lunes 28 de noviembre de 2011

Cultura de la imagen y posmodernidad

La imagen es descriptiva y narrativa. La cultura abarca la totalidad de la vida de un pueblo. Posmodernidad vinculada con cine y televisión. Vattimo: "desarrollo de la información y de la comunicación del mundo como imagen.
Posmodernidad: fin de los metarrelatos, fragmentación de la vida y la sociedad, predominio del sentimiento.

Todo es microrrelato, rapidez, lo efímero, tendencia a lo trivial, la variedad de la programación, lo descartable.

Kundera afirma que la cámara ha reemplazado a Dios. Señala, juzga, como Dios todopoderoso. Lo que silencian los medios no existe. Ser y aparecer en los medios.

"La imagen que cada individuo y cada colectividad social se van formando de sí misma". Criterios de autovaloración.

"La concepción del mundo circundante"

"La forma de relación del sujeto individual con la 'realidad' como tal".

Crisis de los proyectos sociales. Fin de utopías. Autorrealización individual, impulsos hedónicos, sin compromiso en proyectos sociales de largo alcance. También relaciones familiares y conyugales. Olvido y negación de la propia historia. Ventaja: no caer en el culto idolátrico de las masas.

Crisis de valores y cultura de imagen. Verdad, libertad y justicia.

Por una vida buena en el ciberespacio

Luis Ignacio Sierra escribe sobre los alcances de una ética en el ciberespacio. El texto comienza con la mención de la Telépolis de Javier Echeverría. Se menciona, luego, la tecnoética. Existe una férrea creencia: en el ciberespacio está ausente la ética. No se trata de satanizar ni de sermonear. Se sugiere una teoría ética global. Implicaciones éticas de la teoría cibernética de Norbert Wiener, quien acuña el término cibernética, donde se relacionan todos los fenómenos naturales y artificiales. Hay sustancia comunicativa. Relación entre Wiener y Aristóteles. Wiener nombra "los grandes principios de la justicia". Principio de libertad, de igualdad, de benevolencia, de la mínima violación de la libertad.
Término entropía: ausencia total de orden.
Las propuestas éticas son, obviamente, humanísticas.
Internet: superabundancia de información: no hay credibilidad total ni acceso de todos por igual.
El peligro: que la ficción reemplace a la realidad. Hay enormes ventajas y desventajas en Internet.Brecha digital. Culto a Internet. Relaciones en la web no son en abstracto, sino que los individuos se mueven sobre la base de sus principios. Respeto por la privacidad de la vida individual. La libertad debe existir en el acceso trasnfronterizo, la mutua colaboración para construir conocimiento.
McLuhan y su visión de los elementos tecnológicos como prolongaciones del cuerpo humano. "interconexión global del hombre en armonía con el planeta entero.

ELIZABETH COSTELLO de J. M. Coetzee

Coetzee me ha redimido, por unas horas, de la plúmbea tarea de estudiar para un examen de mañana. Acá lo mejor de esta cálida cosecha. Frases entresacadas del primer capítulo de la fluida y sabia novela Elizabeth Costello.

"El realismo nunca se ha sentido cómodo con las ideas. No puede ser de otra forma: el realismo se basa en la idea de que las ideas no tienen existencia autónoma, solamente pueden existir en las cosas".( 17)

"Su primera novela, que ahora desprecia con modestia" (18)

"Es una escritora, no una pensadora". (18)

"Pero, en serio, no podemos pasarnos la vida parasitando a los clásicos. Y no me excluyo a mí misma de la acusación. Tenemos que ponernos a inventar cosas nuevas". (23)

"Es hermosa en todos sus detalles, de eso no hay duda, pero lo es de una forma inexpresiva que ya no lo conmueve". (34)

"Detrás de sus ojos se derrama la tristeza como una cascada gris". (35)

domingo 27 de noviembre de 2011

Punto de quiebre



El más que probable fin de una etapa de cuatro años

Inmerso en un tiempo que marca un punto de quiebre.

