viernes 30 de diciembre de 2011

2012



Un nuevo año, una resaca más. El retorno a Lima en micro desde San Bartolo. Dormir a trompicones mientras la Panamericana discurría azulada y ebria de juventud. Otro micro en el Trébol camino a casa.

Compré La República al borde de la siete de la mañana y pasé las páginas. En la sección Ocio y Cultura, encontré el recuento anual de literatura peruana. Y, como lo sospechaba, mi novela Lima Sur estaba ausente. Lo mismo había ocurrido días atrás, en el recuento de El Comercio. Los nombres importantes se repitieron en ambos recuentos: Gutiérrez, Ampuero, Colchado, Bossio, Julián Pérez...Me sorprende, eso sí, que no se mencione a Roberto Reátegui, importante narrador peruano que publicó Diva.

Mentiría si les dijera que la ausencia de mi novela en los recuentos no me importa. Claro que me importa. Pero sería frívolo ahogarse en ese vasito de agua turbia de la hojarasca literaria. Sé, desde hace varios años, que el camino de la literatura es difícil, cada vez más: uno compite consigo mismo, libro a libro.

No ser tomado en cuenta como lo más destacado del año baja la moral, claro que sí. Quienes publicamos libros deseamos lo mejor para ellos: que se lean, se comenten, se compartan. El escritor es competitivo, fijón y obsesivo. Y un escritor joven suma a ese paquete de rasgos su inexperiencia y cierto tufillo de inmadurez.

Pese a la ausencia de mi segunda novela entre lo más destacado del año, las ganas de seguir trabajando están intactas. Es más, cierta piconería rebulle en mi fuero íntimo y provoca que desee escribir más que nunca. El deseo de publicar y compartir mis historias jamás ha retrocedido. Redoblaré fuerzas con la esperanza de que Lima Este me permita sacudirme de este efímero sinsabor que ha marcado a fuego el inicio del 2012.

A seguir trabajando, siempre con sonrisa y buena fe.

Lecturas 2011

Llegó el momento de escribir mi recuento personal de lecturas en este año que mañana termina. He leído en total 36 libros completos.

NOVELAS POLICIALES

Ocho de estos han sido policiales, casi todos novelas negras: La reina en el palacio de las corrientes de aire( Millenium 3) de Stieg Larsson, L.A. confidencial de James Ellroy, Cualquier miércoles soy tuya de Mayra Santos-Febres, Navidades trágicas de Agatha Christie, Los tipos duros no bailan de Norman Mailer, El tren de la noche de Martin Amis y dos novelas de Raymond Chandler, El sueño eterno y La dama del lago.

PERIODISMO

Los libros de índole periodística que he leído son los siguientes: Los cínicos no sirven para este oficio de R. Kapuscinski, Petroaudios de Gustavo Gorriti, Reportaje al pie de la horca de Julius Fucik, Muerte en el Pentagonito de Ricardo Uceda, Los elementos del periodismo de Kovach, Polvo en el viento de Hugo Coya y El descuartizador del hotel Comercio de Luis Jochamowitz. Y, si bien me faltan unas ochenta páginas para acabarlo, el libro Técnicas de investigación de Daniel Santoro, periodista argentino de El Clarín, es digno de mencionar, pues es formidable por su amenidad y su rica información.

NARRATIVA PERUANA

Los libros de narrativa peruana que leí este año son los siguientes: Falso al amanecer de Ernesto Carlín; La sangre, el polvo, la nieve de Karina Pacheco; Aftersun de René Llatas; Desde el valle de las esmeraldas de Carlos Enrique Freyre; Diamantes y pedernales de José María Arguedas; Las islas de Carlos Yushimito; El anticuario de Gustavo Faverón; La fauna de la noche de Sandro Bossio; La ciudad de los culpables de Rafael Inocente; y El peruano imperfecto de Fernando Ampuero.

MÁS AUTORES EXTRANJEROS

No puedo iniciar esta sección sin mencionar a la novela más ambiciosa y profunda que leído este año, Los hermanos Karamazov de F. Dostoievski. Leí, además, La mancha humana de Philip Roth, La presa de Kenzaburo Oé, Desayuno en Tiffany's de Truman Capote. Oración aparte merece el gran Coetzee, de quien leí tres novelas: Elizabeth Costello, Desgracia y El maestro de Petersburgo. Y también una oración aparte merece una de las novelas más hermosas que he leído en mi vida: El mar de John Banville. Asimismo, leí El álbum negro de Kureishi, Leer y escribir de Naipaul y Sunset Park de Paul Auster.

