El periodismo es la disciplina de la verdad. La literatura es un ámbito de honestidad y libertad que no puede ser sofrenado. La imaginación se expande, cuidando de ser verosímil, pese a que a menudo cometamos errores. La experiencia se construye. La estamos construyendo con regueros de sudor y desvelo. Debo acostumbrarme a moverme con astucia en dos niveles: la verdad para el periodismo y la verosimilitud para la literatura.
Después de la leer Lima Sur, un puñado de compinches me ha comentado lo mismo: Sendero no violaba a las mujeres.
Lo primero que puedo decir es que la literatura, por más realista que sea, no debe obedecer necesariamente con exactitud a la historia. Pero todo tiene sus matices. Si estoy escribiendo un relato realista, sería descabellado colocar que una nave espacial aterrizó o que al protagonista le comienzan a crecer brazos en la espalda. No obstante, un invento sutil puede ser válido para que el relato pueda mantenerse en pie. Por ejemplo, yo invento zonas( Villa Retamas) y establecimientos( El Retamal), así como no tengo tapujos en crear un fantasioso desvío en la Panamericana para que el taxi donde se encuentran mis personajes lleguen rápido a su destino, sin tanta vuelta. Aunque, cabe resaltar, estos inventos son mínimos y tal vez pasen inadvertidos para buena cantidad de lectores. Admito también que algunos pueden considerarlos inexactitudes. En fin, el realismo es tan difícil de sostener...
Lo segundo que debo decir es que, en el caso de las violaciones senderistas, no he recurrido a un dato inventado. El suceso narrado en mi novela bien pudo haber pasado en la realidad. Eso es muchas veces la literatura: lo que pudo haber pasado. Para sustentar mi hipótesis recurro a una cita sobre violaciones a mujeres del Informe Final de la CVR:
Esta práctica es imputable, dada la envergadura que adquirió en el curso de la lucha antisubversiva, en primer término, a agentes estatales- miembros del Ejército, de la Marina de Guerra, de las Fuerzas Policiales. En segundo término, ella es imputable aunque en menor medida a miembros de los grupos subversivos, PCP-SL y MRTA.
Sé que es de mal gusto que el propio autor explique su obra, pero me nació colocar este dato que muy pocos toman en cuenta. Tal vez la influencia roja-caviar, jurásica y sus demás vertientes- , enquistada en los medios y aparatos de gobierno, nos induzca, de manera soterrada, a una visión sesgada en cuanto a la violación a la mujer.
Ambos bandos violaron. Aprendamos a vivir con eso. Y dejemos que la literatura diseñe su propio discurso.
