Este viernes postularé a un nuevo trabajo.

Esta semana esperaré la respuesta de mi casa de estudios. ¿Querrán conservarme como docente?

Si no me consideran no me ofendo. Es un sistema ambiguo y todo puede pasar.

Entretanto, mi vida de alumno recalentado sigue su curso. Hoy zizagueo entre la corrección de ensayos y la lectura de textos éticos que servirán para rendir mi examen final del martes. Tras esa evaluación, terminaré de escribir mi reportaje sobre el jirón Los Andes. El miércoles y el jueves hasta las tres de la tarde, mi labor se centrará en la preparación de un examen oral. Luego de este, redactaré el trabajo final de otro curso. Al día siguiente, viernes ya, postularé a ese nuevo trabajo. Después de ello, debo retornar rápidamente a mi condición de alumno y entregar ese trabajo final en clase. Y después el vacío, el alivio.

Si apruebo todo, este habrá sido un año muy productivo. El más productivo de los que tengo memoria.

La docencia seguirá parando la olla por un tiempo más. No obstante, siento que cada vez soy más un aprendiz de periodista con un inusual currículum que un licenciado en literatura dedicado a la enseñanza. Esa es la idea.
La felicidad está en el excesivo movimiento.

sábado 26 de noviembre de 2011

Apuntes de sábado

1. El periodista y sus fuentes. Grabadora, libreta, lápiz, ojo acucioso. Hoy me reuniré con mi fuente principal de mi primer reportaje, pequeño, trémulo y presuroso, por cierto. Es una fuente off the record por ahora. "Todo periodista debe proteger a sus fuentes", afirma Gorriti.



2. Los letraheridos de las Limas que yo retrato. Ayer un chico utilizó el manido recurso que tantas veces he captado en la gente de distritos movidos: la apelación a la autoridad sobre la base de la experiencia achorada de sus barrios. "Yo soy más bravo y profundo porque voy a La Parada, zigzagueo entre las pandillas y los pases de drogas". La sacada en cara de la supuesta falta de calle de uno para camuflar carencias, tormentos socieconómincos y el odio histórico, tan mencionado por Alberto Flores Galindo. Cuántas veces tengo que decir que yo no soy el narrador que la Lima profunda espera. Yo no soy. Estoy fuera del círculo.

martes 22 de noviembre de 2011

Nuevo comienzo

He decidido escribir Lima Este de nuevo. Ayer comencé la tarea. Recogí algunas páginas de la versión fallida y con ellas empecé a construir una nueva novela. Me siento satisfecho con las nuevas páginas. Las juzgo más maduras y líricas en la justa medida. De las 160 páginas que tenía solo he escogido cuatro o cinco para este nuevo comienzo. Será una tarea ardua que me ocupará todo el verano.

¿Por qué decidí desechar gran parte de la primera versión? Porque la novela no me convencía. La notaba fracturada y había escenas inverosímiles de asesinatos espectaculares y abruptas coincidencias. Ya no quiero esa pirotecnia de datos escondidos y peripecias para mi literatura. Ya no. Esta vez mi prosa posee un tono más reflexivo y calmado. Y la historia es otra.

Siento que esta decisión es la mejor que he tomado en todo el tiempo que llevo escribiendo como si de una misión sagrada se tratase.