Hubo un buen puñado de libros que comencé y no terminé. Espero retomarlos el próximo año.

jueves 29 de diciembre de 2011

Rebrote de bolañitis

En el año 2005, decidí leer a un autor que había oído mentar por varios lados: Roberto Bolaño. El disparador que me propulsó hacia el encuentro con Los detectives salvajes fue el epígrafe de Casa de Islandia de Luis Hernán Castañeda. Extraje el libro de la biblioteca y me entretuve varias semanas leyéndolo. Al terminar de leer, me anegó una sensación de vacío feliz, de sabio desamparo. Había leído una gran novela. De eso estaba seguro. Había sido una aventura memorable. Luego leí Una novelita lumpen, Amberes, Monsieur Pain y picoteé sus libros de cuentos Llamadas telefónicas, Putas asesinas y El gaucho insufrible. En esa tarea desordenada, me bañó el tedio: me saturé de Bolaño. Si bien sus otros libros me entretenían, no me deslumbraron como Los detectives salvajes.

Por el 2006 o 2007, decidí renunciar a Bolaño por saturación y por dar la contra a los regueros de lectores que comenzaban a alabar destempladamente al escritor chileno, convirtiéndolo casi en una estrella pop.

Bolaño sigue de moda y he decidio reinsertarme a esta moda con la lectura de la inmensa novela póstuma 2666, que posee más de mil páginas. Retornaré a la bolañitis en breve. Esta noche regresaré a las páginas del autor latinoamericano más importante de las últimas dos décadas. Amparado en el silencio de mi habitáculo, abriré la novela y recomenzará la aventura.

miércoles 28 de diciembre de 2011

Los hermanos Karamazov: monumento literario

Novela eterna, novela monumental, novela sabia. Tratado sobre el crimen, libro religioso, historia trepidante. Todo eso y mucho más es la novela Los hermanos Karamazov de F. Dostoievski. La guerra constante entre un padre vicioso y sus cuatro hijos es el epicentro de esta historia extensa, de más de 700 páginas, que profundiza en la sociedad rusa de la época. La voz autorial se hace presente como un gran cronista de su tiempo. Gracias a este recurso, podemos ver al autor presente en el juicio final, apuntando con mano endemoniada las frases que revolotean en la sala judicial. Esa voz autorial nos muestra a un Dostoievski en pleno trabajo de campo, sudando la literatura en la tarea corporal de documentarse.

Esta novela es larguísima. Es necesario untarse de paciencia en ciertos tramos, como en el dilatado juicio que posee unos monólogos hondos y memorables. El tramo final de la novela se encarga de cerrar muy bien un libro sin parangón, abrumador por lo sabio, ardorosamente humano y emocionante. Nunca olvidaré a sus personajes, esos que me han acompañado durante casi un año, lo que duró mi lectura despaciosa e irregular.

"Esa carta fatal, ¿no es también un producto de la embriaguez y de la cólera, el grito de un borracho que anuncia con voz amenazadora que va a cometer una atrocidad?"

"La tentación de matar se presenta a veces de improviso, como una ráfaga".

"El alma del acusado se abrirá como una flor ante la indulgencia divina, la bondad y la justicia de los hombres. Se sentirá arrepentido y la abrumará la inmensidad de la deuda contraída".

"Yo era un libertino, pero me atraía el bien. Siempre deseé corregirme".

"amo con dolor nuestro pasado".´

"Así ocurre, por ejemplo, cuando nos obsesiona un afán de creación artística, de invención novelesca, cosa que ocurre especialmente al que posee dotes extraordinarios de psicólogo".

"fue el amor, un amor que se inflamó como la pólvora y para el que necesitaba dinero".

"Yo quisiera morir por la humanidad".

"Queridos muchachos, amigos míos, ¡ no teman a la vida! ¡Es tan hermosa cuando se practica el bien y se es fiel a la verdad!"

"Papá, cuando me entierren, echa migas de pan sobre mi sepultura. Así acudirán los gorriones, yo los oiré y será un consuelo para mí saber que no estoy solo".

Creación artística, currículum y otras perlas




La creación de novelas pareciera estar al margen de la batalla curricular del mundo académico por asir títulos, grados y posgrados. La publicación de trabajos artísticos pareciera no influir directamente en el robustecimiento del currículum. No se perciben ventajas claras. Los que ganan los puestos son los operarios proactivos, otrora chancones en la época estudiantil. A ellos es a quienes se les otorgan los puestos. A los eficientes, a los estudiosos de colegio y universidad, a esos que nunca sacan malas notas y siempre revolotean en torno a los veintes, a la excelencia académica. "¿ Acaso van a publicar su examen?", comentó irónicamente un compañero de Literatura hace ya buenos años, refiriéndose a los más estudiosos, mecánicamente estudiosos.

