, enquistado, lucecilla, destacamento, ablución, aciagos. Varias de estas palabras ya las conozco, pero las utilizo poco. Hay también algunos pasajes que me han impactado por su belleza exacta:


"...la ansiedad irascible que viene con el deterioro de la soledad".


" ..los aspavientos del follaje".


La novela y sus altibajos: se yergue por ratos con soberbios brochazos de lirismo, con escenas descarnadas que impactan; posee tal cantidad de personajes que a veces me digo ¿quién era este? Las situaciones bélicas son tantas que parece que la novela fuera laberíntica y estuviera, como su historia, sumergida en el verdor infernal de una selva escarnecida por la violencia que hasta hoy nos salpica.


Qué cristalino manantial es la búsqueda de palabras hermosas. Esta noche, me dispongo a terminar de leer Desde el valle de las esmeraldas y comenzar la más reciente novela de Paul Auster, llamada Sunset Park. Ya he saboreado al vuelo un par de páginas y me he topado con una expresión que quiero usar :"se siente impelido a tomar esas fotografías". Impelido: me gusta como suena; la usaré.


Es felicidad en el silencio la búsqueda de belleza en nuestra lengua sabia.

viernes 1 de julio de 2011

Satisfacción

Parapetado en los extramuros de este ciclo, a pocos días de acabar definitivamente con el remolino de quehaceres extraliterarios, respiro satisfecho y feliz. No sé si apruebe todos mis cursos-espero que sí-, pero este periodo ha sido el más intenso de mi recorrido universitario. He trabajado y estudiado a la vez, binomio que cimenta la vida de muchos, pero en el cual me sentí un total neófito. Pero ya me habitué y me siento tranquilo, aunque agotado. Solo espero que mi alegría y mi determinación no sean- o no sigan siendo-una ofensa para otros.


Ya sale Lima Sur muy pronto. Pueden hacer con el libro lo que quieran: leerlo, no leerlo, amarlo, aborrecerlo, analizarlo, sopesarlo con el anterior, quemarlo, escupirlo, usarlo como papel higiénico. Lo que sea. No hay problema. Pero compren su ejemplar. Deben darme una nueva oportunidad.


El que quiera saber del libro que pregunte. Solo pregunten y responderé.


De todos modos, avisaré cada paso de esta nueva aventura por esta vía.


Prepárense para odiarme una vez más.