lunes 21 de noviembre de 2011

Sobre el caso Conga



El caso Conga es una prueba de fuego para el presidente Humala. Nuestro primer mandatario ya entendió, como él mismo lo dijo, que “una cosa es con guitarra y otra con cajón” y que debe llevar a la práctica las promesas vertidas durante la campaña electoral. Con respecto a estas, algunos sectores de la población están sintiendo que no se están cumpliendo. No obstante, primero es necesario entender cuáles son las expectativas específicas que existen para poder analizar el problema.
Las quejas de los pobladores cajamarquinos se centran en que la minería los despojará del agua, recurso que les permite desarrollarse y trabajar. Pero también existen poblados a favor de la empresa minera, los cuales no han sido tan requeridos por los medios de comunicación.
Además, en este conflicto interviene la lucha de fuerzas políticas. Gregorio Santos Guerrero, presidente regional de Cajamarca, se opone al proyecto Conga aduciendo que su presencia perjudicará al medioambiente. El problema es que se ha priorizado la discusión política entre autoridades y los sectores poblacionales involucrados cuando el quid del asunto es el tema medioambiental.
La minería es nuestra principal actividad económica y se debe pensar más de dos veces antes de descartar una millonaria inversión como el proyecto Conga. Las vertientes más radicales jamás estarán de acuerdo con el pacto con las transnacionales, sean cuales sean las condiciones. A veces, el medioambiente es un pretexto para poner en movimiento manidas ideas que ya fracasaron, en las que el pueblo debe ser dueño y administrador de los recursos naturales sin importar si está capacitado para ejercer esas acciones. Esa idea, puesta en práctica de manera ciega, ya nos ha llevado al caos. De lo que se trata, en cambio, es que el pueblo participe del proyecto y posea beneficios claros, y no solo dádivas populistas como la construcción de un colegio o una carretera.
Los seudo revolucionarios muchas veces se agazapan en la investidura de cargos públicos para azuzar a la población en pos del reclamo vano. Pareciera que para ellos hacer política se trata simplemente de reclamar a todo lo relacionado con las transnacionales. ¿Qué revejidos discursos se ocultan tras esas quejas destempladas? Preguntémosle a Gregorio Santos.

sábado 19 de noviembre de 2011

El Sexto en francés

En La República de hoy día, Abelardo Oquendo escribe en su columna sobre la publicación de El Sexto de José María Arguedas en francés. Oquendo acota que le parece significativo el amplio espacio que se le ha dedicado en el periódico Libération a una novela menor del corpus arguediano. Para reafirmar el rótulo de obra menor, Oquendo menciona al Mario Vargas Llosa de La utopía arcaica, quien afirmó que El Sexto es una novela " imperfecta y plagada de escenas mal concebidas". Estas ideas fueron mencionadas por el comentarista francés Lancon en su nota periodística. Es interesante que Lancon pase por agua fría la opinión vargasllosiana y deje en claro cuál es la perspectiva del arequipeño. Para Vargas Llosa la construcción del relato es primordial, pues "define un destino". En cambio, en Arguedas " el esplendor y la tragedia de la vida están antes que la 'novela' y la someten".

Leí El Sexto en 2005, en las vacaciones de mitad de año. Confieso que no me deslumbró, pero tenía el nítido sabor de Arguedas, así que disfruté mucho. Recuerdo algunas escenas que me impactaron. Cámac, compañero de celda de Gabriel, crea una guitarra. Gabriel mira, por la ventana de su celda, la torre de la iglesia de María Auxiliadora de la avenida Brasil y, en algunos amaneceres despejados, observa el mar. Un empleado del hogar, un niño andino, es violado por uno de los negros aventajados del penal y sale cojeando de dolor de la penitenciaría luego de que su patrona retira los cargos por robo. Me remeció la emotiva muerte de Cámac. Me gustaron las evocaciones de Gabriel, que vislumbraba a través de la memoria la aldea de su infancia. Pese a que me percaté de que la acción transcurría a veces sin un eje y que el final me pareció abrupto, esas escenas insertadas en mi memoria han provocado que considere a El Sexto como una novela emocionante, fuerte, que rezuma madera de escritor. Son esa fuerza, ese lirismo, esa violencia, esa sabiduría algunos de los ingredientes que producen que quiera tanto a una persona que jamás abracé ni miré a los ojos. La literatura es así.