Lo que ocurre con la creación es curioso. Tengo un amigo escritor que era mal alumno en el colegio y holgazaneó con alegría durante los primeros ciclos de la univerdad. Curiosamente, es uno de los pocos escritores que conozco. Ojo: no dice que escribe, sino realmente escribe. También tengo un amigo escritor- que escribe-que se asemeja al protagonista de El extranjero por su violenta sinceridad y sus pocos reparos para dilapidar el mundo laboral que le permite ganar billetes. Por supuesto, también conozco a escritores que siguen una línea estándar de vida social, así que no hay afán de estereotipar a los plumíferos realmente productivos.

En suma, observo con entusiasmo que la creación literaria jamás ha caminado de la mano con el buen desempeño académico ni laboral. Se trata de arte y en este no hay lugar para el cálculo, el sofismo y la chanconería que sirve para los quehaceres convencionales de la sociedad. El artista es un emisario de la espontaneidad y la disciplina, pero no un estudioso que cumple un derrotero prediseñado por la academia. El escritor traza su propia senda.

Los otrora buenos alumnos tienen garantizados los puestos laborales, pero la creación se adentra en un área distinta. Por otro lado, observo que un acucioso lector, ahíto de comentarios agudos y buena expresión oral, no garantiza de por sí el ingenio, el ritmo, el desenfado. Un gran lector es un gran lector. Creo que es más fácil encontrar a un gran lector que a un proyecto de escritor. Conozco a más gente que lee incansablemente que a gente que escribe incansablemente. El consumo versus la producción. Allí se suscita toda la batalla de egos, traumas, complejos. Ser espectador y ser actor. Todos desean la acción, pero los reparos provocan que las voluntades se suavicen y se opte por el camino ya existente del mundo académico. Es más complicado, realmente un reto, inventar un camino propio, contra la corriente. Solo así, pienso yo de todo corazón, podemos ser héroes de nuestras propias vidas y ya no fantoches de conductas idénticas, borregos que leen lo mismo, aspiran lo mismo y comparten las mismas amarguras de los sueños congelados.

¿Mirar la paja en el ojo ajeno? Tal vez sea el más bajo de mis defectos. Es uno de los motores de mi inveterada guerra con la vida.

martes 27 de diciembre de 2011

Faena literaria

Rutilo. Ya terminé dos de las tres partes de la nueva Lima Este, novela que no tendrá tantas páginas como su versión previa. Obviamente, aún no me sumerjo en las asfixias y torturas de la corrección, pues debo esperar a tener el producto completo. He leído algunas partes de esta nueva versión y me gustan mucho, me infunden seguridad. Ahora falta la tercera parte. Para escribirla voy a entrevistar a algunas personas que me ayudarán a construir con suma claridad el plan para esta sección final y decisiva del libro en ciernes. Una de las personas que serán vitales es una comunicadora audiovisual que trabaja en Panamericana Televisión. Ella me otorgará información para esculpir uno de los personajes, el único femenino de importancia en mi nuevo relato.


Al elaborar esta introspección, caigo en la cuenta de que mis esfuerzos para escribir esta historia son casi fanáticos, pero no siento cansancio porque es mi manera de vivir. Lo que sí noto es que me estoy sacando la mugre más que antes. Espero que el resultado, pese a sus imperfecciones juveniles y humanas, brille para los lectores por su empuje y su desinteresada pasión.

sábado 24 de diciembre de 2011

La obsesión de reinventarse a sí mismo

Escalo sobre la vibración navideña y vicisitudes familiares. Leo El peruano imperfecto de Fernando Ampuero y Los hermanos Karamazov de Dostoievski. Y es en el libro del regio Ampuero, más regio que nunca con esta nueva publicación desmañada y muy interesante, donde me encuentro con una frase resonante: "...el talento suficiente para reinventarse a sí mismo". El narrador se refiere a uno de los hijos de Pedro José, que estudia cine en Boston. Y esa frasesita de luz ha tamborileado en el cauto pellejo de mi soledad refrescada por la guitarra de Satriani. Recuerdo, entonces, una idea siempre presente: un buen artista sabe reinventarse a sí mismo y evita repetirse. No estoy del todo de acuerdo. Pienso que el primer reto de un artista es inventarse a sí mismo, crear una voz propia, esculpir una personalidad particular. No hay estrategias para conseguirlo, claro está. Se trata de la complexión innata, de lo que rezume de cada uno sin cálculos que enfrían y echan a perder las obras.