Este artículo de Oquendo me ha dejado pensando mucho. Es verdad. Para juzgar un objeto artístico hay que advertir desde qué posición se asume la tarea. Y, con respecto a los ingredientes de una obra, la importancia de estos depende de cada perspectiva. Por ejemplo, confieso que para mí lo más importante es la emoción que destila una historia. Sin esa sustancia, una estructura ordenada y bien planteada queda como un aparataje frío, mero tecnicismo sin corriente ni sangre.

En todo caso, cada uno tiene su forma de apreciar el arte, de congelarlo y escrutarlo. Por suerte, como dijo alguna vez Bryce Echenique, "si la literatura dependiera de la crítica no sería literatura".

POLVO EN EL VIENTO de Hugo Coya

Voy en la página 36. Si duda lo hubiera terminado anoche si las horas no pasaran tan rápido. A eso de la una y media, derrotado por el cansancio, cerré el libro y me dejé arropar por el sueño.
Me refiero a Polvo en el viento( Vaticano: esplendor y miserias de un narcotraficante) de Hugo Coya, con fotografías de Marina García Burgos. La publicación es de Aguilar.

El libro se lee con facilidad, pues está muy bien escrito y no escasean los brotes líricos que robustecen la prosa. Vaticano aparece más humano que nunca, recluido en cárceles, recordando los tiempos pasados, resignado y melancólico, esperanzado por salir. El narcotraficante más famoso del país es el protagonista de un libro periodístico, riguroso y efectivo. Seguiré leyendo cada vez que encuentre un hueco en mi tupido cronograma.

Jirón Los Andes

Avenida Industrial, Independencia, espaldas de Megaplaza. Es de noche. El ingreso a la discoteca Honey cuesta cinco soles. El ambiente es amplio y oscuro. Una pista de baile descomunal preside el lugar. A la derecha, se ubica un pasillo, donde algunas parejas perrean pegadas a la pared. A la izquierda, se encuentra la barra. La mayor parte de chiquillos se aglomeran al fondo. Una decena de parejas baila reggaeton. La danza es la misma: la chica soba la entrepierna del chico con sus nalgas. No es difícil notar que la mayoría son menores de edad.

Frente al Honey se ubica el jirón Los Andes, una vía iluminada por una fila de hostales y grupos de travestis que permanecen en las puertas ofreciendo sus servicios. La estampa de prostitución que encarnan los travestis convive con un centro comercial conformado por las marcas más conocidas de Gamarra. Grupos de gente salen del cine. Entre ellos no escasean los niños.

***

En el año 2009, el periodista Bethuel Alvarado Malpica ganó el primer concurso de crónicas de Lima Norte con un trabajo llamado Memoria de mis putas tristes( plagiando a Gabo). La breve crónica se desarrolla en el jirón Los Andes. Una vendedora ambulante llamada Lucha es la protagonista. Ella cuenta que, antes de que existiera Megaplaza, las prostitutas trabajan sin problemas debido al silencio y a la escasa luminosidad de la calle, que pertenece a la urbanización Industrial Panamericana Norte. La crónica describe a un jirón Los Andes casi vacío de prostitutas, pues la mayoría de ellas han mudado sus labores a otras zonas de la ciudad. No obstante, no se menciona a los travestis.

lunes 14 de noviembre de 2011

Los viernes académicos

Foto: La República

Luego de clases o durante estas, los adolescentes atiborran las discotecas de Lima Norte para liberarse del aburrimiento y desatar la fiebre del reguetón y el trago. Son menores de edad ansiosos de diversión. En los cavernosos locales, premunidos de botellas sudorosas, los muchachos se lanzan al desenfreno con aliento a "pera malograda". Las chicas positivas son asediadas por manadas de adolescentes que camuflan glandes dilatados dentro de los pantalones.

En La República, salió hace un tiempo un reportaje sobre los "viernes académicos". Ahora el Combinauta va a investigar el fenómeno para erigirse, un par de semanas más tarde, con un primer reportaje urbano que merezca una buena calificación.