A mí me gusta un puñado de autores que no se reinventó. Chandler, Simenon, Ross Mc Donald, Hammet: ellos utilizan al mismo detective para la mayoría de sus novelas y a mí no me aburre. Al contrario, me parece excelente que, sin tener que revisar esos libros, recuerde los nombres de estos protagonistas sabuesos: Marlowe, Maigret, Lew Archer y Sam Spade. Es cuestión de gustos, claro. A otras personas les parece indispensable la variedad, la bendita reinvención. Y yo celebro esa diversidad, claro que sí. Qué mejor muestra de elasticidad creativa que beber de distintas fuentes, de distintas líneas narrativas, de distintos géneros musicales.

No obstante, jamás me ha parecido que las sagas sean deslucidas, que la repetición de personajes atrofie el producto. Yo mismo me encuentro elaborando tres novelas similares que conforman una trilogía- juvenil, con tropiezos y buenos momentos- sobre esa Lima ajena que tanto me apasiona.

Noto, finalmente, que no he expresado mis ideas como quería. Me llaman a comer. No me he podido concentrar en este veloz tecleo, ejercicio diario para ser cada vez menos imbécil.

viernes 23 de diciembre de 2011

LA MANCHA HUMANA de Philip Roth

Anoche acabé de leer La mancha humana de Philip Roth. La novela es intensa pese a que, por ratos, se explaya demasiado y da vueltas y vueltas. En sus líneas, encuentro sabor de vida, sabiduría de perro viejo y escenas muy buenas. El libro no me encantó, pero me gustó mucho.

"Esto es lo que sucede cuando escribes libros. No solo hay algo que te impulsa a averiguarlo todo, sino que algo empieza a ponerlo todo en tu camino. De repente no existe una carretera secundaria que no te conduzca directamente a tu obsesión".
"Era una belleza a escala humana, sin el aspecto abrumador de lo sublime".

"Aquella no era la manera de pensar que se convierte en literatura. Aquello era la realidad".

"Lejos del hombre, cerca de Dios".

"..la gélida blancura del lago rodeando una manchita que era un hombre".

Precioso final. Sentado en una cubeta, un hombre pesca en un agujero, en medio de un inmenso territorio de hielo y silencio.

miércoles 21 de diciembre de 2011

Como mirarse al espejo

A menudo, siento que los escritores se colocan caretas para quedar lo mejor posible frente al público, que, en el caso peruano, no somos más que un par de centenares de bibliófilos intercambiando nuestros libracos, y esparciendo comentarios y riadas de veneno en las reuniones con nuestros grupitos más viscerales. Siento que los escritores calculan cada movimiento y se revisten de reparos al saltar al ruedo editorial. Se saluda con más énfasis al autor que más figura, revolotean elogios al otro por miedo al vituperio de la obra propia. Los favores, las recomendaciones, el financiamiento, los concursos, las reseñas, los recuentos anuales que se avecinan...¿Dónde está lo literario en todo esto? Dentro de uno mismo. Y lo demás es necesario para que se mantenga la vida social.


Por eso, trato de todo corazón que cada línea escrita sea como mirarse al espejo en una resaca, cuando el estómago arde, la piel quema y las verdades emergen de nuestros poros. Casi nunca lo consigo y mi prosa sale llana, barata, fluida por lo trivial. Pero lo intento. Y cada libro publicado será un intento por llegar a la sinceridad que deseo plasmar en la página. Lo deseo de verdad. Y si mis testimonios a alguien le suenan a alardes de soberbia o de autoengaño piensen bien si de verdad soy yo quien agrede o es el lector quien se siente insultado por tanta pasión ajena.

martes 20 de diciembre de 2011

Lecturas de ocio





He terminado algunos libros durante estos días. Acá va mi sucinto registro.





Polvo en el viento de Hugo Coya. Libro peruano de periodismo de investigación sobre el narcotraficante Vaticano. Ágil, de mesurado hálito literario, poblado de datos interesantes. Trasluce rigurosidad y profesionalismo. Se lee sin problemas y con mucho interés.