Por otro lado, esta incursión será un cálido retorno a la zona que inspiró, sin querer queriendo, mi primer delito novelístico.

domingo 13 de noviembre de 2011

Operación inminente



Un quiste crece lentamente en una parcela inferior del flanco derecho de mi cara. Cuando termine el ciclo académico, iré donde el cirujano para que me saque a ese infausto huésped de grasa. Va a doler. Me introducirán una aguja en el bultito. Eso dolerá. Pero ya estoy acostumbrado. Ya me han operado dos veces por el mismo problema. En 2005 me quitaron dos( muslo y cintura) y en enero de 2010 me quitaron otro, alojado en mi espalda.
Esta tendencia a acumular grasa en bultitos crecientes es de por vida. No hay manera de sanar de ese rasgo genético. Así que, cada par de años, cada año tal vez, brotará un nuevo quiste que desestabilizará mi autoestima. Esta vez es inocultable: está en la cara. Me incomoda. Me jode. En mis pocos ratos de ocio, siento que ese bulto socava mis aptitudes de seductor.

Me dejaré la barba con el fin de ocultar mi pequeña y nueva desgracia.

El silencio de las cúpulas

He enviado un correo a una autoridad de la universidad donde estudio y laboro para ver la posibilidad-remota, lo sé, casi quimérica- de ser contratado como profesor. Cobijo la áspera certeza de que ello no ocurrirá, pero igual voy a tantear. El tema es que ya van varios días y no hay respuesta. Solo silencio. Esa persona debería dignarse en contestar al menos, sin importar la respuesta. Pero nada. Solo silencio.

Lo mismo ha ocurrido con una persona de una editorial vía Facebook. No se trata de Lustra ni Estruendomudo, por si acaso. Le envié un mensaje hace varios días, donde mencionaba una propuesta que no detallaré aquí. Y pasó lo mismo. Silencio. Silencio. Sé que esa persona ha estado usando el facebook por medio de sus participaciones y nada. Silencio. Me han ignorado. Qué tal malcriadez, caramba.

Así dan ganas de incendiar la pradera y escupir lisuras por doquier. Sigan en la comodidad de sus cargos y que les vaya bien. Seguiré buscando trabajo, a sabiendas de que en el mundo laboral mandan las argollas y el sofismo.


Un día despues...


Ya me respondieron.

jueves 10 de noviembre de 2011

El lector más grande del mundo




Ocurrió el jueves 27 de octubre de este año, al filo de las seis de la tarde. El público llenó los asientos con rapidez. El anfiteatro Zolezzi, ubicado en el segundo piso de la facultad de Derecho, era el lugar elegido para homenajear al lector más grande del mundo. Todos los que habíamos sido sus alumnos teníamos una certeza marcada a fuego: Ricardo González Vigil lo ha leído todo. Aprendimos aquello de manera casi instantánea: bastaba asistir a sus clases un par de veces para darse cuenta del descomunal lector que estaba encarnado en ese sujeto de piel colorada, nariz filosa y verbo desbordante. González Vigil es, qué duda cabe, el profesor más querido de la especialidad de Literatura de la Universidad Católica.
Entre los asistentes, se contaban alumnos y ex alumnos de Literatura, y docentes como Jorge Wiesse y Carlos Gatti. En primera fila, estaban Eduardo Hopkins, Carmela Zanelli y Susana Reisz, también profesores de la especialidad de Literatura, al igual que el homenajeado, que aún no llegaba.
Los organizadores del evento, encabezados por Javier Pizarro, joven narrador y líder del comité del Coloquio de Estudiantes de Literatura, abrían archivos de Power Point con premura en una laptop, cuya pantalla estaba proyectada en un ecran.
Cuando Ricardo González Vigil apareció junto a su hijo, una versión alta y adiposa del progenitor, los cuchicheos de entusiasmo rociaron el aire del lugar. Padre e hijo, embutidos en ternos azulinos, dieron unos cuantos pasos y se ubicaron en unos asientos de la primera fila, próximos a la puerta de ingreso.
Al cabo de unos minutos, la ceremonia del homenaje comenzó. Se proyectaron textos que contenían testimonios de un puñado de personalidades acerca del homenajeado, entre las que destacaron el escritor español José Carlos Somoza, Miguel Gutiérrez, Carlos Germán Belli y Oswaldo Reynoso. Asimismo, un grupo de docentes de la Católica también figuraron en esa lista selecta.
Acto seguido, el hijo de González Vigil se plantó frente al atril para leer un testimonio que también era proyectado en el ecran. Habló de la admiración que sentía por su padre y del especial placer que lo inundaba cuando leía libros que contenían anotaciones de su progenitor. Asimismo, se proyectó un texto de su hija, ausente en ese momento. Fueron líneas emotivas y hasta graciosas. Entretanto, el homenajeado sonreía, enrojecido por la emoción, con los ojos brillantes. Nunca se le había visto un semblante más animoso.
El momento climático estuvo en la parte final, en el discurso del homenajeado. González Vigil agradeció especialmente al fallecido Luis Jaime Cisneros y a Carlos Gatti, quienes fueron los que robustecieron su amor por la literatura y lo moldearon en la disciplina académica. Además, se animó a leer algunos de sus poemas. El último de ellos fue Lectura mundo:
Leo cuando leo
Y cuando no leo, leo
Esos versos retrataban muy bien la esencia de nuestro gran profesor, quien es culpable de que algunos de los que fuimos sus alumnos creamos que es posible leer todos los libros del mundo. Si la biblioteca de Babel existiese y no fuese solo un invento de Borges, esta se encontraría en la casa de González Vigil. Él lo ha leído todo. Y él nos enseñó a leer el mundo.
Como bien dice su poema, todo existe para ser leído.

10/11/11

He dejado de escribir en este blog desde el domingo debido al fárrago laboral y estudiantil. Debo confesar que, detrás de esa nube de actividades y bullicio cerebral, se oculta un placer acariciante que susurra buenos augurios, por más que mi vida como docente en mi universidad de siempre esté agonizando. Es raro, pero el cansancio es aliviado por una calmosa pena. Dejar atrás la rutina docente en la universidad, aquel derrotero que dirigió mis días durante cuatro años, me ha sumido en un estado de brumas que no sé bien cómo definir. Intentaré permanecer en el mismo trabajo, pero quién sabe qué vaya a pasar. Debo planificar el siguiente paso y solucionar algunos problemas de horarios para poder postular a un nuevo trabajo, ya desligado de la querida universidad donde me convertí en adulto.


La escritura espera sin prisa que la retome con furia. No obstante, siempre estoy reescribiendo, corrigiendo. Siempre. Anoche lo hice. Cada día lo hago. Y espero con ansias el tiempo estival que arranca en diciembre para abocarme con absoluta dedicación a un proyecto novelístico que revolotea en mi cabeza, pero que aún no cuaja. El silencio de la libertad me dictará los pasos a seguir. Prometo paladear cada frase, tal vez como nunca lo hice, y dedicar todo el tiempo necesario, sin las prisas que, en épocas pretéritas e irresponsables, provocaban deslices y desatenciones, para erigirme con mi primera obra adulta, responsable y profunda. Mis Limas son mi prehistoria. Mi literatura verdadera, la que refleje con precisión mis demonios incandescentes, recién está por nacer.