La dama del lago de Raymond Chandler. Novela policial norteamericana. En mi opinión, la menos brillante que he leído( 5) de este maestro de la novela negra. No obstante, Chandler es un autor bastante parejo y no considero que La dama del lago esté muy por debajo de las otras. Solo la veo un poquito menos esplendente y de un final menos impresionante que obras maestras del género del disparo como Adiós, muñeca o El largo adiós.

La ciudad de los culpables de Rafael Inocente. Novela realista peruana. Muy valiosa en su información, pues se nota de arranque que el autor es un conocedor profundo de la ciudad de Lima, especialmente de las periferias. Sin embargo, la historia es monocorde en el ámbito ideológico, lo cual desluce el trabajo y lo lleva hacia el pantano del panfleto político.

La fauna de la noche de Sandro Bossio. Novela policial peruana. El autor huancaíno se ha esmerado por armar un abundante relato policial con aliento a novela total. La historia es emocionante y veloz, aunque con bastantes estereotipos que no necesariamente son falencias, sino rasgos del género negro. Novela ambiciosa que, seguramente, será tomada en cuenta como una de las mejores del año en nuestro país.

Presencia en la revista QUEHACER

El presente número de la revista Quehacer ofrece, entre sus textos, un perfil elaborado por el estudiante de Periodismo Jonathan Diez sobre mi labor de novelista urbano. El perfil es un tipo de crónica periodística que se centra en un personaje y lo describe, y se coloca, de tramo en tramo, algunas declaraciones del sujeto entrevistado. Tal vez el perfil más conocido sea el que Gay Talese escribió sobre Frank Sinatra, llamado "Sinatra está resfriado".

Ahora bien, el perfil elaborado por Diez se llama "Coordenadas de un joven escritor". Son tres carillas acerca de mi trabajo literario- y de trabajo de campo- en mis dos novelas publicadas.

Sin duda, este perfil es el texto más largo y minucioso que se ha elaborado en medios sobre este imperfecto servidor que sigue batallando con el lenguaje y la soledad creativa. Gracias a Jonathan.

A comprar Quehacer. Además de este texto mencionado, hay buenos artículos de plumas como las de Víctor Vich y Miguel Giusti. También hay buenas entrevistas elaboradas por Abelardo Sánchez León, director de la revista. Recomiendo la entrevista a Hugo Coya, autor de Polvo en el viento, trabajo periodístico sobre el narcotraficante Vaticano que he comentado brevemente en este blog.

domingo 18 de diciembre de 2011

Mis 27

Las últimas tibiezas de la resaca, un almuerzo con mis hermanas, un familiar hospitalizado. En eso consistió este 18 de diciembre, una fecha que siempre me incomoda porque me obliga a admitir que el tiempo avanza impertérrito.

Con la escritura y la lectura voy bien. Avanzo con entusiasmo y calma mi nueva novela. Leo con ojos apacibles, paso las páginas con placer, me refocilo en la soledad.

El surgimiento de una nueva preocupación enrarece este tiempo mío, este día mío que ya agoniza sin pena ni gloria.

jueves 15 de diciembre de 2011

¿Mi yo literario= mi yo huachafo?



Me he acostumbrado a utilizar palabrejas distanciadas de lo oral cuando escribo cualquier tipo de texto. Utilizo visajes en vez de gestos, golpetear en vez golpear, indumentaria en lugar de ropa... reverberar, zangolotear, columbrar, relumbrar, vislumbrar, otear, aguzar.... prístino, empíreo, ebúrneo, pletórica, elefantiásica, avieso...arreciar, proceloso, rictus...En fin, palabras que uno lee en los librillos del ocio y soledad. Para muchos es un defecto utilizar palabrillas como estas. ¿Es signo de huachafería? Puede ser. Puede que no. Depende del contexto en que están enquistadas. Sea lo que sea, seguiré elaborando con gran prosopopeya mi lista de palabras bonitas según mi umbroso, pantagruélico y hediondo gusto.

¿Pluma de ganso? De gallinazo con ínfulas de cisne pútrido.

La amistad después del amor

Paladeo la soledad del tiempo estival. Debo pensar mucho para escribir poco. Debo pensar como nunca antes lo he hecho. Y no sé si es la amplitud de horas vacías o la captación de un latido que siempre estuvo rebullendo en mi pecho, pero hace unos días la contacté y le propuse vernos. El encuentro fue extraño. Después de un año y medio, volvíamos a cruzar miradas y a intercambiar frases. Tres horas frente a frente, sin tacto. Tres horas para rememorar dos años y medio juntos. Al despedirnos, sentí que en ese dilatado abrazo de amigos- sabiamente amigos ahora- vibraba la ausencia más grande del mundo. Misteriosamente, salí en paz, en una paz con ribetes de tristeza ante lo irreversible, con el cuerpo lleno de maduro sosiego, tal vez aromas de resignación.