domingo 6 de noviembre de 2011

Lectura pendiente: LA FAUNA DE LA NOCHE de Sandro Bossio




No me he sumergido en los libros del escritor peruano Sandro Bossio(Huancayo, 1970), pero he leído y oído bastante sobre él. Sé que ganó el premio del BCR 2001 con una novela histórica llamada El llanto en las tinieblas, que relucía por su tratamiento del lenguaje y sé, también, que acaba de publicar una novela llamada La fauna de la noche( San Marcos, 2011). He leído, en varias reseñas, que se trata de una novela ambiciosa de más de cuatrocientas páginas, un thriller que retrata a nuestra sociedad de fines del siglo pasado e inicios de este. Sé, además, que está dividida en "libros", a la usanza antigua. Sin duda, todas estas referencias han despertado mi interés por leer esta obra. Lo haré, seguramente, dentro de tres o cuatro semanas, cuando acabe al fin la tormenta académica que me mantiene ocupado y acelerado. La fauna de la noche, por lo que voy leyendo sobre ella, se va perfilando como una de las novelas peruanas más celebradas de este 2011 que se va extinguiendo. A leerla.

jueves 3 de noviembre de 2011

EL SUEÑO ETERNO de Raymond Chandler




Al fin pude leer la primera novela de Raymond Chandler, El sueño eterno. El debut literario de Chandler y de su protagonista, el entrañable detective Marlowe, es muy sólido. Por algo Chandler tenía ya medio siglo de edad cuando lo publicó. Sinceramente, disfruté mucho más Adiós, muñeca y El largo adiós, pero esta novela no se queda atrás. Para nada. Marlowe ya se muestra como el sabueso cínico y borracho que es, tan astuto y pegado a una ética personal que siempre lo lleva a resolver los casos.

En esta ocasión, Marlowe es contratado por un millonario y viejo general, padre de dos hijas alocadas y problemáticas. La tarea es descubrir qué hay detrás de un chantaje. El detective penetrará en casas, negociará con maleantes, será seducido, disparará, será capturado. Y mandará a un rufián al sueño eterno, ese que nos envolverá a todos, tarde o temprano.

Una novela valiente, con personalidad.

Ahora estoy leyendo La dama del lago, otra de Chandler.

miércoles 2 de noviembre de 2011

Madera de escritor

Hoy imprimí la primera versión completa de Lima Este en un local ubicado frente a San Marcos. Ya he comenzado con el proceso de corrección, que durará unos meses. Voy a corregir con calma. Hace un rato les leí unos fragmentos a unos familiares nucleares y las reacciones han sido peores que las que provocó Lima Norte. Increíble. Las frases recolectadas fueron"Cochinada", "No tienes mundo" y un par más del mismo calibre. Lo que más me ha sorprendido es que ha causado más malestar que ese imperfecto misil llamado Lima Norte, gracias al cual soy alguien en el medio literario. Según algunos, esas reacciones furibundas son buenas. Yo creo que depende. El carácter polémico no garantiza que un libro sea bueno, así que jamás he cantado victoria con ese tipo de reacciones. Las historias coyunturales como las mías son así. Aunque un factor que siempre será bueno es la fuerza, los huevos. Si una prosa narrativa es potente y arrasadora, eso es muy bueno. No sé si sea mi caso, pero seguiré avanzando. Estoy cada vez más curtido para enfrentar las críticas, así que me río cada vez que debo torear comentarios adversos, condenas cucufatas y deseos de censura. Poner el pecho cuando la gente se irrita con la obra de uno es parte de la madera de escritor y yo, honestamente, creo tenerla.

martes 1 de noviembre de 2011

Se embravecen los ríos de mi sangre cuando advierto que no logro aún armar un personaje psicológicamente denso. Hasta el momento he priorizado la acción misma, el avance vertiginoso de acciones envueltas en la urbe, la cual aparece descrita con minuciosidad de cartógrafo áspero y pertinaz. Por ratos hiede un tono aséptico en mi prosa; por ratos vuela la mariposa de la belleza. Pero no he logrado dibujar la mente humana en algún protagonista inolvidable. Tal vez nunca lo logre, pero lo intentaré. Por eso me invade la grisura, el cansancio de piernas y brazos.


Me sigo sintiendo chapucero, inconcluso, osado por mediocre. Siento que la ineptitud es mi bandera en tardes grises como esta.