Al fin había saldado una cuenta pendiente: el inicio de la amistad después del amor.

lunes 12 de diciembre de 2011

Un cálido hallazgo: La ciudad de los culpables de Rafael Inocente



He oído y leído sobre La ciudad de los culpables desde antes de su publicación. Un problema editorial que nadie quiere recordar se encargó, además, de erigir a esta novela como un título de difícil olvido. Hoy compré el libro en Quilca y ya me he leído unas cuarenta y tantas páginas de las doscientas y pico que posee.

La ciudad de los culpables es la novela de las periferias de Lima que tanto esperamos. Fue publicada en el 2007 y comentada por Miguel Gutiérrez en El pacto con el diablo. Esa novela que tanto se espera ya fue escrita. Lean estos fragmentos para que corroboren lo que les digo. Rafael Inocente( Lima, 1969) abarca toda la ciudad. Está tan buena la novela que quisiera colocarla toda, pero vamos a escoger algunos fragmentos.


El recorrido de Acho hasta Wiese pasa primero por otra larga avenida, la Próceres de la Independencia, que inicia la penetración hacia los cerros de Canto Grande: Huáscar, Motupe, Montenegro, Casablanca, Bayóvar, Mariátegui y tantos otros.


...mi madre, que había conseguido un puesto en el mercado de la tercera etapa de Collique...


la mayoría de mi compañeros de primaria se integraban a las grandes unidades escolares del cono norte...


Vivo, pues, en Bayóvar, quizás el más inmenso y más poblado de los asentamientos humanos que rodean la Ciudad Enferma.


Unos gigantescos arenales, en donde se elevaban miles de chozas de esteras y cartones y que dijeron que se llamaba Villa María del Triunfo.


Sé que algunos de ustedes dirá que para qué sirve que yo me regodee en el retrato de la Lima conurbana. Además de interesarme en ello por ser mi tema literario en la actualidad, siento que no conozco mi ciudad lo suficiente y eso me hace sentir culpable. Debo conocerla. Por algo la novela que motiva a esta entrada se llama La ciudad de los culpables.

Me siento contento de haber encontrado una novela minuciosa que me ayudará a enriquecer mi tercera obrilla, de escritura morosa y responsable.

Ocio

Un libro fuertemente autobiográfico no es signo de poca fabulación.

Alguna gente que antes saludaba de manera fugaz ahora se detiene a conversar y piden tomar un café.

De tres personas que conoces dos dicen que escriben. De treinta personas que dicen que escriben una publica. O ninguna.

Los amigos te presentan a sus papis como escritor, así no hayan leído las cojudeces que escribes.

Mucha gente, más de la que pensabas, cree que escribir noveluchas es un trabajo y que te pagan por eso.

¿Uno es un docente que escribe o un escritor que trabaja en docencia? ¿Cómo es la vaina? Cuestión de romanticismo. Uno es docente cuando enseña y corrige, y escritor cuando escribe. ¿Así será?

Los muchachitos prefieren llenar sus creaciones de animales mitológicos y referencias de Primer Mundo que colocar un par de combis, un marca y un datero. ¿Cuestión de complejos o cosmopolitismo?

Cuando te dijeron que tu apellido era italiano te agradó la noticia. ¿Cuestión de complejos o cosmopolitismo? Cuestión de complejos, claro está.

Lo que para el especialista son giros injustificados de la trama son buenos giros para el lector de a pie. Fuentes de placer.

Inmediatamente después de un orgasmo el mundo es menos terrible y nosotros un poquito más indiferentes.

El insulto más extraño que he oído en mi vida es "Tu vieja es un ser mitológico".

domingo 11 de diciembre de 2011

Mis Limas imaginadas

Garrapatearé estas líneas para aflojar la mano, pues más tarde quiero escribir una paginita. Pienso en el año que agoniza. Pienso en mi novela Lima Sur y en el menor impacto que ha tenido, a comparación de mi primera novela. Ya la sorpresa de que exista un libro que intente retratar la Lima conurbana ha pasado. Este segundo libro me ha ayudado a que mi nombre se difunda más, pero la novela en sí no ha impactado tanto como la primera. Así es la literatura. Uno no sabe qué pasará con un nuevo libro que sale a la luz. En los diarios, los comentarios sobre Lima Sur fueron mucho menos entusiastas que con Lima Norte. Tal vez se trate de que Lima Norte poseía una historia más atractiva y potente, pese a haber estado escrita con un lenguaje irregular. Pero a veces sospecho que fue precisamente esa suciedad de la prosa la que sostuvo una historia infernal que nunca me ha dejado de gustar. Lo seguro es que escribí Lima Norte con suma libertad, sin pensar en una publicación. Lima Sur ya fue elaborada por un autor editado, inexperto todavía, pero con más cálculos al momento de trabajar la historia.
Ya la novedad de que existan novelas sobre Lima conurbana ha pasado y yo debo continuar sobre esa certeza. Lo que sospecho es que todavía se espera un escritor de algún extremo de Lima, de sangre serrana y sabiduría popular, que se transforme en el Arguedas de la nueva Lima, una pluma que retrate desde dentro la vida de su zona. Ese hondo escritor que no soy yo y que, con toda seguridad, ya se está forjando de a pocos, bajo las luces de los cerros de Lima Norte, Sur o Este.

sábado 10 de diciembre de 2011

Di algo, Varguitas

El Gobierno de Humala zigzaguea, se tambalea. Di algo, Varguitas, tú que lo apoyaste por la rabia que sientes por el chino Fuji.

El asunto está polarizado. ¿El pueblo de Cajamarca es realmente el que se queja? ¿ O son sus líderes de pasado emerretista? Conga nos hace bailar. ¿Las triquiñuelas del lobby morirán algún día? El agua, el oro, los millones de dólares, el impacto ambiental. Todo este tema me está agriando. Y ahora Salomón Lerner ha dado su pasito al costado. Valdés lo reemplazará.

¿Y Ollanta? Es el presidente más vacilante y monse que he visto en mi veinteañera vida. Alan, Fuji, Chaparrón, Cholo Sagrado, Alan de nuevo. A ninguno lo vi tan inseguro y huidizo, tan mongo. No tiene autoridad ese hombre de limitado verbo. Ojalá no empeoren las cosas.
Di algo, Varguitas. Dilo ya.

viernes 9 de diciembre de 2011

Paladeando a Roth



Dos crápulas, una carilla escrita anoche, el deseo de avanzar hoy.

La mancha humana de Philip Roth.

Me faltan 138 páginas para acabar esa novela de tamaño considerable. La he estado leyendo a lo largo del ciclo que pasó, de cien en cien. El turbio rollo del profesor lascivo y envejecido que se tira a una mujer de menor rango ya la leí de Roth en El animal moribundo. Sin embargo, en La mancha humana, el neoyorkino profundiza más en la sociedad norteamericana partiendo del escándalo Lewinsky de 1998. Les mentiría si dijera que todas las páginas que he leído me han encantado. No. Por ratos siento que el autor se expande demasiado y pontifica a raudales. Cuando se vuelve muy explitativo me pierdo en ese magma de circunloquios. No obstante, hay pasajes crudos, crudísimos, que me han encandilado. Roth es un humano que siente mucho, que piensa mucho. Lo respeto por su vehemencia y su pasión.

Los dejo para seguir escribiendo y dejar mi mancha sobre el papel, mi mancha humana de tinta infernal.

miércoles 7 de diciembre de 2011

Abrazar el mundo



El feliz malestar de una resaca aún zangolotea mi organismo. La luz vespertina me horada, me impregna de vida plena. Cavilo, trato de respirar la tranquilidad de este tiempo nuevo y procuro pensar, pensar mucho, para poder escribir como deseo, con fluidez y perfecta pasión. Hoy, ahora mismo, siento que amo a la literatura y al periodismo por igual. Sé que existe el impulso mundial a valorar el arte como entidad empírea que erige al creador como un ser sobrehumano, desligado de la coyuntura y el espíritu rijoso de las urbes. Sin embargo, para ser un periodista de verdad- un curioso incorregible, suerte de justiciero detectivesco- hace falta poseer un alma generosa que sacrifique la brillantez individual de los versos, de las frases estéticas, para expresarse de manera llana y ser entendido por el gran público, sin que esa praxis signifique una disminución de talento o un acto que sofrene la creatividad. El periodismo es literatura, como afirma Juan Gargurecivh, anciano luminoso que rezuma plena humanidad en sus lisuras y bromas que brolla en sus monólogos enrevesados.

Ahora mismo siento el deseo de descansar y a la vez, me acribilla una sabia fuerza, totalmente saludable, por averiguar algún hecho de injusticia y elaborar, como quien planifica una novela salida del corazón, un reportaje inolvidable, un texto que sea verdad totalizante, honestidad, soporte de justicia. Actores, testigos, fuentes, cruce de información: la estrategia está incrustada en mi fuero interno como parte de la materia gris. Y esa estrategia es también arte para mí. El periodismo es mi forma de acercarme a la vida, de ahondar en la actividad humana. Y la literatura también es mi forma. El despunte de la imaginación- eficiente o no- es mi forma de enfrentar la aventura imparable de vivir. Brindé por eso ayer y ahora, mientras el grato resabio del alcohol va difuminándose por mis poros y mi boca, agradezco a esta luz blanca que regala la ventana por permitirme ver el mundo, por permitirme ser feliz a mi modo.

Deseo ahora, como Alexei Karamazov, arrojarme sobre la tierra y abrazarla mientras la empapo de lágrimas felices, sintiéndome parte del mundo bajo la bóveda celeste, tachonada de estrellas y esperanza.

martes 6 de diciembre de 2011

Tiempo de escritura

Al fin llegó el tiempo de la escritura. Las vacaciones ofrecen el ocio necesario para consagrarme en cuerpo entero a la tarea de novelar. Cada lectura y cada pensamiento están dedicados a construir el anhelado nuevo libro. Todo va encaminado. Avanzo sin dificultades, con calma y cautela. Estoy tranquilo con mi desempeño de estos días. Un atisbo de madurez comienza a despuntar en mis conductas. Pienso más lo que escribo, mucho más. Ya no se trata de ametrallar el teclado y avanzar por pura ansiedad. Ahora se trata de escribir a conciencia, sin las prisas que me anegaban hace unos años, cuando quería erigirme con un libro publicado.

lunes 5 de diciembre de 2011

Una pasión latina de Miguel Gutiérrez (lectura pendiente)

Las primeras páginas se pueden leer en Internet. Acabo de hacerlo y he quedado prendado de la historia policial que nos presenta el célebre escritor piurano. Estoy en deuda con sus libros: no me terminado La violencia del tiempo( me falta poco más de la mitad) y no he leído Confesiones de Tamara Fiol. Sí disfruté por entero Hombres de caminos, Poderes secretos y la inolvidable Un mundo sin Xochitl, la mejor novela que he leído de Gutiérrez.
Prometo leer Una pasión latina este mes.
Hoy, Javier Ágreda ha dedicado su columna a este libro y lo ha elogiado bastante. Por lo que voy leyendo en los medios, parece que esta novela será considerada la mejor del año en nuestras tierras. De cerca estará, de seguro, Hombres de mar de Óscar Colchado. Sin duda, ha sido un buen año para la narrativa debido a la presencia de estos dos gigantes.

sábado 3 de diciembre de 2011

Final y comienzo

Retorno a este predio de mis fiebres y mediocridades. Finalizado el ciclo académico, me refocilo bajo el sol estival y leo a pierna suelta. Hoy pienso terminar Elizabeth Costello de Coetzee y seguir leyendo La fauna de la noche de Sandro Bossio, novela copiosa de muy buena prosa y ritmo bien llevado. Qué bien se siente leer buenos libros.

Cuando me sienta totalmente en paz, en mis ratos de frenesí creativo, garrapatearé más páginas de mi tortuosa Lima Este, el proyecto más difícil, el que más se me resiste y que más zancadillas le coloca al infierno de la soledad.

No obstante, he decidido desoír mis propios reparos, ponerle paños fríos a la autocrítica. Si me dejo llevar por la oleada de escrúpulos, no escribiré un carajo y me quedaré en el plano hipotético y agrio de los eternos inéditos enfermos de perfeccionismo y precario ego. Escribiré con responsabilidad y calma, pero no pretenderé demostrar nada a nadie, ni siquiera demostrarme nada a mí mismo y a mis libros previos. No. Así no funciona el arte. El arte es libertad, pero no libertinaje. Uno planifica, pero sin emoción el arte no existe. Ya decía Kant que hay obras muy bien ordenadas y presentadas, pero carentes de espíritu. No pretendo insuflar lo sublime a mis historias porque yo no soy sublime y no tengo raptos sublimes. Soy recontra ramplón y desamorado. Por lo tanto, procuraré que los libros salgan bonitos, pero no intentaré llegar a regiones empíreas para las que no nací.

Uno escribe lo que puede y cuando puede. No somos genios; solo se trata de escribir para ser feliz.